Feria 2013

El año pasado hubo que pedir un crédito para poder salir de la feria. Los días de jaraneo fueron como casi todos los años con más o menos capital pero nada que se saliese de madre. Sin embargo la calle del infierno veía un billete y parecía que lo quemaba antes de sacarlo de la cartera. La luz de los cacharritos debe consumir como si fuese cera de abeja reina. No se si a ellos se la han subido como a todos o con la historia de norias y artilugios avernales, donde el corazón se escapa del Arenal, la factura es tan alta como una mariscada de las del Cajasur de Castillejo. El caso es que entre el Ratón Vacilón, el Ala Delta por no hablar del pastizal que sacaron los del pimpampum con nosotros (ahí meto a los tres de la casa, Estrella, Rafa y yo). Que si los corchos de las escopetas con una mira más torcida que Finito con el estoque, que si los dardos tenían la punta más chata que un pescado, que si las bolas no…. Total que entre una cosa y otra los premios que nos llevamos en la feria el año pasado fueron a base de puntos y más puntos y haciendo más disparos que en un entrenamiento de artillería, este año… ¡Ohhh! Este año Rafalete se ha lucido. Primero nos ha mareado buscando el peluche que quería y después ha dicho: Ese para mi. ¡Ni BullsEye acierta tanto como mi nene! No se donde ponía el ojo, porque los cerraba,  pero el caso es que de tres veces que tiró dardos se llevó dos peluches. El otro, viendo que la suerte a veces es un pedazo de hija de puta y el handicap lo había clavado, decidió pescarlo con los patos. Apuesta segura que, además de entretener bastante, deja un dulce sabor de boca ya hay que ser muy torpe para no coger un pato en un tiempo prudencial.

Este año la calle del infierno ni si quiera ha calentado tanto. Precisamente este año que los cacharritos estaban más baratos mi nene decide que es grande para meterse en esas cosas. Saliendo de feria y con el orgullo de salir triunfador, ni Morante vamos, me dice:

– Este año lo hemos pasado en los cacharritos, el año que viene en las casetas.

Así que salimos los dos con el tipo más ancho que largo. Hasta ahora que acabo de darme cuenta de lo rápido que crece el tipo y se me están quitando las ganas para la feria del año que viene.

– ¿A las casetas? ¡Mi nene me está diciendo que nos vamos de casetas! ¿Yaaa? ¡NO! ¡No! ¡No! El año que viene otra vez en la calle del infierno, disparando, en los cacharritos y lo que haga falta. Como si hay que volver a pedir un préstamo para salir de la feria pero ¿en las casetas? ¡Ni flores!

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