Flexibilidad horaria.

El despertador suena a las 6:40. No es el mío así que abro un ojo y cuando deja de sonar lo cierro. Estrella no se levanta. Suele decir eso de cinco minutos más. Nos volvemos a dormir.

Son las 7:15. Me despierto.

– Estrella, Estrella. Son las siete y cuarto. ¿Te vas a levantar?

– No tengo ganas. Cuando tú te levantes, ya, si eso, me levanto yo.

Sunrise, sunrise… Norah Jones empieza a cantar. ¡Hostia! Las 7:40. El despertador del “Turno 2” me hace levantarme sobresaltado. ¡No son horas! Yo tenía que levantarme cuando lo hiciera Estrella y, sin prisas, poner un café, desayunar, tener tiempo para besarla y pegarme a su cuerpo pidiéndole esos cinco minutos más. En vez de eso tengo que salir más que a la carrera para ducharme e ir al trabajo.

Cuando vuelvo de la ducha le recrimino:

– Pero… ¿tu no te ibas a levantar temprano? ¿No te levantabas antes que yo?

– Flexibilidad horaria. – Me dice.

Cinco Minutos+

Así que con la cabeza gacha salgo del cuarto dejándole toda la cama para ella que se acurruca mientras me voy al curro.

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4 respuestas a Flexibilidad horaria.

  1. Maripili dijo:

    No la juzgues, la intención es lo que cuenta.

  2. Lidia dijo:

    Pues quédate con … “el que algo quiere, algo que le cuesta” . ¡¡¡Con lo que a tí te gustan los refranes!!!

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