Semana Santa 2012

Le tenía ganas este año y además sabía que iba a se distinta a la de los últimos años. Desde el lunes anterior creo que actualizé la página del tiempo casi tanto como  pestañeé. (Pestañear, que bonita palabra, como pestiños, que hambre.) Y es que cuando no era yo quien buscaba en la web cualquier referencia climática a los próximos días era otro compañero el que me preguntaba:

– ¿Y a nosotros nos llueve?

Y, claro, por nosotros hay que entender la cofradía del susodicho. Que podía ser desde el Viacrucis del barrio para el Viernes de Dolores hasta el Resucitado de Santa Marina. Maldonado va a tener que darme comisión de su página por que he multiplicado el contador de visitas. El caso es que la Semana Santa estaba en puertas y llevabamos unos días en los que el sol brillaba que daba gusto, eso si, se suponía que este mes de Abril venía mojadito. Asi que empecé a aprovechar pronto las procesiones.

Jueves 29. ¡Empezamos bien! Me levanto de la cama y resulta que hay una huelga general. ¿Pero es que no se han enterado que la gente no puede permitirse perder más pelas?  Después de un vistazo por la tele, la radio y, por su puesto, twitter y facebook, lo más fiable por el momento, me voy a dar una vuelta por el barrio. Hay poca gente pero casi todo abierto. Lo poco que está cerrado lleva así mucho tiempo, no tiene nada que ver con la huelga. Después de comprar el pan y ponerme un bocata me voy al curro. ¡Si! ¡Yo! Que me apuntaba a un bombardeo, que estaba deseando que hubiese bulla para meter caña, yo, me voy al trabajo. Y no porque este de acuerdo con la reforma laboral, que pienso que son unos pedazos de cabrones esos del gobierno, menos mal que yo no les he votado, si no porque no creo que sean maneras. ¡Ahora! ¡Ahora van a hacer huelga! Si ya me sienta mal que los del PP hagan lo que han hecho, al menos eso se sabia y que nadie diga que le pilla de sorpresa, peor me sienta la “traición” de los sindicatos. ¡Que cabrones! No hay cosa que me siente peor que sentirme traicicionado y ya tuve bastante en su día como para tener que aguantar los pegos de CCOO y UGT sin haberme casado con ellos. (Joder que me enciendo, así que voy a por lo importante. Las procesiones.)

Total que después del curro me doy un garbeo familiar para ver al Cristo de los universitarios. Eso si que es un Cristo y lo demás son tonterías. Esta hecho leña. Vamos si le llegan a dar dos sextercios más romano de turno no hace falta crucificarlo, lo mata allí mismo. El cristo de Mel Gibson es el muñeco Ken comparado con este.  Esta bien eso de andar por la Mezquita viendo procesiones, y tomar unos medios entre paso y paso. La Semana Santa empieza bien. Después para casa. Que Estrella no está acostumbrada a tanto incienso y a ver si al final me sale alérgica.

Viernes 30. Mola no tener que trabajar. Me levanto tarde y me voy para Granada. Llego con la hora justa de empezar las cervecitas. Esta vez voy controlando. Ya he aprendido a pedir tapas y no estoy acostumbrado a tanta comida. Imprescindible unas aceitunitas y poco más, que después se me va la olla y me como todo lo que ponen, y ponen mucho. Me quedé con las ganas de ir a la calle Aguila, 20 a una lectura de “El Sherpa“, pero al menos pude visitar “El Bohemia” que me había recomendado Kika. Los estragos del viaje se van notando y con media familia Vallecillos reunida nos vamos a comer pizza. Se oyen tambores de algún Viacrucis, pero… si ya es difícil convencer a una a los tres es imposible.

Sábado 31. Desayuno tranquilo y periódico.

– ¡Oye! ¿Tu has visto lo que pone El Ideal? Hay una cata de vino en tu pueblo.

– La habránpuesto cuando se han enterado que vas. Así se amortiza.

Y otra vez coguemos el coche. Esta vez cerca, aquí mismo, a Guadix. Llegamos a la hora justa de soltar los bártulos y salir más que a la carrera para hacernos la foto de turno con las autoridades brindando con la primera copa. Después cayó la segunda, y la tercera y la chica de los tickets se llamaba Lola y era simpática y nos dió alguno que otro de más pero no conseguimos su teléfono que era lo que interesaba. Faltaron pocas bodegas de la comarca accitana por conocer así que cuando nos dimos cuenta eran las tantas. Venga, para casa.

El sofá de Guadix tiene incorporado una especie de dormidina que te deja frito en cuanto te sientas en él. Después al despertar nos fuimos a ver el Barcelona-Athletic. Un partidazo y eso que ganó el Barça. Pero tengo que reconocer que uno ya no está para estos trotes. No se si recordais los ojillos de espinete cuando tenía sueño. Pues los mismo tenía yo el sábado por la noche. ¡Hala! Prontito a la cama.

Domingo 1. Domingo de Ramos. La borriquita, la burrita, la pollinita o pollinica, está claro que el domingo de ramos lo importante es el bicho. Todo el mundo sabe de que color es el burro que lleva el paso pero… ¿alguien se acuerda del color de la túnica del Cristo? Así que no me extraña que esa sea la procesión de los pequeños. Los disfrazamos de samaritanos y venga, a la calle, que sale más barato que una guardería. Aunque claro tu llevas al niño otro día a la guardería y te lo recoge un tipo con capirote y túnica y no tienes cojones de dejarlo. El caso es que ya que estaba en Guadix yo quería ver como se procesionaba allí. Y esta visto que es casi como en todos sitios. Muy parecido a Priego (lo de Lucena es una excepción, recomiendo encarecidadmente a todo el mundo que vaya a esa Semana Santa y dejen las otras en paz) pero con costaleras.

Y vista la procesión la opción de volver a Granada temprano se fue alejando por culpa de unas setas que nos pusieron en un bar, buenísimas, y unas tapitas de queso que amodorraron la opción de coger el coche tan pronto. Quedaba muchas procesiones por delante y Córdoba se hacía indispensable. Más kilómetros.

El Amor, Las Penas, El Huerto, La Esperanza, El Rescatado, muy bonito si, pero… como que el domingo de tarde/noche me pilló en misión fisicoquantica y no pudo ser. Además que al día siguiente seguían saliendo muñequillos en trono. Tocaba dormir, no se que me pasaba que entre que el tiempo no acompañaba, que mi gente estaba toda fu era y los viajes me apoltronan… ¡rebentao! ¡Estaba rebentao!

Lunes 2. Lunes Santo. Trabajo de tarde. Fue salir de la Estación y buscar por donde iban las procesiones. Con nuestro librillo en mano y haciendo la ruta directa sin tener que atravesar ninguna. (A mi eso de ir por medio de los paso me jode bastante, léase entrada anterior.) El paso liguero que llevaba solo me lo puede seguir ErDani y mi madre cuando se pone en versión senderista, pero Estrella se lo curro y no dio quejas. Que si una cervecita por aquí, que si un trono por allí, que no se puede ver a uno por el puente y a otro por la calle Judios. No se puede ver todo  y hay que elegir. Elegimos bien porque el Viacrucis en la judería estaba genial y además… tan cerca de la casa. ¡Ya te digo! Uno no es de piedra y a mi no me llevan en hombros. Estoy cansado. La Semana Santa va tranquila pero sin pausa. Cualquier cosa me vale para justificar que me voy pronto a casa. Antes de la una ya estaba durmiendo.

Martes 3. Martes Santo. El día promete agua y entre twitter y la COPE me voy enterando si salen o no las procesiones. ¿Sabeis que el obispado tiene una web que retransmite las procesiones desde la Mezquita? Pues eso estuve viendo. Los dos primeros pasos son prudentes. Vamos que con el granizo que estaba callendo a las cinco de la tarde no salieron. Mi “cuartelillo” sale de trabajar a las siete y la espero. ¿Que hacemos? ¿Nos vamos? Y va a ser que es contagioso lo de la Semana Santa por que empieza a ponerle más interés que yo.  A la calle.

Tortilla en Santos, paseitos buscando a las que han salido, carrera oficial y oficiosa y alguna foto medio decente con las columnas del Ayuntamiento de fondo. Las mejores saldrían después en la puerta del Perdón, en la Mezquita. ¡Impresionante! Pero cansa y el agua hace acto de presencia y ya que estamos pues…

– Mira, el Anticuario. ¿No es este el sitio nuevo que decías? ¡Vamos a refugiarnos de la lluvia!

Y allí terminamos tapeando un poco en la calle Céspedes. ¡Mola el sitio! Algunos quizás lo conozcan por el patio pero ahora ya abierto por completo está muy bien. Lo que aún no entiendo de ese día es como terminé acompañando a mi hermana hasta su casa que me pillaba en la otra punta. Al menos de allí salí con coche. Requisado el Peugeot de mi padre, mañana se lo devuelvo. Que esa es otra, vaya jaleo de coches, bicicletas, autobuses, patinetes y monopatines que he llevado esta Semana Santa.

Miercoles 4. Miercoles Santo. Se acaba la Semana Santa en Córdoba, al menos de momento. A las nueve de la noche salgo del curro y me voy para Priego. Mi nene me está esperando. Nada más llegar besos, muchos besos, es lo que tiene Priego, y un poquillo de cangele. Meter a Estrella en todo el follón de la casa de Priego no es aconsejable para nadie, pero como esta niña parece que no se asusta de nada pues… ¡venga! Falta gente aún por llegar después de ver al Preso nos recogemos pronto con los niños. Bueno… si acaso, un gintonics cortito en el Camel, que ahora se llama de otra manera y no recuerdo.

A veces parece que no pasa el tiempo. Algunas caras las ves solo en Semana Santa y parece que está todo el mundo igual, más calvo, más gordo, con más niños, o más divorciado, pero igual. Bueno… pues eso.

Jueves 5. Jueves Santo. Hoy llega Mariola, Arturo e Irene. Son los únicos que faltaban. Este año la casa no va a parecer un cuartel moruno con camas en el pasillo o turnos para ducharse. ¡Solo catorce! Podemos desayunar sentados. La de tiempo que llevaba yo sin desayunar un día de bulla sentado en la cocina. ¡Años! El caso es que después de hacer camas, dar las voces de rigor para que los niños se pongan la pilas, en Priego se grita todo lo que no se hace en Córdoba.  (Ponemos de excusa los tres pisos de la casa, el patio, pero yo creo que nos entra una vena de pueblo a todos que si no se hacen las cosas a voces parece que no tienen importanciaero.) Después a comprar alguna que otra cosa, lo del festivo es solo para pudientes. De nuevo en la calle.

Y… ya está. Ahí se acaba el jueves santo. Que si, que se acaba, porque después de enlacer tropecientas mil cervezas an´ca Agueda, yo me acuerdo de muy poco. Entre medias tengo varios recuerdos y casi todos mezclados. Así que puntualizo. Estuve en:

Bares: El Varal, El Rio, La Ribera, La Peña, El Camel (que no recuerdo el nombre de ahora) y de haber entrado a otro para ir al servicio.

Iglesias: San Pedro, para los turnos de Vela. Capilla de la Aurora, y San Francisco.

Visitas: A mi tío Antonio, a mi tía Rosario y a casa porque yo volví con unos zapatos que no eran los que me puse por la mañana (aunque no recuerdo en que momento).

Todo esto lo mezclas y te sale, más o menos lo que hice el jueves. Lo peor es que no me llevé la cámara para recordar al menos algo después, o quizá fue lo mejor.

Viernes 6. Viernes Santo. El día empieza temprano. ¡No! No me he ido esta vez a ver como colocan el Nazareno en el trono, ni si quiera he visto los Dolores porque no han salido con el agua que caía. (Al menos eso me han dicho.) Esta vez el día empieza antes porque me estoy muriendo. No se como llegué anoche pero llegué muy mal. A las cinco de la mañana no estoy en condiciones para nada. Primera visita al baño. A las siete vuelvo a levantarme. Segunda visita. A las diez me despierto y bajo con los pasos de una dolorosa. Son las once y aún estoy en casa. El Nazareno en la calle. Creo que nunca había tenido una resaca tan gorda el viernes santo. Después de un yogurt como única fuente de alimento para un día tan completo cojo mi hornazo y me voy a la calle. No veo la procesión del Nazareno en los sitios habituales, me conformo con ver una parte en la calle del Río y poco más. Ni tengo ganas de bulla ni la busco pero al menos tengo que llegarme al paseillo para ver el Paso Ligero.

Irene está a mi lado, los niños, mi hermana, mis primas, hasta mi madre está un poco más allá en un sitio resguardada de la bulla que se monta ese día, en ese sitio. Jesús está cerca y veo desde la distancia como comienza a correr San Juan y la Virgen de los Dolores. Los Romanos por fin se han parado, el Nazareno se acerca y… ¡Me voy! Ni estómago ni hostias,  dejo a los niños con mi hermana y con Estrella y salgo buscando el Nazareno, aparto a la gente, a algunos le pido paso, a otros perdón, la mano por delante apartando hombros, metiendo la pierna, avanzando un paso, otro entre el bullicio, no oigo a nadie que se queje y además me da igual, en un momento  estoy delante de Jesús. Cuando enfila el “pasoredoblao” yo estoy al lado. Mirándo la cara del Nazareno, como se le agita el pelo, como se bambolea con ese compás característico, como si saltase, y lo acompaño, a mi lado, Irene. ¡Ya está! ¡Ya no me duele nada! El vello de punta los ojos saltones, esa angustia tan tonta que le entra a uno cuando esta a dos palmos del trono mirando al Nazareno. Se me ha quitado toda la tontería.  Bueno… no toda, porque la cerveza de bar Reyes este año ha sido una fantita de naranja, y es que estoy mayor. ¡No estoy para estos trotes! Eso si,  en cuanto voy subiendo para verlo en la Virgen de la Cabeza no puedo evitar volver a meterme en la bulla y voy detrá de Irene hasta ponerme de nuevo delante del trono. Acompañándolo hasta que da la bendición. Esto es de las cosas que uno a veces no entiende pero… tampoco voy a explicarlo. O te gusta o no . Y a mi me gusta mucho.

La tarde del Viernes la dí tranquilo, comiendo en casa, descansando un poco y mentalizándome de que a las siete y media tenía que estar vestido con túnica y preparado para salir en el Entierro. De poco me sirvió todo esto porque el agua volvió a hacer acto de presencia y nos quedamos de nuevo en las puertas. Una lástima pero, tonterías las precisas, no soy yo partidario de de que salgan los pasos si hay amenaza de lluvia. (Excepción del Nazareno, por su puesto.) La noche… ya que no había procesión, terminó pronto con una cerveza en El Varal y a la cama. La Semana Santa estaba acabando y yo, al día siguiente trabajaba.

Sábado 7. Sábado de Gloria. ¡Madre mía! Tres días durmiendo en el sofá y cuando por fin me he acostumbrado me despiertan de mala manera.  A las diez y media se empiezan a escuchar voces por los pasillos. A levantarse toca, desayuno, muchos besos y para Córdoba. Al peque lo dejo con los primos en Priego y yo vuelvo al curro. Después de una cervecita rápida al salir toca quedarse en casa, pizza, película y, como diría Juan Diego en Pasodoble: “Mejor me voy a la cama que se está más calentito”.

Domingo 8. Domingo de Resurrección. El sueño atrasado lo voy recuperando poco a poco. Si me despisto no veo el Resucitado. ¡Que trabajo me cuesta levantarme! Pero me voy para San Agustín y desde allí veo la procesión. Los Resucitados son todos iguales, unos cachas. No se que es lo que le hacen los de Corporación Dermoestética en tres días que de estar hechos un Cristo lo transforman en un maquinero de gimnasio. Hasta los romanos terminan con el pilum en el suelo nada más ver al tipo ese en plan de darles una hostia como se pongan tan chulitos como el viernes. El gustazo de un domingo en Córdoba por el casco viejo y una cervecita a las una lo destroza la vuelta a la Estación y cuarenta y ocho refuerzos en siete horas. Esta visto que todo el mundo aprovecha hasta hasta el final para irse de aquí y no me extraña con el día tan bueno con el que resucitó el cachas de Santa Marina.

A partir de ahora empezamos algo más tranquilos. Total solo queda, la cata, unas minivacaciones, las cruces… y un Mayo que promete.

(Y aquí se queda la entrada, sin revisar ni nada porque si no… no la termino nunca.)

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6 respuestas a Semana Santa 2012

  1. Irene dijo:

    El sábado de Gloria después del trabajo te lo has inventado un poco, no?
    Yo ttengo alguna foto del jueves,ya te la enseñaré.

    • Fran dijo:

      ¡HOSTIA! Como que he confundido el día. ¡Me cago en la puta! ¡Es verdad! Lo de la pizza fue el domingo. Jeje. No recordaba que toco salida. Pero si es que, como no hay “jartura”, me lio. Pues ya no lo rectifico. Así parece que al menos me canso de vez en cuando. Además que para unos vinitos y dos gintonics… es casi lo mismo. Y no me negaras que no me fui pronto al piso. Antes de la una estaba en cama. O las dos.
      (Ya decía yo que como era posible que estuviese tan cansado el domingo. )

    • Fran dijo:

      Por cierto… la del jueves la puedes tirar pero a ver si me mandas la de la fanta de naranja en el Bar de Reyes.

  2. Maripili dijo:

    Vaya tela! eso es penitencia y lo demás tontería! jajajaja
    Con lo que me gustan a mi las familias numerosas, el dormir en el suelo y con el pie de un niño en la boca….si algún día Estrella se raja, yo la sustituyo, pero tan sólo en las obligaciones diurnas!

  3. Pingback: Al pan, pan y al vino… Al vino lo que Dios quiera. | Café del Búho

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