Semana Santa 2011

            La cuaresma, cuarenta días de preparación para la Pascua. Desde el miércoles de ceniza que el cura te recuerda eso que hicieron tus padres nueve meses antes de nacer con el: “polvo eres y”… te posarás en los muebles de wengé del salón, hasta que le llueve a la procesión de la Columna el Jueves Santo. Cuarenta días que la mayoría de la gente reduce tres. Cuando un miércoles nos acordamos que vamos a coger vacaciones y hay por medio un evento de fiestas, de posible rollo ocasional, de ver como aquella novia que te mandó a  la mierda con quince años está más gorda que nunca, de borracheras con amigos, cuando tienes días para hacer senderismo, para ver lo menos dos Real Madrid – Barcelona, esos días que cuando en la tele salen tipos con capuchas no te asustas pensando que sean de ETA, son otro tipo de radicales pero no matan a nadie. Bueno… ¡espera! Primero jalean a un tipo, después le dan un paseo por los olivos, lo meten preso y le dan un tunda de palos para terminar cargándoselo, y eso así todos los años… pues no estoy seguro de que sean mejores que los otros encapuchados. El caso es que de esos tres días de espera que suele tener la gente para prepararse se plantean principalmente una pregunta. ¡No! No pienses que es: ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿O esa de la existencia de Dios y el más allá? ¡No! ¡Nada de eso! La pregunta de esos tres días para preparar la Semana Santa es: ¿Qué me pongo?

En casa la cuarema empieza un poco más tarde del miércoles de ceniza. Concretamente cuando mi madre pregunta: ¿A quien hay que arreglarle la túnica este año?  A partir de ahí sabemos que falta poco para el Domingo de Ramos, que hay que preparar la Semana Santa. Después saldrá con eso de ¿Cuándo vamos a quedar para hacer las empanadillas? Eso suele ser unas dos semanas antes y da igual la respuesta. Se queda un día que te viene fatal y si quieres vas y si no… ni te dejan probar los pestiños. Y por su puesto la pregunta existencial a pocos días antes del Viernes de Dolores: ¿Y yo que me ropa me llevo a Priego?

Los últimos días antes de Semana Santa han sido de esos fuertes. El día ocho en Priego y vuelta a Córdoba el domingo. Fin de semana familiar. El lunes once, ordenar el piso, el portátil, la cabeza… y quedar con media Córdoba y parte del extranjero para el martes que seguía ocioso. Menos mal que esta vez en lugar de dejarlo apuntado en la agenda para olvidar mirarla después quedé con Estrella que es más efectiva. Taller de escritura el miércoles, última coletada, y el jueves… ahora si, empieza mi Semana Santa.

Jueves 14.- Recibo un mail que me alegra el día. Después de responderlo con un: “Si, si, te quiero, te adoro, eres la razón de mi vida, necesito verte y ¡ya! No soy  nada sin ti” Los de Glenfiddich vuelven a contestarme para decirme que tengo reserva para la fiesta que organizan. ¡Dios existe! Luego los planes se trocan un poco. Tengo que quedarme con mis sobrinillos y el tandem: Dani, Jorge, se desmarca de la fiesta., (a mi me gustaría saber como se puede rechazar ese tipo de invitación, pero la verdad es que no he dado con la tecla.) Pero el día sigue. La tarde esta de vicio, paseito por la judería hasta el Café Málaga y allí nos ponen una pulsera preciosa que brilla cada vez que le pides al barman (que no camarero) un whisky. La mía terminó como si fuese el neón de un

Pulsera

puticlub. ¡Que bueno está el Glenfiddich! Pero claro todo no puede ser perfecto, que lo era, hasta que se pone a mi lado, estaba curiosamente en la barra, un tipo que pide un Glenfiddich con Coca-Cola. ¡Me quería morir! ¿Cómo se puede ser tan gilipollas? Te están poniendo un whisky de vicio, te hacen unos cócteles de puta madre. (Creo que era el Sour, con su espumita, buenísimo y una variedad del Neck of Horse que pensaba que era un Manhattan.)  Y el imbécil se lo pide con Coca-Cola. Desde luego… Dios le da pan a quien no tiene dientes. Bueno pues con el pedazo de fiesta tan entretenida, con su grupo de Jazz y todo, lo mejor del jueves no fue la fiesta, fue después. ¿O eso ya forma parte del viernes?

Viernes 15.- Viernes de Dolores. ¡Madre mía! ¡Madre mía! Me levanto sin resaca. Solo un poco de cansancio y sueño, mucho sueño. Tres horas en la cama dan para poco, así que después de una ducha, y un día de esos completitos en la estación me voy para Priego. Primero recojo a dos de mis sobris, luego una parada en Lucena para recoger a mi nene y después un cafelito an´ca Mari Pepa. Solo el Córdoba – Badajoz, que echa el freno hasta en las casetas de los perros, tiene más paradas que yo. Llegar a Priego era más divertido antes, cuando soltabas la mochila y te ibas  a la calle directamente. Ahora no, ahora tienes que subir a una de las habitaciones tu mochila, la del niño, la de los sobrinos, prepararles la merienda, hacer las camas. ¡Mamá! ¿No hay que ir al Mercadona? Pregunto porque es la única salida que veo para irme a la calle.

Total que después de un rato vienen mis hermanas y me escaqueo un poco. Me voy a la calle. ¿Se viene alguien? Pregunto con la boca pequeña. ¡Y si! ¡Se vienen! Se vienen los cinco pequeños. Marta y sus pollos. ¡Me falta el Gonzo! Venga a darnos una vuelta por ahí. Lo que hay que pagar para tomarse una cerveza tranquilamente. Un zumo, Coca-Colas,  un batido, un botellín de agua. ¿Un botellín de agua? ¡Pero si estamos en Priego! ¡Vete a la fuente! Así que eso hacemos un ratito de Fuente del Rey, un poquito de Calvario, a ver si los niños se cansan y tambores de los Dolores. A la casa, a comer y prontito a la cama que estoy hecho polvo.

– ¡Que hoy es vigilia! – Me grita mi madre cuando me ve con el salchichón y el cuchillo.

No he comido en todo el día, solo llevo cuatro cafés y una birra rápida y mi madre quiere que deje el salchichón porque es vigilia. ¡Ni loco!

– ¡Uyyyy! ¡Lo había olvidado!- Le digo mientras dejo el embutido y voy a la nevera buscando el queso.

En cuanto se da la vuelta cojo el cuchillo como si fuese la motosierra del de Viernes 13 y le le doy un sablazo al salchichón que ni el Stewart Granger en Scaramouche.

Ni me mareo para buscarme cama. Me voy al sofá de arriba, con un saco de dormir para no tener que deshacerlo después y me quedo frito. Solo un rato porque los cafres estos no dejan de reírse toda la noche. Me recuerdan al cachondeo que traíamos nosotros cuando nos acostábamos todos los primos. Sonrío pero me están tocando los coj… las narices. Me levanto del sofá, me dirijo a ellos, y empiezo a darles la bulla para que se callen. ¡Si! La situación es igual que cuando yo era pequeño y me quedaba con mis primos de cachondeo. Tambien  venía mi tío a darnos la bulla. Me gustaba más Priego cuando venía antes. Ahora soy yo quien da la bulla igual que mi tío. Solo que mis calzoncillos son más chulos, estoy menos calvo y con menos barriga. Pero igual.

Sábado 16.- Trabajo por la tarde pero antes, ahora si, al Mercadona. Y por su puesto que no falte una visita al GomeOliva.  Ir a Priego en los últimos años y no comprar aceite es como visitar Paris y no ver la Torre Eiffel. Cuando la niña de la tienda ve a mi padre le pone la alfombrilla roja. Esta vez fui solo, a mi no  me la ponen pero nada más entrar la chica no me pregunta que quiero, ni nada de eso, no. La pregunta es: ¿Y tu padre?

¡Me voy! Me voy para Córdoba que allí tengo por lo menos siete horas de curro y me quedo tranquilo.

A las ocho y media estoy llamando a mi gente.

– Diego… ¿Qué pasa? ¿Dónde habeis hecho el perol al final? ¡Me pongo en allí cinco minutos! Luego… a ver donde vemos el partido ¿noo?

– Yo no he ido.

– ¿Cómo que no? ¡Mecagoenlaputa! Pero tío… ¿y Juanito?

– No se…

– ¡La madre que os pario!

Así que llamo a Juanito y no me coge el teléfono, después a Concha y tampoco. Y me decido por lo fácil. Me llego a casa de mi hermana y después de unas cervecitas me voy a mi piso, partidito y  a dormir. Mañana será otro día. Mi piso está raro. No se que es pero está raro.

Domingo de Ramos.- ¡Que poco me gusta estrenar! Y este año no lo hago, tenia por ahí varias cosas pero… ¡que no! Que se me caigan la manos y a ser posible en la Estación, a ver si eso se considera accidente laboral. A las siete en punto ya estoy trabajando. Normalmente se tarda un poquito más pero hoy para ser domingo el parking está estropeado. ¡A currárselo! Sabía yo que hacía bien en acostarme antes de las una. Cinco horitas de sueño, pero ya me voy acostumbrando a estar hecho una flor con una siesta así que… ¡sin problemas!

A las dos estoy que no me aguanto, después de unas cervecitas con los compañeros empieza a sonarme el móvil. Las llamadas de ayer por la noche me las devuelven ahora. Un poquito de calle, de procesiones, de cervecitas y caracoles y a las nueve estoy  de nuevo en el piso. Cena, lectura y música. Otra vez me acuesto tarde. Mi piso parece menos raro. Creo que se lo que era… llevaba tiempo sin disfrutarlo solo.

Lunes 18.- Sabía que algo se me olvidaba. El despertador suena las seis y parece que me activa las neuronas, las tres que me quedan, todas de golpe. Preparo la mochila, friego los platos de la cena, hago la cama, me ducho, limpio el baño. ¡Si! ¡No son horas! Pero es que no vuelvo hasta el miércoles y se que no voy a hacerlo ese día, hasta el … ¡no! El saba… no, tampoco. No es que uno sea muy guarro, es que voy a parar poco, así que… ¡Que limpio el baño! De paso le doy al suelo de la cocina que parece las calles de Lucena el Sábado de Gloria. Otro poquito de trabajo y…. para Priego.

Tarde de jaleo entre niños, padres, hermanas, procesiones, nintendos y pegos varios. A las once estoy en la cama. Digo… en el sofá de arriba. Todo para mí. No tardo ni dos segundos en quedarme frito.

Martes. Tes. 19.- ¡Nos levantaos todos temprano! ¿Ehhh? Mira que como lleguemos tarde al taller de hornazos no hay sitio después. ¿Entendido, noo? Poned la alarma.

Hornazos sicodélicos

Esa fue la consigna la tarde del lunes. ¡Y una mierda! A las diez menos cuarto todavía estábamos todos en cama. Los niños no se habían levantado, yo estaba frito, si no llega a ser porque la mamma empezó a dar voces… No se levanta ni Dios. A la carrera con nuestros huevos cocidos para el taller de hornazos. Mi prima llama diciendo que ellos llegarán más tarde. (Y yo que pensaba que seríamos los últimos.) En el taller aún quedaban sitios libres. Nos ponemos a amasar. No llevaba dos minutos y ya me dolían las manos. La cocina, en ninguna de sus versiones, es mi fuerte. Después a hacer el hornazo. Si ya era dificil lo de la masa… hacer figuritas se hace más complicado que ir al baño con la túnica puesta. ¡Misión imposible! Entre los parecidos razonable teníamos un pollo ciclòpeo, un semipez con antifaz y una tortuga del mar de Marte. Luego tambien salieron tres pollos medio regulares con la inestimable colaboración de la monitora. Los pollos tienen todos el mismo sello y son de Julia, de Rafa y de Hugo. Vamos que el suyo les salio tan mal que tuvo que venir la tipa a hacerlo en condiciones. La preparación en el horno, las cervecitas en la calle Postigo y los niños correteando por el Teatro Victoria es un clásico desde que nuestro padres nos mandaban a jugar mientras ellos se emborrachaban. Ahora los padres somos nosotros. Pero como se empeñan en llamar la atención, Cristina, la peque de mi PrimOlga, se dió un hostión en la boca y para casa a curarla. Descartado más cervezas.

La tarde… estaba cantado. Me fui a tomarme un whisky a la calle, cámara en ristre, a ver si cogía una foto a la que le tenía ganas. Nazarenos con paraguas. Pero no hubo maneras, todo lo más me encontré a uno vistiéndose en La Parra y nos tomamos el whisky a medias. Después más niños, más procesiones, y mucho sueño.

Miércoles Santo, 20.- A las ocho y media tenemos que estar todos de punta que viene una señora que se llama Trini a limpiar la casa. No se si es la señora quien se empeña en venir tan pronto o es mi madre para jodernos las vacaciones. Voy por churros. Priego está chulísimo. Desayuno y, como el senderismo, que era la actividad principal se pospone por previsión de lluvia, nos vamos todos a la calle de Vía crucis. Primero me llego a buscar a mis primas para irnos todos por ahí. No se vienen tan pronto pero aprovechando que estoy por allí: Fran, anda, haz la cama de la litera de arriba que yo no llego. Y ya que te vas te llevas a los niños y después te llamamos.

¡OCHO NIÑOS!

            La tía me da más trabajo. Total que nos paseamos todos por Priego. A ver iglesias todo cristo. Que si San Francisco, que si la Asunción, que si San Pedro… y ya está que me estoy mareando y estos han empezado a jugar a ver quien se presigna más rápido en las dos pilas del agua bendita. ¡Manda huevos! La cerveza la necesito en cantidades industriales. En la calle Postigo corretean a sus anchas. Eso si, la cerveza la van a pagar… ¡yo! La pago yo. Ocho niños, medio día en la calle y me toca pagar la birras. Me voy con mi madre que es la única que me quiere. Así que cuando llego la casa con todos los niños, no había perdido ninguno. Me  dirijo a mi madre para darle el beso más grande que pueda y… huele raro. ¡Pure! A hecho pure de verduras. Ni siquiera mi madre me quiere hoy.

Llevo a Rafa y a partir de ahí acaba mi versión padre. Ahora toca ir en otro plan pero mañana vuelvo al curro tempranito y una final de copa Barcelona – Real Madrid no se ve todos los días. A tomar viento las procesiones. Me quedo en casa y, tarde, termino acostándome con una sonrisa gratificante. ¡Toma golazo de Cristiano Ronaldo!

Jueves Santo. 21.- El problema de siempre. ¿Qué me llevo? Lo peor es que además de poner lluvia  a todos los niveles sigue apareciendo el Sol. A saber que tiempo va a hacer al final. La cofradía de Las Palmeras no salió ayer por la previsión meteorológica. ¡Vaya cagada! Si llovió algo fue porque se meó un gorrión. Creo que las costaleras quieren colgar al meteorólogo por los huevos y yo, desde luego, las apoyo. De nuevo en marcha. Siete horitas de curro y de nuevo… a Priego. (Creo que esto ya lo he dicho antes.) Empieza la bulla.

Procesiones poquitas para la tarde, creo haber dicho antes que le llovía a la Columna ¿nooo? Premonitorio que es uno. Así que hubo

Columnarias.

que suplir los pasos que no salieron por una ingesta controlada de alcohol, muchos besos familiares y un vía crucis particular visitando iglesias y turnos de vela entre bar y bar. Mientras… ¿saldrá, o no, Los Dolores? ¡Y sale! Lo peor no es que salga, lo peor es que con la excusa de que iba a recoger a mi hermana al calvario, la ingesta controlada empieza a descontrolarse. A las cuatro de la madrugada por fin me dirijo a la cama. Y… esto… ¿Dónde duermo hoy? Me meto en una habitación donde parece que hay un clarillo, no hay nadie, falta Irene pero ella es de las pocas que tiene cama asignada. ¡Será esta! Y allí me quedo.

Viernes Santo. 22 de Abril. Las siete. A las siete de la mañana ya hay jaleo en casa. Irene empieza a llamar a los que se habían apuntado para ver colocar el Nazareno en el trono. No me extraña que después haya días en los que se tire doce horas durmiendo seguidas, otros es que no prueba la cama.  Yo no estoy entre esos así que me giro en la cama y, intentando no caerme porque es la mínima expresión de catre, sigo durmiendo. A las nueve ya estamos todos en la cocina desayunando. Dos hornazos en la trabilla del pantalón, una cámara y a ver el Nazareno. Después de meterme en la primera bulla, la salida, la cámara se queda en casa. Las siguientes son peores y pasearte con un cámara donde yo me meto… no es aconsejable. El paso liguero, el bar de Reyes, subir con el Nazareno, la bendición. Vamos, los sitios de costumbre para terminar a las tres de la tarde en casa comiendo ensaladilla con los pies reventados y el pecho “metío pa´dentro”. Otra salida, la última esta vez, para ver la procesión medio formada en la calle del Rio y para casa. Necesito una siesta.

Ni siesta, ni descansito, ni sofá porque está todo ocupado. Una ducha rápida, me visto de formal como para salir en el Entierro pero sin túnica, y me voy a la calle a ver la entrada del Nazareno, eso si, en el bar Rio y con Mariola. Visita a los familiares que no hemos visto aún y que tampoco están en su casa. Más café.  Volvemos a casa a ponernos la túnica y empieza a llegar gente, todos los que no hemos podido ver. En San Pedro, esperando para salir en El Entierro, empieza a llover. No salimos. Nos tiramos todo el día con el cachondeo de que si no sale, que si va a llover, que si esto y que si lo otro, y tonterías del tipo: “mejor que estoy hecho polvo” o “tampoco para un día”. Pero la verdad es que jode. Es de las cosas que no tienen explicación, o te gusta o no. Y al que no le guste, que además creo que es lo más lógico, la postura más racional y eso pues genial, pero a mi me gusta y mucho.

Ya que no salgo me vuelvo a Córdoba. A las siete tengo que empezar a trabajar y me veo que vuelvo a dormir poquito.

Sábado de Gloria. Día del Libro. Seis horas de sueño dan para poco, pero a mi me sientan de vicio. La idea era salir de terracitas pero se pospone en vista de que caen chuzos de punta. Una tarde relajada de vinos, y tapas en casa se agradece. Algún gintonics y prontito para la cama.

Domingo de Resurrección. Otro ratito de curro y ahora si… Ahora toca terraza y cervecitas y sol. ¡Bendito Sol! Hasta parece que vuelvo a coger algo de color. Después de un rato haciendo la fotosíntesis, alimentando mis raices con Heineken, por eso del verde, y comer medio en condiciones me creo lo de la resurrección. El paso de Santa Marina no ha salido por previsión de lluvia. ¡Hay que joderse! Con la tarde tan graciosa que hizo en Córdoba. Porque además de terracitas tambien hubo paseos, tascas con más años que la Mezquita, incluso un poquito de procesiones. Porque me fui a ver el paso del Resucitado en Santa Marina. Más que nada para decirlo que hoy me lo creía. Que a mi me faltó poco para morirme el viernes y hoy estaba de vicio, así que él que es Dios y lo hace todos los años… Seguro que era verdad. ¿O no?

La Semana Santa ha sido tranquila, pero aún así he terminado cansado. Supongo que me estoy haciendo mayor. Así que intentaré tomarme estos días con calma y sosiego, bueno… exceptuando mañana que a ver si conozco a nena que sale con Jorge, y el miércoles que había cine, no pero el jueves si que… ¡no! Y a partir del viernes son las cruces y Mayo…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Entretenimiento, Pasatiempos, Relatos, Viajes. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Semana Santa 2011

  1. Erdani dijo:

    Tranquila si habrá sido, pero desde luego también completita.

    Desde luego que no me cuesta imaginar nada el ambiente de Priego en Semana Santa, en la calle y en la casa, con lluvia y con sol. Aunque ya son dos años seguidos en los que he faltado, no dejo de acordarme y una vez que se ha terminado la Semana Santa, ahora mismo, leyendo esto, siento como que me ha faltado algo…

    En fin, será el año que viene…

    • Fran dijo:

      Y anda que no se te ha echado de menos. Me preguntó hasta el Nazareno por ti.

    • Mariola dijo:

      Si que se te echa de menos un viernes santo en Priego, si. Este año hemos mandado a Arturo a tu sitio en las escaleras del calvario, pero no era lo mismo. Además, nadie se come los ojos de los hornazos como tú.

      • Mariola dijo:

        Por cierto Fran, que leyendo esto me ha entrado un agotamiento que ni el lunes de Pascua. Me voy a la cama.

      • Erdani dijo:

        Hombre, lo de los ojos de los hornazos, creo recordar que me habrá pasado un par de veces como mucho… vaaale! aceptamos matagatos

        Y seguro que Arturo cumplió, todo es empezar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s