Semana Santa 2013

Uno empieza a hacer cuentas, a buscar horas para tener una Semana Santa medio decente, a cuadrar las horas de viaje con las de las procesiones, a disfrutar de una cena ligerita para salir pronto a ver santos o ampliar las horas de comida para que coincidan con salidas o entradas de los pasos. Uno ajusta el horario pero al final, sobre todo en Semana Santa, será… ¡Lo que Dios quiera!

El caso es que me he despistado, y mucho. Este año empieza más tarde. Nada de salir el jueves de jarana, o de procesiones. Me quedé en casa. ¡Si! Aún no se como ha pasado pero al final me quedé en casa el jueves. Si no llega a ser por un WhatsApp de Irene ni me entero de que estamos empezando. Desde primera hora me puso los dientes largos con fotografías del Cristo de los universitarios. Pero lo peor no fue que me despistase el jueves, es que el Viernes de Dolores, después de currar tocó viaje. Coche, empezamos los kilómetros, recoger a Rafa en Lucena y para Granada. Después, Guadix. El viernes de dolores se acaba y no me he enterado aún de que estamos en Semana Santa.

Sábado 23.- Una cosa es que se me pase la Semana Santa y otra es que me despiste también de todos los actos que haya alrededor. Si el año pasado se celebró la fiesta de la Primavera y el vino por estas fechas yo quería estar seguro que volvían a hacerlo. Y allí me planté. Primero y como había que hacer tiempo, Rafa y yo nos fuimos a ver La Catedral. No sé si la habéis visto pero solo la entrada, si entráis por la puerta principal, es impresionante. Una copia perfecta que se trajo el cónsul español después de ganar el Salón de Artes de Bolonia en el 1930. Poquito les duró a los accitanos la obra ya que quedó destrozada en el 36 por esa manía que tienen algunos de confundir ideas con materiales. Pero Mari Ángeles Lázaro se encargó de la reconstrucción en el 2001. (Vamos que si me llego a tardar dos días más, la primera vez que fui a Guadix, me quedó sin ver la escultura.) Por decir que le gustó hasta a Rafa… ¡Lo digo todo! Claro que yo creo que a él lo que más le llamó la atención es que era una copia del “grandísimo” Miguel Ángel que es uno de los tipos que aparecen en el Assassins Creed. Está muy bien la visita a la Catedral. Hasta te dan un “telefonillo” para que te enteres de esas cosas. Después de la visita cultural un ratito de comunión con el medio a base de Martini en una terracita del río, es la primera vez que veo el rio Guadix con agua, y para la cata de vino.

primavyvinoguadixEntre que yo estoy mayor y mi entorno un poquito apático, la cata nos dura poco. A casa y después visitas familiares. El día parece que ser nos va a hacer más largo y terminamos jugando en la mesa camilla. Y es que, a donde fueres…

Domingo 24.- Hoy si. Hoy ya, oficialmente, empieza la Semana Santa. Después de desayunar nos vamos a ver la borriquita. Un poquito de procesión para abrir boca que parece que estoy desganado. Me hace ilusión ver a Rafa corriendo por las calles empinadas de Guadix con ganas de ver la procesión, lo mismo cuesta pero dentro de poco lo veo con túnica. (Cosa harto improbable.)

Para comer tenemos “patatas de tierra”, algo así como las trufas blancas. Yo de trufas solo entiendo las de chocolate y las que se meten en el pavo. Nunca las había probado así, al natural, y están buenas. (Eso sí, prefiero esas de “La Viuda”, esas de chocolate.)

Volvemos a la carretera. A Córdoba vía Granada y Priego. Llegamos con hora de ver pasos, de seguirlos por todos los sitios, de… de quedarme en casa, ducharme y acostarme pronto porque al día siguiente toca currar. ¿He dicho ya que estoy mayor? ¡Pues si! Tempranito en la cama. Lo peor fue seguir la retransmisión de procesiones y pasos vía WhatsApp. Voy a tener que anular la suscripción familiar porque parecía que bombardeaban con fotos. Parecían el “granaino stile”: ¿Qué ondestais? Todos a la calle a ver procesiones y uno mientras… Bueno, pues eso. 

Lunes 25.– He aguantado. He aguantado sin ir al compás de un tambor, sin ponerme nervioso, muy nervioso, escuchando trompetas de bandas pero ya no puedo más. De hoy no pasa que vaya a ver procesiones en plan serio. Salgo de la estación pensando en una pizza de atún, la estoy salivando en el coche mientras voy a recoger a Estrella y me dice que tiene la comida preparada. ¡No me jodas! Pienso en voz más alta de la que creía. Así que adiós a mi pizza de atún. Eso ya me debería haber dado una idea de lo que sería el día. Todas las ilusiones al traste. ¿Todas, todas?

El caso es que después de esperar la lluvia durante toda la mañana, se supone que por la tarde no haría aparición, fue todo lo contario. Comenzó a llover cuando yo me disponía, cámara en ristre, a salir para fotografiar los pasos. ¡Me cago en la puta! Al traste todo. Media tarde conectado con el móvil de Estrella para conocer si al final saldrían o no. Pasé por el Sector Sur a ver si… pero nada. Mi gozo en un pozo. Cuando ya más avanzada la tarde me encontré con que, si había suerte, el Viacrucis sí que saldría. No me lo pensé. Junto con Irene y Arturo nos fuimos a ver salir el Cristo de la Salud. (Esos nombres que les ponen a los crucificados son dignos de tener en cuenta.) Y a partir de ahí poco más. ¿Qué quieres que te cuente? Mucho callejeo, algunas fotos, y una cerveza en “La Bicicleta” que me gustó. “Son” se llama. Cerveza de trigo elaborada artesanalmente en Algallarín. ¡Cágate! Pues estaba buena. Después a casa. La Semana

Son, de Algallarín.

Son, de Algallarín.

Santa no ha hecho más que comenzar y a partir de ahora empiezan mis días de descanso. (Jej, descanso.) 

26 de marzo.- En la estación hemos tenido mucha bulla estos días y no voy a echarla de menos nada de nada.  Salgo a las tres y me da el tiempo justo para irme a Priego. Una caja llena de pestiños y

Pestiños

Pestiños

empanadillas me está esperando. ¡Si! Bueno, también la familia pero lo primero es lo primero. El caso es que tardamos poco en salir a la calle. Estoy deseando de ver procesiones y me quiero ir a ver que aunque sea los capirotes entrando en la iglesia. Salir solo en Priego es casi misión imposible. Se me enganchan tres niñas. Así que con mis sobrinas me voy a andurrerar las calles, cámara en ristre, para ver si salen o no las procesiones de la Caridad. A las nueve hay partido y ya hemos quedado todos en El Telar.

¡Qué bien se ven las salidas de los pasos desde la taberna del Zahorí! ¡Preciosas! Con tu cervecita y todo. Eso si, pedirte una copa puede costarte una pasta porque no es solo la birra que te tomas es la cocacola de una niña, el aquarius de otra y el zumo de la otra. Es más rentable salir con mi hermana mayor, sin lugar a dudas.

A las nueve partido. Gabachilandia contra España. No recordaba lo que era ver un partido con mi prima Raquel. Lo del deporte limpio para ella es cuando pasan a recoger el vestuario. Si llega a ser por ella allí mismo le hacía otra cicatriz a Ribery. La noche da para poco más. La procesión ha realizado un recorrido corto y no nos da tiempo a ver nada más. Acaba casi a la misma hora que celebramos la victoria de España y con este gusto a victoria, la lluvia aparece nada más encerrarse la virgen, nos vamos cada uno a su olivo. En casa el canal sur no deja de poner procesiones y pelis de semana santa. Algo cae seguro pero yo estoy cansado. A la cama.

27 de marzo.- ¡¡LEVANTAOS!! ¡¡LEVANTAOS!! ¡Las nueve! Si mi hermana Cheli fuese militar el Sargento de hierro sería la Madre Teresa de Calculta en comparación. ¡La virgen santa que manera de despertarnos! Olvidaba que lo del descanso en Semana Santa es algo que escoge la gente que se va a la playa o al campo. Nos van a dejar la casa como los chorros del oro una señora muy simpática que viene a limpiar. La verdad… no se lo que va a limpiar porque mi hermana ya se ha encargado de ello en estos días. A mi me toca hacer de niñero y después de preparar algún desayuno me voy con cuatro sobrinos a comprar. Tardamos poco y como no es suficiente nos volvemos a ir por ahí. Vuelvo a caer en el error de entrar a tomarme una cerveza. A millón me está costando meterme cada vez en un bar con tanto niño. Menos mal que después empieza a llegar el resto de la familia y vamos compartiendo gastos. Lo peor es que hoy ni siquiera puedo “explayarme”, después de comer vuelvo a coger el coche. Rafa se queda en Lucena y yo me dirijo de nuevo a Córdoba.

A las ocho y media de la tarde estoy esperando refuerzos en Córdoba. Blanca, una amiga de Estrella viene a pasar unos días. Cuando nos sentamos en un bar, La Abadía para más señas, ya nos ha dado tiempo de dar unos cuantos besos a parte de su familia. Vino tinto me pido para acompañarla y me doy cuenta que me he equivocado. El vino se me queda en la boca y parece la lija del siete. No le encuentro el punto. Las cervezas de la mañana me han dejado insensibilizada la boca para el resto. Tres copas más tarde decido volver a la birra. Después… para casa y a dormir. ¿Os he dicho ya que estoy mayor?  Un día durmiendo fuera de casa y ya echaba de menos a Estrella. Me estoy acostumbrando muy mal. ¡Mi casa!

28 de marzo.- No tengo la sensación de haberme hartado de dormir y me he levantado a las diez y media. Desayunamos con Blanca y las dejo para que puedan ponerme a parir las dos sin necesidad de que yo me entere. Me vuelvo a Priego pero antes recojo a Irene. Llegamos con hora de irnos de cervecitas. En casa algunos están preparando comida, otros de entierro. Como decía mi padrino: El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo está de camino. Así que esperamos

La Cervecita.

La Cervecita.

que regresen pero lo hacemos en el Paseillo con una birra. Mis primas y un montón de niños están esperando. Ni idea de la hora a la que volveremos a comer, si volvemos. El día está de un primaveral que asusta. Putada gorda lo de la lluvia esta Semana Santa, ahora si, ahora no. Con un sms convenzo a mi niña (lése Estrella) para que se venga hoy mismo en vez de mañana. Por la tarde toca ponerse guapo, salir a ver procesiones. ¡Por fin! Y entre otras cosas seguir disfrutando de la familia, de los niños, y de Priego en general. El Taller vuelve a ser el punto de encuentro. Estrella llega tarde, el día ha sido de esos completitos así que después de un gintonics y medio nos vamos para casa. Descarto ver la salida de Los Dolores. Bueno, ni la salida ni la entrada, de los Dolores no he visto nada más que la túnica de mi hermana. Mañana el día se presenta completo y me voy pronto a la cama.

29 de marzo.- A las siete y media Irene entra despertando gente. El que quiera ver al Nazareno que se vaya con ella. Así que a primera hora me voy para San Francisco con tres sobrinas. Aprovecho para llevarme la cámara. El viernes santo, entre otras cosas, hay un concurso  de fotografía, uno de esos que ya comenté en la entrada anterior, aunque es de los que tengo “vetados”. El viernes Santo no voy a estar pendiente de la cámara, pero a esas horas en las que aún no ha salido de la iglesia si aprovecho para corretear Priego, para hacer alguna foto antes de la salida, para quitarme el gusanillo de la cámara. Porque una de las cosas que pasan el viernes es que hay momentos, muchos, en los que piensas que tienes la foto ideal, en los que ves un abrazo entre costaleros, las lágrimas de una persona mirando a Jesús, el reflejo en el casco de un romano de la imagen, un niño tocando el trono… Ya te digo, hay infinidad de momentos en los que sabes que tienes la foto ideal pero esa sensación no es solo de esas personas también es mía porque yo estoy ahí, y yo estoy ahí para disfrutar eso, en ese momento esa imagen, esa que me gusta tanto es mía, y yo tengo mucho de cordobés y aunque intente describir, aunque intente enseñar esa imagen solo la vas a comprender si eres nazareno. Esa imagen se queda para mí porque en cuanto quisiera guardarla se quedaría grabada en la cámara pero ya no podría tener esa sensación de ser consciente de lo que veo, de lo que siento, estaría pendiente de la velocidad, del diafragma, del flash, de… y no. Me niego a perder un sentimiento en una foto. El viernes Santo… ¡No! Así que ya te digo. Cuando sale Jesús, la cámara se queda en casa, pero mientras tanto, aprovecho. (La cámara pequeña no cuenta, esa va donde yo voy.)

Después un ratito en casa para desayunar mientras se despiertan los demás. Entre estas llega Dani. (Ya era hora, que se ha perdido los dos últimos años.) Después lo hace Miguel Ángel, que es la última incorporación a un viernes santo en Priego. Nos da tiempo a terminar de desayunar, ver el escuadrón de los romanos y esperar en el compás de San Francisco a que vuelvan a abrir las puertas. A las once empieza a salir San Juan. ¡Con dos cojones! La procesión al completo. Mira que ya lo había visto uno unas horas antes, pues es ver salir al Nazareno y le entra a uno una cosilla en el estómago que… ¡Allá cada uno! El caso es que después de unos cafés, y algún beso que otro, siempre queda familia por ver en Priego, seguimos de procesión. El “paso redoblao” es algo que uno espera año tras año. Yo tengo suerte y puedo compartirlo con Dani y con Irene, ahora también con Arturo, que se suman a la bulla del Paseillo. Afortunadamente este año puedo pedirme una cerveza antes de empezar a subir para el calvario. Lo del año pasado fue vergonzoso.

Hornazos en el Calvario

Hornazos en el Calvario

Subir al calvario con el Nazareno es una mezcla de sensaciones. Esa congoja que te lleva hasta lo alto, con la adrenalina por la nubes y si además lo puedes compartir. ¿Qué quieres que te diga? A mi ver a Dani, con los brazos delante, las manos en tensión, haciendo sitio para que puedan tocar los tambores, arrastrando los pies, sin pisar al de atrás, allí, al lado pues esas son de las cosas que hacen que tenga el viernes santo como uno de los mejores días del año. Uno no se cansa, no le duelen los pisotones, mientras sube al calvario con su gente. Ver al Nazareno repartiendo bendiciones, algunas veces parece que se les va la olla y reparte a diestro y siniestro, con todo el pueblo levantando un hornazo. Pues eso…

El viernes santo no ha hecho más que empezar. La Peña Flamenca es otro de los puntos de encuentro para ese día. Es mucho más tranquilo que las escaleras del calvario y no además ahí puedes tomarte una cerveza. De nuevo nos juntamos todos. Por mi parte el Nazareno se queda ahí. En la calle del Río, vamos a casa comemos algo y nos da tiempo a verlo llegar de nuevo a su iglesia, eso si, desde la cafetería y tomando un café. A Dani, que se despide desde la cafetería, le doy un espaldarazo y lo mando a “tomarporculo”, más que nada porque si no lo hago así soy capaz de darle un abrazo de esos que a uno se le saltan las lágrimas sin poder decir nada y no es cosa de ir haciendo mariconadas por ahí.

Resulta que después de dos años sin salir me pongo nervioso. Empiezo a vestirme para irme con mi cofradía y estoy como los niños: ¡Atacao! Aún no sabemos si vamos a salir o no. Las previsiones de tiempo están más para el no. De hecho las Angustias no va a hacer estación de penitecia. En la iglesia todo el mundo espera que el hermano mayor diga algo. Cuando por fin lo hace a mi me pilla descolocado, como siempre, pero me da un alegrón. ¡Salimos! Hacemos un trayecto corto, tan corto que cuando vuelvo al templo tengo ganas de más. El recorrido se me ha pasado volando. Ni dos horas. Pero el Entierro viene como si fuese la furgoneta del Equipo A. Aún no he soltado en la capilla la Cruz de Guía cuando ya está en la puerta. La Soledad también viene rápido. Se han mojado y es una pena porque este año el Cristo lucía muy bien. Sin urna, Sin decoración. La imagen de un hombre muerto. Un Dios que se hace hombre solo para morir. Una de esas cosas que hace que uno salga año tras año en una procesión. Para dar un último adiós a un cadáver.

Procesionando.

Procesionando.

La procesión ha acabado antes de lo previsto pero en vez de un gintonics, que es lo que apetecía, terminamos en casa viendo Ben-Hur en familia. El día ha sido muy completo, de esos que gustan que después de todo lo que se ha hecho estás descansado. Casi… con ganas de más.

30 de marzo.- Para un día que no hay sin nadie gritando que hay que despertarse lo hago yo, y temprano. Me voy con Estrella a desayunar, ni siquiera el Río está abierto. Lo hacemos en La Ribera y después llegamos a casa con la intención, al menos la mía, de despertar a los que falten. Los que faltan son todos. No se han levantado ni mis padres así que decidimos empezar a organizar la vuelta a Córdoba haciendo la compra en Priego. Cuando regresamos, ya hay signos de vida en la casa. Besos, abrazos y más kilómetros,  que dentro de poco me toca volver a trabajar en la estación. El coche lo trae de vuelta Estrella. A mí, no sé que ha pasado, me va doliendo un poco el pie derecho. El moretón al que no había hecho caso cuando me iba a la cama la noche de antes parece que se quiere hacer notar. Ahora recuerdo el pisotón de un costalero en las escaleras del calvario. Me viene también a la memoria el daño que voy notando en el brazo izquierdo cuando un tambor me metió una clavija en el codo, y los costados fastidiados junto con los hombros de llevar la Cruz. ¡No! El viernes me sentó de puta madre, lo que me sienta mal es volver al trabajo. Pero ahí está.

Día tranquilo en el curro donde lo más positivo fue que en Córdoba salió una procesión de traslado.  Para terminar habíamos quedado en

Caracolitos

Caracolitos

tomar unos caracolitos al salir, así que nos dirigimos al caracol Express y caen unas cervecitas que nos vienen cortas. Terminamos en Odonoghues y para casa, que mañana hay que seguir trabajando.

 31 de marzo.- Son las ocho y media de la mañana, hora oficial, y la Semana Santa se ha acabado. Lo sé porque, aunque falta por salir el Resucitado, no para de caer agua. Estrella se despierta. Comienza a desperezarse en la cama, yo me he levantado antes y he subido la persiana de la ventana. Desde la cama vemos llover. Quizá otro día diría que me gusta, hoy no. Hoy estoy deseando que acabe el día. Que la lluvia sea solo lluvia y no un impedimento para las ilusiones de la gente. Hoy, lo que estoy deseando, es que llegue la primavera, pero la de Sol. Un poquito más de trabajo y disfrutar una noche tranquila. De las fotos de estos días. De las risas, de las sensaciones, de Estrella.

Mañana lunes (puto lunes), empieza la semana el mes, y, ¡ojalá!, el cambio de temperatura. Yo por si acaso voy a intentar aprovechar lo que queda de mes.

Nos vemos. A algunos… hasta la próxima Semana Santa.

Capirotes de Gonzalo.

Capirotes de Gonzalo.

P.D. Las fotos las he sacado de las que nos hemos estado mandando estos días vía WhatsApp entre la familia.

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8 respuestas a Semana Santa 2013

  1. juana la loca dijo:

    q jartura de leer!!
    veo q lo has pasado genial y con ganas de escribir…

    • Fran dijo:

      Si te has hartado es que no ha salido muy bien. La crónica de Semana Santa en es una costumbre de este blog. Hay unas mejores que otras y tengo que reconocer que esta lo mejor que tiene son las fotos.

  2. lorena dijo:

    Pues esto de en plan diario me gusta, sienta bien para recordar cómo de bien lo ha pasado uno. Me gustaría ver algún paso algún año en un pueblo pequeño o en Castilla León(a ver la rama materna tira..)y eso que no soy nada “semanasantera”,pero hacer algo distinto siempre es estupendo.Algunos amigos la pasan en Priego todos los años y me han contado cómo se vive…y suena bien, diferente!!! Y por cierto , la SON está muy buena…la venden muy cerquita de La Corredera en el mercado solidario que hay.

  3. ErDani dijo:

    Gracias…
    Tambien tenía yo muchas ganas de volver a Priego…

  4. mecran dijo:

    Que resumen más completito. Aunque este año con tanto wasap me teniais al tanyo de todo lo que esyabais haciendo. Te ha faltdo foto del nazareno y mira que hicisteis . A mi mw mandaron un monton lidia Irener y olga
    .

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