Gin tonic de Beefeater

Después de una jornada mucho más que entretenida salgo del trabajo y me dispongo a tomarme una cervecita. De esas del tipo, fría/mediocongelada y con tamaño de 1/3 con cara de medio litro.  El hombre propone y dios dispone, decíamos en casa antes. Así que mi propuesta de birrear como si no hubiese mañana se altera significativamente, primero porque a las tres de la tarde no queda un bar que tenga las cerveza mediocongelada y segundo porque lo que tengo es más hambre que un gusano en una maceta de plástico, así que las cervecitas en tamaño normal para poder tapear medio en condiciones.

A mi el sol no me molesta y ayer dejé que empezara a brotar ese colorcillo gambón con el corte de las gafas de sol que se pone en esta época del año.  Como estaba con ganas de más, terminé en La Ribera cambiando el tercio, nunca mejor dicho, por el café. Cuando la señorita simpática preguntó que queríamos tomar y a llevaba un rato retrepado en esos sillones que te ponen donde la siesta es una obligación para con la ciudad y el mundo en general. Casi sin poder mirarla con los ojos entornados conseguí pedirle un café.

– Soolo, por faavor. – Le dije mientras volvía a encontrar la posturita del sillón. – Y un gin tonic. – Me envalentoné a decirle. Como si fuese el gusto de un condenado.

– ¿Gin tonic de Beefeter?- Me preguntó.

Yo, en ese momento debí de levantarme como una exhalación, contestarle que ni pensarlo, que quería ver una botella verde de Tanqueray en la mesa, que si no, me trajese un Larios malagueño. Yo debería haber reaccionado y plantarme que es lo que hubiese hecho un día normal, pero es primavera. Esta semana ha empezado la primavera en plan serio y le tenía ganas y el puto sillón debía tener algún tipo de hachis o dormidina que me tenía en un limbo particular. Así que mi contestación fue algo así como…

– Esssemijmo.

Foto de la mesa. No soy el único que pide las cosas a pares.

Foto de la mesa. No soy el único que pide las cosas a pares.

Y es que uno con una ciudad espectacular de fondo como es Córdoba, niñas guapísimas a los lados, temperatura agradable, a una hora tan taurina y tonta como las cinco de la tarde, bastante tiene con saber lo que quiere y pedirlo. El resto ya… que venga como quiera.

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4 respuestas a Gin tonic de Beefeater

  1. juana la loca dijo:

    yo ls findes, a esa hora tan taurina… la siesta en la cama…

  2. Jul dijo:

    ¿Te he dicho alguna vez que me das un poquito de asco?

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