Las manzanas.

Está en la cola de la frutería. Odia el autoservicio pero a esas horas no hay otra cosa y después de un día agotador no le apetece nada más que una manzana. Delante de él dos chicas llevan varias bolsas. Parece que se hablan al oído pero lo que están es mordiéndose el lóbulo. El dependiente les toma las bolsas. ¿Todo junto? Pregunta. Y ellas sonriendo les dicen que si en estéreo. Se unen las manos ahora que están libres. Cinco cuarenta les dice el chaval que cobra el pedido. Y entonces las dos, como si fuese una prueba de atletismo y perdiesen el sprint de salida, se sueltan las manos  y buscan en sus monederos.

Tengo que escribir sobre estas chicas piensa. Y no escucha como un chaval le pide la bolsa de manzanas que lleva.

 

 

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