Madrugada.

Me despierto y miro el móvil. Son las 3:58. Quedan dos minutos para que la alarma comience a sonar. A mi lado, Estrella duerme. Ayer se acostó con la garganta irritada y me entretengo en vigilar su sueño. El teléfono empieza a vibrar. Lo apago antes de que el ruido se haga el dueño de la habitación y vuelvo a colocarlo en la mesilla.

Un ruido estridente me despierta. Son las 4:20. Vuelvo a realizara la misma operación de antes, apagar lo antes posible la alarma. Esta vez no me permito ningún retraso y a la vez que coloco el móvil en la mesilla pongo un pie fuera. Estrella sigue durmiendo. Cojo la ropa que debería haber seleccionado la noche anterior y voy al baño. El agua caliente tarda en llegar a la ducha y me despierto completamente. No tengo claro que la elección de ropa haya sido la mas acertada pero empiezo a vestirme.

Otro timbrazo de móvil me avisa que está llegando una hora en la que es conveniente salir para el trabajo. Cojo mi bicicleta, conecto las luces que que tiene y salgo.

Estos últimos días siempre recuerdo lo que decía mi madre:

Las cuatro de la madrugada no son horas para estar en la calle. Ni si quiera para ir a trabajar. call

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2 respuestas a Madrugada.

  1. Jul dijo:

    La noche siempre es preciosa. Siempre que se tengan ganas.

  2. Fran dijo:

    Desde luego lo importante es tener ganas.

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