Nochebuena.

Nunca la cola del naciemiento había sido tan larga. Cada dos metros un pastor, una lavandera, el centurión romano con la mascarilla puesta, esperando acercarse al portal para entregar sus regalos. El ángel, que los otros años guardaba desde el tejado, está abajo ofreciendo gel hidrológico y limpiando los presentes. El zurrón está impoluto este año y una pantalla protegue al niño. El calor de los animales es inexistente, todo abierto para que se ventile el ambiente. José y María con manoplas y unas mantas de borreguito último modelo, regalo del posadero. (El mismo que no les quiso dar cobijo por la mañana. ¡Manda huevos!)

Total… una Navidad diferente pero con las mismas ganas. Espero que la vuestra tenga todo eso que se supone que hemos aprendido este año: solidaridad, amor, empatía… y todas eso que no deberíamos haber olvidado nunca. Sea como sea…

¡Feliz Navidad!

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