El deber.

Se arrodilla delante de la puerta y se santigua.

– ¡Por favor señor! Dame fuerzas para esta labor.

Se le ve cansado, y aunque la experiencia le ha enseñado mucho ya no tiene la energía de antaño. Mira hacia dentro y suspirando profundamente se decide a dar el paso que lo adentrará en el mundo que tanto teme. Suena el móvil. Se para. Mira hacia arriba. Contesta. Entonces la felicidad se refleja en su cara.  Abandona el lugar como si abandonase el portal del infierno.

Y es que, entre irse de cervezas con Concha o recoger la habitación de los locos la decisión está clara. ¡Los amigos son lo primero!

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Una respuesta a El deber.

  1. Carlos dijo:

    Serán las amigas. Que no hay manera de verte.

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