Una buena tarde.

Tendría dieciocho o diecinueve años cuando lo escribió. Desde que dejó la escuela no había vuelto a intentarlo pero ese día con una copa de brandy y varios cigarros empezó a teclear. Era el primer relato que escribía. Había decidido que ya era hora de retomarlo. Seguir leyendo, como antes, como siempre, ahora se le quedaba corto. Necesitaba contar. Un concurso del barrio se le presentó en formato cartel y esta vez no se amilanó. Aquella tarde estaba solo. A su alrededor todo lo que necesitaba. Empezó a escribir. Un renglón, otro. ¡Parecía tan fácil! Solo tenía que contar como estaba, que sentía, la diversión, el gozo, la serenidad que sentía en aquellos momentos cuando la música, los libros y el brandy invadían la mesa de trabajo. Si una palabra se le atragantaba en el monitor cogía la copa, lo movía y se lo llevaba a la nariz antes de darle un pequeño sorbo. Entonces, como si el alcohol le sugiriese las letras, seguía escribiendo.

Todo lo hizo en aquella tarde, acabar las dos páginas y media que pedía el concurso, con su formato times new roman de doce e interlineado, imprimir el relato y mandarlo con plica, seudónimo y todas las gaitas que siempre se ponen en ese tipo de historias, y, por su puesto, emborracharse. `

No le gustó el título: Una buena tarde. Pero fue con el que el relato salió de la casa.

tXNunca más volvió a leerlo. Hasta hoy, que lo ha encontrado en un disco con formato de tres y medio. Cuando ha terminado ha cogido aire, lo ha expulsado despacio.

– ¡Vaya mierda! – Ha dicho en voz alta para que lo escuche la televisión.

Pero vuelve a leer algunas líneas y sonríe. Con un dedo acaricia la pantalla intentando recuperara aquel día. Aquellas palabras. Mueve la cabeza renegando. No recordaba que fumase tanto. El relato le ha dado ganas de encender un cigarro. De buscar una copa de balón y servirse un Torres X. La música ya suena en el salón y en la mesa de trabajo hay libros, cuadernos, un ordenador viejo y ganas de pasar una buena tarde. Aunque sea solo. Aunque lo acompañe un programa estúpido de televisión sin voz y una música que suena algo más alta de lo que recomiendan. Al fin y al cabo, es solo cuestión organizarse, de pasar una buena tarde. Y él sabe como hacerlo.

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4 respuestas a Una buena tarde.

  1. Erdani dijo:

    Ni me acuerdo ya del sabor del brandy… mi madre hace tiempo que dejo de ponerlo en las tartas de galletas y chocolate.

  2. Erdani dijo:

    Cuando vuelva a olerlo o probarlo, volverán los recuerdos, supongo.

    P… magdalena de Proust!

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