Patios de Córdoba.

patioAcaban. Hoy es el último día de patios en Córdoba. Desconozco si este año el ayuntamiento se volverá a sacar de la manga cualquier fin de semana para que los premiados y finalistas tengan su último momento de gloria y los despistados vengan a Córdoba para visitar las flores que hayan dejado los turistas de Mayo. Estoy convencido de que ha sido un éxito estas dos semanas de macetas, de peregrinos florales, aprendices de botánico, de paseantes taberneros perdidos entre macetas, de fotógrafos buscando el rayo verde en un jaramago, han dado sus frutos. Ayuntamiento, hoteleros, taberneros, y demás se terminarán frotando las manos viendo como Córdoba se llena de gente intentando descubrir la ideosincrasia del patio. Lo peor es que se van a ir con una imagen deformado de lo que es un patio. ¡Una lástima!

En un patio hay macetas, flores, una regadera con forma de lata y cal. Una señora que nos vigila pendiente de que no le estropeemos ninguna planta y dos arbolitos en la entrada. Va a ser difícil que veas en una visita de dos minutos, después de estar esperando una cola interminable para poder entrar en la casa, lo que es un patio. Lo que no vas a descubrir es que ahí, hay más horas que las que tiene un reloj. Horas de cuidado con las plantas, regando, cortando, pintando tiestos, horas de sueño arrumbado en una butaca, horas de charlas con cafés o gintonics, con colillas apagadas bajo un ficus, con una pelota pinchada por haber tenido la osadía de jugar cerca del cactus que le regaló la tía Rosa. (Por que en los patios, siempre hay alguien que tiene nombre de flor.) Muchas horas de luz, de subir y bajar geranios, de pies descalzos empapados con el “déjame que riege yo ahora”.

La vida que tiene un patio no la vas a descubrir en dos semanas aceleradas de visita. Quizá, con un poco de suerte, descubras Córdoba, sus recovecos, sus tabernas, su luz y ese tono moreno y aceitunado que se le pone en Mayo. Porque Córdoba este mes coge un color precioso y se adorna con flores y es cuando está guapa, guapa. Puede que te enamores incluso, pero un patio… Un patio es una familia, una comunidad, y no puedes conocer a nadie de una foto de boda. Eso si, también puedes intentarlo, merece la pena.

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