Barriles.

– Vamos a Barriles. He quedado con dos rubias que vas a flipar. – Me dice Juan Pablo. 

No se si conoces a este insurrecto, pero si él tiene interés en ir a un sitio y además te pone facilidades… ¡Échate a temblar!. 

El caso es que una vez en el bar de mala manera encontramos una mesa, muy buena, cerca de la barra, cerca de un stand de las bodegas LAN y un tipo de Covap que cortaba jamón como si hubiese una piara detrás de él esperando que le rebanara a todos media cacha. Nos llega una rubia bajita muy salada a nuestra mesa. Miro a Juan Pablo interrogándolo con la mirada por si es una de las niñas con las que hemos quedado. No tiene que contestame. La chica se descarta antes de su contestación y nos pregunta que queremos. Es la camarera. Cerveza y tinto le pedimos. Nos dice que en un momento trae la cerveza pero que el tinto tenemos que pedirlo en el stand de LAN, que hoy es el aniversario de Barriles y todo es gratis. 

A Juan Pablo se le ilumina la cara. A mi me entra la risa tonta. El bar empieza a llenarse, da igual nosotros tenemos sitio. Solo nos queda esperar a las rubias. 

Dos copas más tarde Juan Pablo se levanta, hace un amago con la mano y saluda. Yo me giro, no son dos. Son tres las rubias que se llegan a nuestra mesa. Su mujer y las dos niñas. Nuestro sitio se ha quedado pequeño para la nueva compañía. Isabelita, la pequeña, lo tiene claro. Se me engancha al cuello y no hay manera de que se suelte. Me acompaña a por las copas de vino, entretiene a todas las camareras con bandejas para pedirles jamón, ochos, queso, o la cofia que les sujeta el pelo. ¡Digna nieta de su abuela! Yo no se si los coloretes que tengo son por los vinos, por la gente que hay en el bar o por la vergüenza que paso. Cada vez que intento que sea su padre el que la coja la niña me hace dos carantoñas y me deja más tonto de lo normal. Bueno… otro ratito en brazos pero ya mismo vas al suelo. ¿Vale? Vale me dice la pequeña tocándome la calva. Después me pregunta que por que no tengo pelo. Lo dicho, esta niña tiene un ramalazo Pérez que asusta.

Alejandra, la mayor, se empieza a aburrir. Me dice que en el siguiente bar hay una máquina muy chula. Tengo la opción de realizar la buena acción del día y decido llevarlas a la máquina y dejar a Juan Pablo y a Olga un rato tranquilos. En el bar de al lado lo que hay es un futbolín. Ni que decir tiene que echamos un partida. Si alguna vez tuve dudas de que Juan Pablo no fuera el padre de unas niñas tan guapas se me quitan rápido al verlas jugar al futbolín. ¡Son negadas! ¡Como su padre! Más de quince minutos para meter todas las bolas en la portería. Y tres fueron directamente introducidas con la mano por Isabelita. Cuando llego de nuevo a Barriles para dejar tranquilos a los padres de que las niñas están bien me los encuentro retrepados en la silla, haciéndose fuertes en la mesa, con las copas vacías y mandando que fuese por mas. Me resigno y con una niña en cada pierna voy avanzando por el gentío, menos mal que los de LAN estaban cerca, para pedir las copas. Las niñas solo se sueltan un momento para coger más jamón. (Es curioso la cara de asco que puso la madre la primera vez que vio un jamón y como se ilumina la cara ahora. Con las niñas… ¡igual!)

Hay que ver como cunde el tiempo cuando se está a gusto. Las cinco. Las niñas otra vez en el futbolín, esta vez solas. Resulta que los padres se fían de ellas ahora que tiene que ir uno de los dos a jugar. A los de LAN se les acaba el vino, Covap ha quitado el stand y esta familia debería abrir la tienda. Hoy no hay tanta prisa. ¡Manda huevos que el que se vuelve más responsable con las copas soy yo! Así que en cuando las dos pequeñas vuelven a la mesa empiezo a aligerar al personal. Los dos me miran con cara de pena, también las niñas, como si les quitase un caramelo. No me sale ser malo. Me cuesta. Así que cogiendo de nuevo a Isabelita les digo: 

– ¡La última y nos vamos!

Se alborotan como si les hubiesen traído los reyes magos la Wii. Juan Pablo no puede evitar soltar algo que yo he dicho muchas veces. Eso de que no se dice la última si no la penúltima. Lo miro como si le fuese a partir la cara y asiente. Un vale por respuesta. 

Creo que a esta familia hay que sacarla más a menudo, pero es tan cansado que voy a necesitar dos días para quedar con todos. 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Alimentos y bebidas, Entretenimiento. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s