Echo de menos la Navidad.

Hace tiempo que la Navidad tiene otro sentido en esta casa. Si me esforcé durante un tiempo en que fuese mas o menos como antes desde que los reyes son los padres ha cambiado mucho. No es solo que la decoración navideña sea mínima, es que es prácticamente inexistente. Solo un portal pequeño bajo una lámpara lo contradice. Se acabaron los bolones por el salón y las luces intermitentes. Tiré las velas rojas o se quemaron y nunca mas entraron otras, aquel poster que hacía de fondo de la noche de Belén fue reciclado al contenedor del papel, las figuras grandes del portal anterior están escondidas en uno de esos rincones que solo se ven cuando la limpieza general se impone. Y las cintas con villancicos, los cd´s, están revueltos unos con otros. Spotify no me va a recordar en ninguna lista que he escuchado villancicos con él. (Aunque con las listas tan raras que se monta lo mismo me sorprende.)

A mi, que la Navidad me sigue gustando bastante, me sorprende como he ido dejando de lado todas esas cosas. Me he amoldado, y lo peor es que a mi alrededor también lo hacen por que es lo que ven, a la facilidad de ahora. Me encantaba escribir postales en los días previos a los amigos y familiares. Desearles felices fiestas, buscar el dibujo que mas pudiese gustarle o el mas significativo para ellos, escribir alguna tontería para que en su cara asomase una risa también. Quiero pensar que sigo haciéndolo, que whatsapp me da esa oportunidad, más rápida, fácil y barata que los christmas pero no conozco a nadie que imprima sus buenos deseos del móvil y los tenga junto al árbol de navidad. Que esa es otra, adiós a mi abeto de plástico, a sus mierdas de hojas que parecía otoño cada vez que lo tocabas. Otro clásico perdido, (aunque no he sido nunca muy forofo del pino de plasticoso también lo echo de menos.)

No se como se he ido derivando a esta Navidad aséptica. Y echo de menos las de antes, las de luces, las de música de zambomba, las de turrón y (bueno las hojaldrinas no las echo en falta) purpurina. De bolas y abrazos. Por que esa es otra. En Navidad ahora estamos tan ocupados que ni de abrazarnos tenemos tiempo. Y echo de menos a mucha gente que está cerca y no hay manera de ver. Luego le echaré la culpa a mi trabajo, al de ellos, a los hijos o los viajes, siempre tenemos excusas y lo que yo quiero, lo que necesito es recuperar una Navidad de las de antes. De muchos besos, de salidas y encuentros con amigos sin quedar, de no mirar el reloj por que mañana trabajo y hay que acostarse pronto. Olvidar las “maluras” y recordar, no que nace Dios si no, que nacemos nosotros cada vez que sonreimos cuando estamos con quien queremos.

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