La Cámara.

 

Entro en la tienda. Voy a la sección de fotografía. Una señora habla con un tipo barbudo con polo rojo. Me impiden cruzar a los expositores. Les hago una señal y me franquean el paso. Busco la cámara que quiero. Hay dos o tres modelos parecidos. Miro las especificaciones técnicas, las comparo con la persona que va a usar, con el uso que le va a dar. Elijo una. Creo que es la acertada pero no la encuentro. Solo veo la cámara que está expuesta. En el mismo pasillo el barbudo sigue hablando con la señora. Me doy cuenta que es uno de los dependientes. Me espero a que termine para preguntarle donde se encuentra la cámara que busco, o si solo existe la del expositor. La señora le está enseñando unas fotos que tiene en su cámara. El tipo parece prudente e intenta darle algunas soluciones. Detrás de ellos hay una pareja, no los había visto antes, que también esperan que acabe la explicación de la señora. Van pasando minutos. La mujer no termina de digerir los consejos del barbudo que parece empieza a repetirse con la consiguiente desesperación de la pareja que espera, y la mía. Una chica de verde ha estado también ojeando cámaras. Tiene pinta de que se le acumula el trabajo al dependiente. ¡Por fin! Después de varios resoplidos por parte de la pareja y algún aspaviento por mi parte la señora consigue dejar libre al dependiente. La pareja entonces empieza a atacar al tipo con preguntas.

  • Esta cámara – señalan una cámara bridge – ¿es más buena que esta porque tiene más “pisel”? – y señalan una cámara compacta.

La pregunta me deja a cuadros. Y veo que se van a explayar como la señora de antes. A este ritmo cuando pueda conseguir la cámara ha se ha quedado obsoleta. Me contengo a duras penas. Escuchando la divagación del barbudo.

  • Entonces… Esta cámara que es mas cara es mas buena. ¿Hace mejores fotos, no?

No dejo que el dependiente conteste. Me meto en la conversación y le pregunto al tipo:

  • A ver… ¿Tú para que quieres la cámara? Porque esta cámara te hace las mismas fotos que esta y que aquella. La fotografía la vas a hacer tú.
  • Es que es para un viaje largo…- me dice el tipo como excusándose – y quería una cámara buena.
  • Pues si quieres una cámara buena no mires estás. Mira esas. – Y le señalo las que hay detrás – Y si lo que quieres es hacer fotos. Con cualquiera de aquellas. – Señalo las compactas.- ¿Tú sabes lo que pesa una cámara de esas para llevarla todo el viaje? ¡Que te vas a la playa! Hay que tener cuidado de que no le entre arena. Que te vas por la noche y te apetece bailar, tienes que estar pendiente de la cámara porque no puedes llevarla colgada. Que te vas a la montaña.  Hay que llevarla con la bolsa por que se te cae y la has perdido para siempre, el objetivo es muy frágil.
  • Es que como esa – me señala las compactas- ya tengo una. Y salen regular.

Miro al tipo. Esta gordo, tiene granos, la novia, la amante, o la señora esposa que va con él tampoco es agraciada. Me da que la culpa no es de la cámara, ni del fotógrafo. A ellos va a ser difícil sacarlos bien pero estoy convencido de que se puede hasta con una webcam.

  • Mira tío. Para un viaje, lo mejor es una como la que dices que tienes. Que te la puedes poner en el bolsillo de la chaqueta y no se nota nada. La llevas donde quieras. Haces retratos buenísimos. Que la quieres para la noche… ¡No hay problema! Echas en el otro bolsillo un trípode de esos pequeños y ya tienes cámara para hacer fotos de noche, a las farolas, o al luna reflejándose en la playa. Lo que tienes que hacer es leerte las instrucciones y sacarle el máximo partido a la cámara que tienes. Y si luego se te queda corta te metes en otra.

La chica de verde se ha acercado peligrosamente al barbudo y está preguntándole  algo. No puedo consentirlo.

  • ¡Espera! – Les digo a los dos interrumpiendo su conversación.- Quiero está cámara. – Señalo una- No la encuentro aquí. ¿La teneis, o no?

El barbudo de polo rojo me señala un estante. Compruebo que es la que quiero y me llevo una caja. El tipo aún está mirando una cámara y otra. Consulta con  su amante, novia, esposa, y empiezan a caminar despacio hasta al salida. Creo que he jodido una venta pero he impedido un “foticidio”. La cámara tiene estabilizador pero también sé que un trípode es imprescindible. Me llevo uno. Voy a caja.

Werlisa-Color-(B4)-001P.D. – Leer las instrucciones es primordial para saber que tienes entre manos. Para sacarle el máximo partido y disfrutar las cosas. Si no… es solo gastar por gastar.

P.D 2.- En casa, la Werlisa ha sido la cámara oficial de la familia. Entre la cámara y la funda hay un papel donde viene el diafragma que se debe usar si está nublado o si hace sol. La distancia de la fotografía. (El día que la saqué de la funda y me dio por limpiarla y arreglarle el obturador a mi padre casi le da un patatús.)

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2 respuestas a La Cámara.

  1. mecran dijo:

    Ya decía yo que me sonaba esa cámara pero es que sin la funda de cuero parece otra.
    A todo esto yo sigo sin cámara.

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