Pharmaton.

Acabo de meterme entre pecho y espalda la última pastilla de pharmaton. A partir de mañana vuelvo a mi rutina normal. No me gustan las pastillas pero también se que ayudan. Y últimamente necesitaba mucha ayuda.

Según el prospecto es aconsejable en estilos de vida muy activos, tanto física como mentalmente (estudios o trabajo), también para dietas desequilibradas y en cambios de estación, primavera, otoño… ¡Vamos que me viene de puta madre! Porque lo de actividad física puede que no esté a la altura de Javier Gómez Noya pero la capacidad mental, sin ser un Einstein, se tira todo el día maquinando (si bien es cierto que en tontería y cosas nada productivas.) Y… ¿que me vas a decir de la dieta desequilibrada? Solo por eso ya es imprescindible la pastillita con pinta de píldora chocolateada. Mi dieta no es que sea desequilibrada, es que es la puta montaña rusa de Coney Island. Así que desde Mayo, que me llegó una primavera un poco revuelta he estado tomando estas pastillas. El mes de Córdoba lo di muy bien. Lo dí tan bien que pensé que no iba a necesitar ninguna más. Así que a principios de junio cuando acabé la caja que compré para aguantar los días cordobeses por excelencia no tenía intención de seguir. ¡Hasta que llegó Rafa! Me entró el cansancio de nuevo a la semana de estar rondando por casa. No el cansancio físico, que ese lo tengo más que controlado y es difícil que me venza. Era esa sensación de no poder controlar. Rafa ocupa mucho espacio, pero no hablo de su habitación, o de que lo deje todo por medio, ni siquiera de que intente dormir en mi cama cada dos por tres o se tumbe en el sofá ocupándolo todo, no. Rafa donde ocupa mas espacio es en mi cabeza. No hay nada durante estas últimas seis semanas que no se haya hecho pensando en él. No solo comida, o diversión, incluso mis salidas que han sido mínimas han estado pensadas para él. Los días en el trabajo, alguna salida mínima como el concierto de la Axarquía (aquí, al lado de la casa), una cerveza en el bar de la esquina o incluso al ir a comprar el pan, siempre estabas pensando en como estaría él. Por que una tontería tan grande como ir a comprar azúcar a la tienda de al lado puede tener una serie de historias derivadas que hacen impredecible el final. (¿Quién me dice a mi que no puede pasar como la canción de los Celtas Cortos y coger el autobús y terminar con un hijo jamaicano?). Así que el pharmaton me ha venido genial para estos días. Es curioso que con lo malo que soy yo para recordar tomar las pastillas he olvidado muy pocas. Alguna que otra por que deberían terminarse el día veintisiete y han llegado al treinta. (Pocas comparado con el despiste generalizado que suelo tener en cuestión de medicinas.) El caso es que hoy ha caído la última

A partir de mañana empiezo en el trabajo de nuevo. No es que no vaya a necesitar ese “aporte extra” de vitaminas, o ginseng o lo que lleve la pastilla esa, seguro que si. Lo que pasa es que ahora llegando el mes de Agosto, la previsión de calor que tenemos, incluso la variedad de actividades que se vislumbran en los próximos días… pues que no voy a necesitar estar al cien por cien. Que ahora lo que toca es relajarse. Trabajar, leer, salir, limpiar, viajar… cualquier cosa que he estado haciendo antes, lo mismo porque mi vida no cambia de manera escandalosa pero en mi cabeza todo vuelve a cuadrar con mucha mas facilidad. No se si conoces esa sensación que tienen los padres cuando en los primeros pasos los pequeños se acercan a los juegos de parque y comienzan a subir por toboganes, a intentar escalar sogas azules, o trastabillear entre puentes que se antojan mas peligrosos que algunos de Indiana Jones, el caso es que tienes que dejarlos a su bola, que suban, queindiana tropiecen, incluso que se caigan, siempre que la altura no sea mucha, pero en todo ese momento tú estás en tensión, viendo como se van desarrollando los actos, pendiente sin querer estarlo, a un paso de saltar y amortiguar la caída si está subiendo mucho, a una mano de que te pida ayuda para tirarse del tobogán, que resulta ser mucho mas grande cuando se está arriba. Esa sensación es la que he tenido en las últimas semanas.

No es que se vaya, ahora que empieza agosto, esa sensacion la vas a tener toda la vida, pero si que se ralentiza. Como cuando va al colegio. Allí no pasa nada, y si es algo grave hay gente pendiente y ya avisarían. El caso es que ahora si estoy cansado solo tengo que descansar, si como mal solo tengo que hacerlo mejor, sin pensar en lo que le apetece al pharmaton-complex-60-caps-60-capsresto, y si el cambio estacional me atormenta… Solo tengo que quedarme en casa, o salir, y hartarme de reír o llorar hasta que me plazca sin necesidad de tener cara de poker y aparentar saber todo lo que conviene.

Pues eso… que hoy se acaba el pharmaton, lo menos hasta otoño que empieza el otro cambio estacional.

 

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2 respuestas a Pharmaton.

  1. La Maripili dijo:

    Oye qué suerte poder ser padre a intervalos.
    Sí, coño, me toca las narices, lo siento! y que sepas que la culpa de esta rabia que siento es mía, que la única que puede hacer algo para solucionarla soy yo y que sé que estoy siendo injusta por echarte la buya, pero es que me enfada muchísimo no tener derecho a quejarme.

    • Fran dijo:

      ¡No MariPili! Padre a intervalos, no. Padre a tiempo completo. Lo que pasa que ejercer… solo cuando está estipulado o lo requieren las circunstancias.

      El derecho a pataleta es algo que no te pueden quitar. ¡Quéjate todo lo que quieras!

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