La Paloma.

Las palomas entran en el vestíbulo. Se colocan en la escultura que precisamente tiene su nombre y, con el gracejo de los niños pequeños, levantan el culo para cagar. Ellas no son conscientes del odio que provocan. Si el servicio de limpieza ya les tiene ojeriza, las personas que se encuentran bajo techo con el cagarro en la solapa, o peor aun en el pelo, no dejan ningún insulto o improperio en la recamara del pensamiento. El sosiego que trae una lista de tacos es abrumador. 

Equipo 57. Formato pequeño, la grande esta en EAC.
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