Trayecto.

6:46 – Aún no se ha cerrado la puerta del portal y conecto el ipod. Empieza a sonar. Correcaminos. ¿El Correcaminos es lo primero que voy a escuchar? Decido pasar la canción y guardarlo en el bolsillo del pantalón. No volveré a tocarlo hasta que llegue a la estación. A veces, el sistema ese de reproducción aleatoria no lo más adecuado para llevar un ritmo constante. Con los primeros acordes de “Juan Antonio Cortés” empiezo a pedalear.

6:48 – Salir de las calles peatonales siempre es complicado. Los coches mal aparcados no los quitarán hasta las ocho de la mañana. Sorteo los guardabarros, no sería la primera matrícula que me llevo con un pedal. (Nací sin nada, así que nada os debo dar.) Pintor Espinosa es una calle larga pero recta y con una ligera pendiente. El aire es fresco, apetece correr. Meto la marcha más larga. Entro en el carril bici.

6:50 – (Hay gente que aspira a ser algo más sin saber que su tiempo ha terminado.) Enfilo Vistalegre. Semáforos que siempre están verdes para mi y el HiperCor en frente.

6:51 – (Soy ya viejo, ya me veis.) La cuesta de Avenida Parque me obliga a cambiar de marcha. A veces se hace insufrible, hoy no es el caso. Me levanto de la bici y sigo con un ritmo más que decente. (Nunca dí mi brazo a torcer, todos me llaman Juan Antonio Cortés.)

6:52 – ¡Joder! ¡Forraje! Y anda que la canción es algo: “Tu sin braguitas, yo sin calzones”. Este tipo de cosas es de las que hablo cuando tengo puesto la reproducción aleatoria. Sigo pedaleando. La canción me trae algunos recuerdos y mientras voy por la avenida de plataneros mirando la sierra sonrío. Las pocas personas que se cruzan en mi camino me miran como a un apestado. Poca gente sonríe a estas horas. (Deja despacio que llegue la mañana, quédate un ratito tumbada aquí, en mi cama. Que no se si volveré a verte y me muero de ganas de irme contigo a esperar que nos salgan las canas.)

6:54 – Paso la glorieta de Ibn Zaydun.  Al pasar por Roldán me llega el olor a pan recién hecho. Aún tienen la persiana a medias. El camión de reparto está, como siempre, jodiendo la salida del carril bici. Los bis de la canción se repiten antes de entrar en la Avenida América. (Tu sin braguitas, yo sin calzones.)

6:55 – Pegasus. No está mal un poco de jazz para terminar el trayecto.  Nunca recuerdo el nombre de las canciones de ese pedazo de disco: Montreal. Evito pisar la plancha de hierro que recubre una alcantarilla. Está suelta y hace mucho ruido. ¡Vale! Yo tengo que despertarme temprano tampoco pero no es cosa de que los demás tengan que fastidiarse. Un tipo tira la basura. Odio que hagan eso. No son horas y lo miro con asco. Acelero el ritmo de la bici para que tenga que pararse. ¡Si! ¡Lo sé! Voy por la acera y debería ser yo quien se pare pero… si tiene huevos, que me diga algo.

6:57 – Veintidós pedaladas son las que hay para subir la cuesta de la estación de tren. Veintidós pedaladas con la corona mediana y el piñón en la marcha número cinco. Me miro las zapatillas blancas mientras doy esas veintidós pedaladas. A veces, aunque el ritmo que lleve no tenga esa marcha suelo cambiarla. Las veintidós pedaladas son como una constante, como un sacrificio que al terminar te lleva a tu destino, como… como una de esas paranoias mías que nadie entiende. Son mis veintidós pedaladas. Las que me llevan a un mundo que conozco, que controlo, a un mundo que alguna vez fue lo único que sabía controlar y quizá de eso fui consciente subiendo esa puta cuesta que a veces me deja sin fuelle. (En busca del Mull. Eso es lo que suena de Pegasus.)

6:58 – Entro en la estación. Doce minutos, poco más. Guardo la bicicleta en la habitación de contadores.

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7 respuestas a Trayecto.

  1. maripili dijo:

    Me ha gustado un montón el post.

  2. Lorena Martínez dijo:

    Chico,tú eres un superhéroe,jjajaj!En ese margen de tiempo…tratando de ser consciente de lo que hay a tu alrededor,con música que te descentra(que no conozco la verdad) y darle a los pedales,madre mía!Tienes que llegar hiperactivo total,eso sí poca gente sonríe por las mañanas……uff !A veces la sonrisa se contagia…y tú con ese subidón! jajaj!

    • Fran dijo:

      No te creas, tampoco es mucha velocidad y si, vas mirando, vas escuchando música y, a veces, da tiempo a parar y disfrutarlo completamente. Otras no, otras vas dando pedales y mirando el suelo y pidiendo a Dios: “Por favor, por favor, que se acaba esta cuesta”. Mientras la lengua sale de la boca medio metro intentando coger el aire que no te llega a los pulmones.

      • Lorena Martínez dijo:

        En ese momento Dios estaba desayunando,así que…toca sacar oxígeno como puedas!
        Por cierto …he visto que escribes en otro blog!Y allí también he leído cosas en general que me han gustado…tuyas y de otros…hay de todo!Me encanta leer cosas nuevas!Y ya puestos…tampoco soporto a Perer Pan,qué risa me ha dado!Ahora he dejado todo por El Haiku de las palabras perdidas…lo has leído?Es duro pero me está gustando mucho…mira,antes del taller no sabía lo que era un haiku,qué cosas!

  3. Mariola dijo:

    Esto no lo he leído yo antes? Aparte de eso… tú no sabes que no se pueden llevar auriculares cuando vas en bicicleta?

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