Verano 2014

He tenido veranos mejores que este último. Por  poner un ejemplo… ¡el próximo!

¡Si! Porque resulta que todos los veranos no pueden ser iguales. Estoy convencido que si ahora tuviera que hacer lo mismo que hacía con siete años terminaría con una depresión de caballo. El caso es que en este verano se han juntado varias situaciones que lo han hecho… ¡complicado! Quizá una falta de previsión por mi parte, o todo lo contrario, no sé. Eso de querer que siempre salgan las cosas perfectas cuando precisamente las cosas… mejor tomarlas como vienen y que sea lo que Dios quiera.

Bueno… el caso es que para lo malo ya me organizo yo. Así que te voy a contar lo bueno que ha pasado desde en estos días de calor, por cierto pocos este año, ahora que estamos a punto de empezar oficialmente el otoño.

Así, a bote pronto, recuerdo algún que otro viaje a Guadix. Un palmetazo en el culo en el mercadillo que casi me levanta dos palmos y “ya te lo diré en casa”, con beso incluido,  de esos que le gustan a Estrella soltar de vez en cuando si he dicho o hecho alguna cosa que la deje fuera de juego.

También he andurreado por Toledo con Rafa, perdiéndonos, como debe ser, por las callejas de la judería, viendo como se esconde el sol por los tejados de pizarra y peleándonos por la música en el coche.

Mis vacaciones han sido playeras. Casi quince días con un tiempo excepcional, de ese que el mar se convierte en una piscina climatizada y la gente tostándose al sol no han perdido la educación. Días buenísimos donde he intentado retener los recuerdos de mis padres en cuadernos de notas, quizá muchos desaparezcan y después ni ellos ni yo nos acordemos y ahora mismo eso me parece una de las peores cosas que pueden pasar. Que no quede constancia. Como de este verano, que estoy resumiendo en tan pocas palabras porque no me apetece volver a tener sensaciones chungas. Y quizá, si alguna vez vuelvo por aquí solo recordaré del verano del 2014 que estuve en Toledo con mi nene, que disfruté de charlas con mis padres, que una niña sicalíptica me palmeaba el culo, que… que el verano es para divertirse y disfrutarlo. ¡Como el resto del año!

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