Tulaytula

Los últimos días me ha costado empezar a escribir. Me pongo con un cuaderno y no hay manera, termino haciendo dibujos, rectas, curvas, algún muñeco tipo fidodido, o simplemente dejar caer el bolígrafo hasta que la mancha de tinta se hace perceptible por el otro lado de la hoja. Las últimas páginas tienen más lunares que un traje de Aury. Pero si dejo de lado la tinta y coloco los dedos en plan asdfgñlkjh entonces pasa más o menos lo mismo. La pantalla blanca no cambia, bueno si, normalmente suele aparecer una linea más o menos como esta: añsldfjlñasjdflñqjweo`0uqonmlkjdfio. Vamos que me cabreo de ver el puto puntero parpadeando y le hago que vaya de un sito a otro, a veces incluso llego a tres o cuatro lineas antes de parar y borrar toda esa morralla. Después… a seguir esperando que algo se cruce en la cabeza para escribir alguna chorrada.

Lo que más me jode es que esta vez si tengo en la cabeza todo lo quiero contar. Tengo un viaje a Toledo, conciertos, ferias y fiestas, kilómetros de música y playa, tengo un montón de fotografías y una compañía genial que me ha seguido el rollo con las fotos. Que eso es harto dificil por que exceptuando mi gente de Córdoba a nadie le ha gustado mucho ese tema. Quizá tiene eso que ver, que ella se va haciendo de aquí, con decir que aguanta el calor mejor que yo…

El caso es que no se que pasa que no me va saliendo nada. Quiero decir que no es por falta de tiempo, que también. Desde que llegué el miercoles no he parado. La casa he tenido que recogerla un poco, bueno… un mucho, he puesto tres lavadoras y eso ha tocado plancharlo tambien, algún encargo de mi hermana, el aniversario de mis padres, además de que en la estación ultimamente no hay tiempo para nada. Dos días seguidos en información me han quemado las neuronas que voy a necesitar llevarlas a un spa dos semanas seguidas. Total que no es que no me saliese nada, que ya digo que también, es que de tiempo he ido regular. No sabía que hacer si empezar a escribir chorradas o ir centrandome y como veo que esto puede ir para largo, que me están saliendo las palabras a borbotones, más o menos a la misma vez que la “arruguilla” roja debajo de ellas. ¡La virgen la de faltas que van a salir! Bueno pues voy a usar algo que me gusta mucho. Ir por puntos. A ver si así al fin puedo contar algo de este viaje. Espero que siga corriendo tanto como hasta ahora.

1.- Una vez descartado un viaje por la costa hubo que decidirse entre Avila, Teruel, Toledo o… no recuerdo cual era la otra ciudad. Al final, los kilómetros y una oferta de un hotel de cuatro estrellas nos convencieron. Nos vamos a Toledo. Bueno y esto de “nos vamos” quiere decir que me iba con Estrella. Teníamos aún alguna historia pendiente así que el viaje podía irse al garete a última hora pero parecía que no ibamos a tener ningún contratiempo así que me puse a buscar que se podía hacer en Toledo el puente de la Sensi. Y resulta que el puente allí es Feria. ¡Flipe! Me voy a Toledo en plena feria. Tiene que molar ver al “Hombre de la mano en el pecho” con faralaes. Pero cuando seguí ojeando que más había y me topé con un conciero de M-Clan, se me saltaron las lágrimas. ¡Cinco euros! El concierto costaba cinco euros con la entrada anticipada. Imposible comprarla por Internet pero en cuando llegamos, con las maletas aún en el coche, el nene ya tenía sus entradas. En el viaje Estrella se enrolló y me dejo poner el último disco de esta gente. Por que claro, a Toledo fuimos en su coche.

2.- Una vez pisoteando las calles de Toledo nos damos cuenta que hay un ambientazo.

– ¡Coño para estar en Agosto como está esto! ¿No?




– ¡Claro las fiestas!

¿Que fiestas? Allí se habían congregado todas las juventudes cristinas apostólicas y

 romanas de medio mundo. Los he visto cantando el: ¡Alabaré ! En siete idiomas distintos.

En el Pinocho compramos las entradas, el tipo, boquerón para más señas, vamos, del mismo Estepona,  ya nos advirtió que lo de las ferias toledanas… pues que se parecían más a la verbena de barrio de Algallarín que otra cosa. Quizá exageraba pero no mucho. Otra cosa que nos comentaron los toledanos fue que en las Carpas de Peraleda, donde era el concierto, hacía un calor de aúpa. ¡Para nada! Esta gente lo que pasa es que está acostumbrada a que ven un rallo de sol y ya están en tirantes. Ni caso vamos. El calor del concierto lo puso Carlos Tarque. Los teloneros, “El secreto de Amelí”, pues… hicieron lo que pudieron pero allí casi todo lo que había era más rockero que popero así que… a verlas venir.

Al día siguiente, más paseitos por la judería toledana, y un poquito de piscina en la siesta. Que todo no va a ser cultura y cosas de esas. Ya que habíamos visto al Sr. de Orgaz y que tenía mano con San Esteban y con San Agustín. (No sé si conoceis la historia pero para eso está la wiki.) Nos fuimos a ver a un grupo de “Alabaré” portugueses chapoteando

 como cochinillos en la piscina. Poco buena estaba una catolicapostolicaromana con un bikini que le abría directamente las puertas del cielo y de cualquier garito o club de alterne sin ninguna duda.

Por la noche tocó sesión de fotos. Eso de hacer el cafre cámara en ristre de un la

do a otro de Toledo mirando la altura del sol para que saliesen de vicio. ¡Flipe con Estrella! Creo que tiene mejor ojo que yo, por eso se quedó con la cámara pequeña, si le llego a dejar la Canon me deja totalmente en ridículo. Alguna dejaré por ahí. Ya las veras. Y… poco más. Al día siguiente… a Málaga.

3.- Más kilómetros. Desayuno en Almuradiel, cercecita en una gasolinera, de Lucena, si, de Lucena, uno no escarmienta, y llegamos a Teatinos. Allí nos esperan para comer, para hartarnos de beber y antes de ir a la Feria de Málaga darnos un bañito en la pisci.

Joder como está la feria de Málaga. Si a uno siempre le ha tirado más la de mañana por la calle Larios esta vez, pues… que no que la feria mola en cualquier sitio. Me lo pasé como los indios. Eso si, al dia siguiente hecho leña. Y lo peor… tocaba la otra feria, la de día. Ahí ya me pilló el cuerpo regular. Y es que uno está mayor. Las cosas no pueden venir tan de golpe. Mochilazos, kilómetros, feria, y copas durante tantos días cansan. Lo mejor del martes  no fue la feria, fue la tarde tan buena que dimos en la playa. Por que claro, alguna ventaja tenía que tener Málaga y eso de la playa, a media tarde, con una cervecita después… arrrggggghhhh. ¡Un lujo! (ArDani lo tengo en ese plan ahora y el tío no llama ni para decir: “ahítepudras”. No me extraña.)  Seguimos de cena, copitas y ambiente filosófico de la leche. Lo del ambiente filosófico tiene más que ver con las calles de Teatinos que otra cosa, a las tantas y media no nos salía nada coherente, ni filosófico ni futbolístico.

4.- ¡Córdoba! Por fin Córdoba. Primero una visita a Lucena, si otra vez Lucena, para ver a ese insurrecto que da abrazos los fines de semana y que cuando lo lla

mar por teléfono te dice que no puede hablar que está jugando. Si ese, mi nene. Y después, a casa. Ni deshacer bolsas ni nada, bueno si, dejar las fotos en el ordendor, verlas con una peli de fondo y una pizza para cenar. Acostarse temprano y descansar que al día siguiente tocaba currar. Pero solo un poco porque… habrá que divertirse ¿nooo?


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Una respuesta a Tulaytula

  1. Pingback: Toledo. | Café del Búho

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