El cuarto pecado.

Uno suele ser de natural intranquilo. Marca las horas del día con muchos “pendientes”: Cursos, Talleres, Cerveza con amigos, Compras, Limpieza, Planc… ¡Hostia La placha! Ya lo he vuelto a olvidar. Bueno… luego me pongo. El caso es que, incluso parado, no dejas de moverte. Soy el típico coñazo que está debajo de la mesa moviendo los pies y haciendo temblar los hielos de la cocacola. Pero hay días en los que simplemente no puedes. Como hoy. Que después de una mañana completita entre cursos y lavadoras, con cerveza incluido a la una de la tarde, he llegado a casa. Preparado la comida. Me he sentado en el sofá y una vez acabado el almuerzo he quitado platos, recogido mínimamente y a partir de ahí… ¡Nada! Previamente me he puesto a mi alrededor, libro electrónico, ordenador, cuaderno, bolígrafo y los dos teléfonos, el móvil y el de casa. Después de tres horas y media moldeando mi figura en el sofá he encontrado la posición correcta. Creo que puedo estar otras tres o cuatro horas mas sentado sin moverme.

Hoy ha usado tanques, misiles tierra-aire, un ejercito bien organizdo, hoy, sin lugar a dudas me ha invadido la pereza. Y aquí estoy firmando las capitulaciones en el sofá.

(Al menos hasta que tenga que ir al servicio.)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s