Gente Rara

 

Había
salido de una entrevista de trabajo. Intentaba descolgarme de casa el estigma que me habían tenía desde pequeño.

        
Este chico es muy raro. – Decían todos los vecinos, y ellos, a
fuerza de escucharlo, lograron creerlo.

Cogí un traje para el evento. Y así, con pinta de chico formal fui a la entrevista. Al salir necesitaba tomar
algo. Frio y en cantidad, pensé. Los bares del centro son muy chic para
mi gusto pero en unas calles más abajo se encontraba “El Swing” un bar que
había conocido en la época en que se conocían todos los bares. Habrá que
probar
.

Me acerqué a la barra mientras iba desanudando la corbata y me dirigí a
la camarera que me presentaba un escote sugerente teniendo en cuenta la edad
que aparentaba. Le pedí dos cervezas.

        
¿Dos cervezas? ¿Esperas a alguien?- me preguntó.

        
No, estoy solo. – le dije. Esperando que fuese el preludio de
una conversación o algo más.

        
Te pongo una y después me pides la otra.

Entonces dejo de ser un posible rollo para empezar a ser un problema.

        
¿No te he pedido dos? Pues ponme dos. – le dije subiendo un
poco el tono.

        
Pero se te va a enfriar, te pongo una y después la otra.

        
Pero tía, queme pongas dos cervezas y me olvides – contesté
subiendo aún más el tono.

De pronto detrás de la barra por una puerta aparece un gigantón
subiéndose los pantalones y con cara de gorila.

        
A ver, ¿qué pasa? – dijo mostrando una voz fuerte.

        
Carlos este chico pide unas cosas muy raras y está empezando a
dar voces – dijo la camarera, que empezaba a parecerme una maruja vieja.

        
Si te he pedido dos cervezas, ¿es que no lo entiendes? ¡Dos!
¡Coño!

        
¡Eh Chaval! Tranquilo- respondió el tal Carlos- Aquí tenemos
derecho de admisión.

Al escucharlo me puse más nervioso. El gorila Carlos era capaz de darme
dos hostias antes de que me bajara del taburete, y la vieja de la barra me
estaba tocando los cojones más que el entrevistador. Y yo, solo quería beber.

        
¿Queréis iros a la mierda y ponerme dos cervezas?

        
Cristi – dijo Carlos- ponle dos cervezas a este gilipollas y
que se abra.

Por fin, a la puta Cristi le dio por ponerme las dos cervezas, que
despache en un santiamén, le deje el cambio para no tener que volver a ver su
cara de idiota y desde la puerta pude oir.

– Hay que ver que rara es la gente ¿eh?.

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2 respuestas a Gente Rara

  1. Lucía dijo:

    Muy bueno… siempre que quieres salir de lo establecido te tachan de raro… No sé por qué. Ah… y siempre salen "madres" de debajo de las piedras. ¡Qué vocación tienen!

  2. Teresa dijo:

    "una época en que se conocían todos los bares"…muy bueno

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