Semana Santa 2014

Dani ya advertía el jueves antes de comenzar el Viernes de Dolores.

– Algo habrá que hacer. ¿No?

Y el caso es que se nos echaba la Semana Santa encima y, otro año, que no me daba cuenta. Estrella iba a su bola, Dani se quedaba en casa  ese día era el último que podía ir a la Filmoteca a ver una película. “De dioses y hombres”. Una de esas películas muy pre-semanasantera. Con su fondo religioso, de esas que te apetece ser mejor persona. El caso es que salí de la filmoteca cerca de las ocho de la tarde, había llegado más que a la carrera con un calor insoportable, con ganas de más. Aproveché para ir a ver la exposición de Manolo Espaliú y de allí a tomar unas cañas. Poca cosa, lo justo para llegar tarde y tener a Estrella más de media hora esperando, después, tranquilamente para casa con varias paradas, entre otras en los joyeros de San Francisco.

El viernes, saliendo de trabajar a las ocho de la tarde, cayó una cerveza con la familia, después para el concierto de Corazones Estrangulados. Que una cosa es que no se entere uno de la Semana Santa y otra es perder oportunidades. ¡Genial el concierto de esta gente! No se si se atreverán a volver o no pero desde luego la Sala Palazzio agotó las entradas y mucha gente se quedó en puertas pensando que podrían conseguir alguna entrada a última hora.

Aún no estoy de vacaciones pero casi en puertas. El sábado y el domingo no trabajo. Aprovecho para ponerme en plan maruja y le doy una limpieza a la casa. Preparar comida, cosas de esas que hacen las personas responsables. Me quedo sin partido de fútbol de mi sobre pero es que en todo no se puede estar.

Domingo 13.- Domingo de Ramos. A mi niña la tengo de guardia así que me voy a ver procesiones yo solo. Maqueado, con chaqueta, zapatos nuevos, que hay que estrenar, y mi pin de la Cruz de Guía colocado como si fuese la banderita americana de O´bama salgo a la calle. ¡La puta de oros! ¡Que calor! A tomar por culo la chaqueta. Subo de nuevo a la casa y la cambio por un sombrero. Así en plan guiri, con cámara incluida vuelvo a salir a la calle.  La idea es ir a ver “la borriquita”, bueno pues no se que pasa que me paran en la calle que caen dos cañitas y se me hace tarde para recoger a Estrella en el trabajo. Aún no he visto un nazareno.

Da igual. Tengo una tarde muy larga para poder ver las procesiones de la noche. Nos vamos a comer fuera, a las Jaras, a Casa Pepe. Un sitio al que llevaba lo menos diecisiete años de no pisar y mira tú por donde le tenía ganas. ¡Un lujazo! Se estaba de vicio. Sol, buena comida, Estrella guapísima, eso si, con una cara de cansancio que la pobre ya le vale. Esta guardia me parece que le ha venido más larga de la cuenta. Entre una tontería y otra resulta que empalmamos comida, café, cubata, siesta y… ¡Joder! De noche y estoy hecho polvo.

– ¿No querías ir a ver la Esperanza? – Me dice Estrella una vez en casa.

– ¡No! Si tampoco. Si acaso ahora me arreglo y voy. – Le digo mientras ella se prepara para irse a dar una vuelta en plan senderista por el río.

Cuando llega ya me he duchado, estoy con un libro y dándole una manta de palos al sofá. Que no hay manera. Que no me levanto. Que este año no tengo Semana Santa. Estoy cansado, sin ganas. Antes de las doce estoy en la cama. El día siguiente es duro.

Lunes 14.- ¡Joder que si es duro! Me toca el turno de información. ¡Madre mía la de tontos que se pueden juntar en un metro cuadrado en el curro! Eso si, no hay mal que dure cien años ni… bueno eso. Que a las ocho de la tarde con mi bicicleta me pongo en casa pronto. Esta vez si. Me voy a ver pasos. Pertrechados los dos con librillo de guía y la ICofrade en el móvil nos vamos a ver procesiones. Tarde, pero bien, llegamos a ver las Ánimas. Después descubrimos, nos lo descubrió Mario & Company, un bareto muy gracioso donde se divisa perfectamente San Lorenzo. Vamos a seguir la ruta procesional. Nos encontramos casi en carrera oficial con el Viacrucis, ¡La de tabernas que han proliferado por la calle Diario Córdoba! Así que con una cañita vamos viendo pasar la otra procesión. Sin darnos cuenta nos ponemos en las tantas y media. Hay pocas posibilidades cerca y nos decantamos por ver las que pasan por el puente romano. Pero antes, ya que parece que aún falta… otra cañita. Resulta que pasa la procesión y la única que vió algo fue Estrella que iba para casa, nosotros escuchamos los tambores y como la encerraban desde la terraza del “El Embarque”, o algo así que se llama el bar. Después… ¡a encerrar las Ánimas! San Lorenzo es espectacular verlo a cualquier hora, a mi me encanta a la caída del sol, pero de noche, con su cristo entrando es digno de admiración. Y como todo no puede ser procesiones nos fuimos para casa sin prisas y sin paus… bueno. Con una paradita en el Sojo Rivera de la que esta vez nos echaron por ser los últimos y estaban deseando salir. Un paseito por el río nos hizo ver que aunque se había quedado muy bien con sus árboles cortados y su amplitud parecía oler fatal. Hasta que descubrimos el motivo con un rebaño de ovejas justo debajo de nosotros. Y una vacaIMG_9496 entre ellas que después resulto ser un pastor. Y es que a las cuatro de la madrugada es fácil confundir vacas y pastores. ¡A casa a dormir! Que ya iba siendo hora.

Martes 15.- Empiezan mis vacaciones. Y empiezan tarde. Ni me enteré cuando se fue Estrella a trabajar. Antes de salir en bus me doy una vuelta por su curro. No tengo ganas de irme de Córdoba sin un abrazo de esos tipo teletubbies: fuerte, fuerte. ¡A recorrer kilómetros! Primero a Lucena, a recoger a Rafa, después a Priego. Allí me reciben con los brazos abiertos y una plancha. Ahí tienes tu túnica, ya la puedes estar dejando sin una arruga. Esto de la familia es lo que tiene, prolegómenos pocos, sabemos que nos queremos todos así que venga, al lío.

Mi nene me deja “patidifuso”, que dice que se va a la calle. Así, sin anestesia ni nada me lo suelta. Acostumbrado a verlo con la play, la nintendo y todos los artilugios de juego, irse a la calle con los primos sin necesidad de chantaje por mi parte me tiene extrañado. Pero claro… estamos en Priego y se tiene que notar. Después de un poquito de plancha, de subir y bajar escaleras por la casa y de pendientes varios, muchos pendientes, nos vamos todos a ver la procesión de La Caridad. Cámara en ristre me dispongo a hacer fotos a las procesiones, se me ha perdido la familia. Los encuentro a todos sentados en la terraza del restaurante Califato viendo la procesión de lejos con sus cervecitas y valgas. No se porque hay gente a la que no le gusta la Semana Santa. ¿Que les enseñaron sus padres?

 Miercoles 15.- En casa siempre hay algo que hacer. Lo de ir al Mercadona es un clásico. Allí me veo a media familia. La de besos que estoy dando en el supermercado convalidan para la calle. Después un ratito de cañas y para comer a la casa. Aun falta gente por llegar a Priego y queda hacer comida, limpiar, matar a un niño que están con ganas, cuarenta mil cosas. Mi hermana de Cheli de los nervios preparando albóndigas de pescado, de carne, creo que alguna también llevaba gominolas y albaricoques. ¡No se las que hizo! Pero le salieron de vicio. Estaban buenísimas.

Por la tarde no se que me pasa pero estoy muriéndome. Todos los planes para ver la final de la copa del Rey, Real Madrid – Barcelona, a tomar viento. ¡Que no! Que me quede en casa, que no salgo, que me estoy muriendo. Ni procesiones, ni partido. ¡Vamos! Quiero decir, ni partido en la calle, en casa claro que lo vi. ¡Un partidazo! Y cuando se acabó me alegré mucho del resultado y para la cama. Mi nene, Rafa, que también se había puesto algo chungo, se fue a la cama casi tan pronto como yo. Fue el primer día que encendí el e-book. El primer día que lo encendí porque leer, lo que se dice leer, he leído poco en estas vacaciones.

Jueves 17.- Jueves Santo. Día familiar por antonomasia. Pero antes… ¡La ensaladilla! Otra vez al Mercadona. No se como terminamos en casa con siete docenas de huevos, el que dice siete dice dos o tres, pero muchos. Con mi hermana Cheli y Lidia me pongo a hacer la comida, a comprar, a descubrir como podemos cargarnos un niño sin que se note mucho. A mi madre este año la tenemos un poco relegada. Nos encargamos nosotros. Mariola y su troupe llegan con la hora justa. Subir sus cosas a las habitaciones, a ver como nos acoplamos ahora que ya vamos para quince en la casa, no, no son tantos, y para la calle.

En el paseillo nos encontramos también con más familia. Muchos “Aguilera” por metro cuadrado. Muchas cervezas, valgas, cocacola, aquarius, claritas, fantas… y es que con tanta gente tenemos al camarero más que contento. Entre un bar y otro nos dan las tantas y… ¡Que hoy sale la Columna! Que con el tiempo que hace este año vemos todas las procesiones. Así que a cambiarse y vestirse de bonito. Antes de una ducha de esas medio decentes que te quitan tres años de encima nos acordamos de las albóndigas. No son horas las siete y media de la tarde para ponerse a comer pero con hambre sientan igual de bien. ¡Que buenas están!

Pedazo de tarde que dimos. En casa mi padre y yo nos vamos a ver la procesión. Salimos pronto, los primeros, pero el paso es de Cruz de Guía. ¡Lento, lento! El caso es que vamos por la calle del Río y además de adelantarnos por un atajo nos dicen que ya está saliendo  la procesión. ¡Que donde nos metemos! Con el paso del Flamenco, el Flamenco es mi padre, no llegamos, así que decidimos esperar a la procesión en el restaurante “La Rivera”. Unas cervecitas, unas aceitunas, algunos amigos que se acercan a saludar, (curioso que nadie de la familia pasara por allí) y ya vendrá. Después aparece Mariola que se sienta con nosotros a esperar la procesión entera. En primera fila nos vemos la gente, trajes, minifaldas, chaquetas y tirantes, es increíble la variedad de ropa que se puede ver un jueves santo sin moverte. La procesión llega poco después.La Cruz de Guía, los penitentes, la banda, la Virgen, la Columna, y nosotros allí con nuestros valgas viéndolos pasar. Levantándonos el tiempo prudencial para guardar respeto a los pasos y siguiendo disfrutando de la primavera.

Este año ha sido raro, ni siquiera he visto los turnos de Vela del Santo Entierro. Mi nene si. Creo que le está cogiendo el punto a Priego. No sabe él lo que yo me alegro de eso. Y el caso es que siendo un año raro me ha gustado. No se si es la edad, la responsabilidad, o cualquier cosa que rime con “dad” pero me ha pillado un año extraño. Las vacaciones, hacía años que no cogía unas vacaciones en Semana Santa, no han sido para estar todo el día de jarana. Que si, que parece que es así, pero no todo es juerga. El jueves santo termina con un ratito más en la calle para ver salir a Los Dolores y después a casa. El viernes es de esos días que se hace largo.

Viernes 18.- Aún no ha amanecido y ya se oyen tambores en el Calvario. Los de Los Dolores, claro. Luego Irene que va despertando a todos los que se quieran ir con ella a ver colocar al Nazareno. Las nueve es una hora muy buena para que todo el mundo esté de punta en esta casa. Yo me he ido a ver Priego antes de que la gente se despierte por completo. San Francisco está a rebentar. Los turuta en la calle y los romanos recogiendo a su capitán. Empieza el Viernes Santo.

En casa, además de los que ya estábamos, aparecen Dani, que viene de Lucena, y mi prima Chelota que trae a los nenes desde Córdoba. Quedamos pocos para desayunar, la mayoría se han vestido de penitentes y han salido. Este año la procesión se forma desde VSantoRiveraprimera hora. Yo me voy a ver salir al Nazareno, conmigo viene Irene, Dani y Rafa, que, ya digo, este año me tiene sorprendido.

Se abren las puertas de San Francisco y desde el estómago un escalofrío te llega a la punta de los dedos. Uno lleva muchos años viendo a Jesús salir, el “paso redoblao”, la subida al calvario, la bendición… y aún se sigue emocionando como cuando era un chiquillo y gritaba: Viva Jesús Nazareno, Viva el Rey de Priego. Ya no. Ya no grito, rara vez me sale uno de esos “vivas” que acompañan a la exaltación de la procesión. Ahora miro la imagen, el Nazareno, y un nudo se me va formando en la garganta. Un nudo que me deja los ojos brillantes porque otro año vuelvo a verlo en la calle, por que al lado tengo a la gente que quiero, por que me siento protegido en una marabunta de personas que a la mayoría le acojonaría, porque forma parte de mi, de mis raíces, de las cosas que, por mucho que cambie la vida, van a seguir ahí, perennes, todos los años.

Bueno… quizá no sepa explicarlo y hoy (estamos a 29 y se me está volviendo a formar el nudo al recordarlo) y no me voy a “explayar” contando la mañana del viernes. Eso si, lo llevaron regular hasta el calvario y, con el retraso que iba, yo lo dejé en la calle del Río.

Una ducha, una mini siesta, y a vestirse para salir en El Santo Entierro.

¡Por fin este año salimos! Hacía cuatro años que no llevaba la Cruz de Guía por la calle Málaga. El agua este año nos dio una tregua. Ni si quiera he dicho eso de: “El próximo año no salgo y me voy con la cámara a hacer fotos las procesiones del Viernes noche”. ¡Ni flores! Este año tenía ganas de salir, muchas ganas. Le tenía un poco de miedo a como iba a llevar la Cruz con el tema “clavícula”. Aún renqueo y no sabía si me iba a fastidiar mas de la cuenta. Para nada. No hay cosa mejor que tener ganas. Las cinco horas de procesión se me pasaron pronto. Eso si, los pies, después de todo el día parecían los de un elefante. ¡Reondos, reondos!

Sábado 19.- Empieza la vuelta a casa. Quien mas quien menos está haciendo maletas para volver a Córdoba. Rafa y yo nos vamos primero para Lucena. Es curioso que este año es de los que más tiempo hemos estado separados y más cerca me he sentido de él. Por la tarde ya en Córdoba llegó Estrella. ¡Que ganas de verla! Queda el domingo de Resurrección pero eso ya… es cosa de dioses. Y a mi, de la Semana Santa, lo que mas me gusta es la parte de hombre, de madre, de amigos que lo acompañan hasta la muerte, de gente que está con ellos, sufriendo como ellos, como esas imágenes que procesionan, llevando sus problemas, sus vidas, ayudando en lo que puedan, o dejándose ayudar.

Total que me vuelvo a liar y ya quiero ir acabando la “crónica” de este año.  Por que más o menos es eso, una crónica, un “esto es lo que hice este año”, no tiene nada que ver con relatos, ni historias, tiene que ver conmigo, con como recordaré esta semana cuando ya no tenga memoria. Con sentimientos y prisas, con cervezas y familia, como recordaré este dentro de unos años, o quizá pasado mañana, cuando tenga que echar mano a que hice. (Por ahí quedan algunas de las que he tenido que echar mano más de una vez para no derrumbarme.)

Además que ya queda poco que contar de la Semana Santa. Ni siquiera salió el Resucitado el domingo. Y yo tenía algún pendiente.

Empezando un 20 de Abril, mi primer viaje a Fuerteventura…IMG_20140421_091901

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Semana Santa 2014

  1. Jul dijo:

    Me gustan mas los “micros”.

  2. Maripili dijo:

    Qué son “pendientes” y “valgas”? seguro que ya me lo has explicado, pero la agüela ya esta muy malita de la cabeza y se le olvidan las cosas…
    A fuerteventura???? por eso has estado tan perdido? yo quiero que nos lo cuentes!!!!

    • Fran dijo:

      Un “pendiente” es todo eso que vas retrasando. No tiene nada que ver con lo que te pones en la oreja. Algo que te gustaría hacer, algo que siempre retrasas y no terminas nunca. De esos tengo un montón.
      El “valgas”. es un Valdepeñas con gas. Vamos un tinto de verano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s