La termita.

Hay días que se te echa todo encima. Que ya venía anunciado de la noche anterior. Noches en las que te acuestas temprano y el colchón parece que fuese prestado. Que no encuentras la postura, que el despertador tiene una luz que brilla más y se refleja en toda la habitación, que… ¡Que nada! Todo lo que pasa es que en la cabeza tienes un run run y no te deja dormir. Así amanece. Con una termita comiéndose el serrín de tu sesera. Pero tú te niegas a admitir que el día puede ser diferente.  ¡Coño! Y si es diferente que sea para bien, por mi parte, hoy, ni siquiera trabajo. Te levantas, te quitas las legañas con dos manotazos de agua y te vas a la cocina a preparar un café. Entonces, mientras esperas que suba el café, notas como la termita sigue comiendo, como se pasea por la cabeza. Latermita notas y sientes que tienes que hacer algo, fregar los platos, recoger el piso, cambiar las sábanas, cualquier cosa con tal de no notar como come la termita. Porque lo peor es que va comiendo de tu cabeza. Run, Run, Run. Y no para. Quizá no la notes mientras estás ocupado, pero no para. Y ahí sigue la cabrona, mientras escribo. Metida en mi cabeza. Comiendo.

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2 respuestas a La termita.

  1. lorena dijo:

    “Mecagoenlatermita”,creo que esta noche ha estado también rulando por aquí… y le debe de gustar mi casa, mi cabeza…porque no se va y mira que me entretengo con cosas…perra!!! jajjaja

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