Power walking / Hiking / Running

Resulta que soy un deportista nato. Que llevo haciendo ejercicio media vida y no me he enterado. ¡Vamos! Que cuando salía de mi casa diez minutos antes de que sonase el timbre de entrada del instituto no es que iba “follao” para clase, estaba haciendo Power Walking. Que al parecer tiene más beneficios que una quiniela de quince.

Ya desde pequeño mi madre me animaba a hacer power walking cuando íbamos al médico so pena de darme una hostia y ponerme en el ambulatorio con más motivo aún. Yo, por aquel entonces, no lo sabía pero ya estaba haciendo deporte. Lo que pasa es que cuando no eres consciente se llama “andar ligerito”. No sé que película vi que me enteré que algunos lo llamaban “Marcha”, y más tarde aún resultó que en España teníamos un tipo que era la caña en esa especialidad. Paquillo Fernández debió llevarse pocas collejas para ir al médico. (Aunque el tipo cayó en el foso por encontrarse EPO en su domicilio, en Guadix es de los pocos sitios que siguen “andando ligerito” sin tener que ir al ambulatorio.)

Si mi madre me potenció el power walking, con mi padre aprendí Hiking. El Hiking es uno de mis deportes favoritos. Es ese que cuando tienes un formulario marcas la “X” junto con el baloncesto, fútbol, balonmano, paddel… y todos esos deportes que no practicas pero una vez te compraste unas zapatillas para parecer que te interesaban. Mi padre de deportes anda fino así que él no lo llamaba Hiking. Para él era: Trochar. Lo que se dice coger una trocha para llegar a algún sitio, una vereda, una linde, un sendero. Que así fue como terminaron llamándolo los deportistas españoles: Senderismo. Que había tres horas hasta un lugar… Mi padre trochando se lo hacía en hora y media. Y con más mérito que ahora. Porque a ver quien era el guapo que señalizaba un camino cabras con mojones de madera y pintura blanca y verde.

Eso si, si alguno de esos deportes lo practiqué yo solo, y sin ayuda, fue el Running. Todo el día “runniando” de un lado para otro. Que mi madre me llamaba, salía runniando, que lo hacía mi padre, igual. El caso era perderse y que no te pillasen. Habíamos escuchado mil veces eso de “Correr es de cobardes”, hasta que llegó el footing, con sus calentadores y sus cintas en las frente, entonces además era también de mariquitas. Mas tarde llegó el jogging. Aquello era como el footing pero también lo practicaban las tías. Así que nos animaron algunas mallas apretadas en culos espectaculares a ir siempre un paso por detrás.  ¡Lo que tiene apretarse la ropa! jog

Ahora es cuando el running vuelve a ser lo que era, pero mas: Correr, pero con clase. O sea, tú te puedes ir a hacer deporte y llevas unas bambas blancas, un bañador estampado y una camiseta de Cruzcampo y eso es correr. Pero, si lo que llevas es unas zapatillas de running, a ser posible del Decathlon, un pantalón corto, o largo pegado, como esos de las tías del jogging, camiseta de micro fibra con secado rápido fluorescente, a ser posible de manga larga, y un brazalete con smartphone y música rapidita, aquí no vale poner a Laura Paussini, tío… ¡Tú eres un runner!

Así que de momento y viendo que hago mas ejercicio de lo que pensaba voy a seguir con mi vida como siempre, porque dentro de un año o dos a algunose le ocurrirá hacer de la cañita del medio día un deporte. Y voy a estar preparado.

¡Me voy a hacer olímpico con el Beering Midday!

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