Despistes y Fran-quejas.

– Mamá, en el colegio me dicen despistao.
– Chiquito… que esta no es tú casa.

            El viernes
fui a recoger a Rafa. El coche de mi padre estaba en las últimas, como de
costumbre, así que antes de salir para Córdoba paramos a echar gasolina. Bajé
del coche, pagué en la caja y compré chicles. La cebolleta que me había comido
estaba buenísima, pero tenía pinta de que iba a repetirse más que el gol de
Señor a Malta. Metí primera, segunda, tercera, adelanté a dos coches y en la
rotonda de salida de Lucena a otros dos. Salí a la autovía y fue entonces
cuando me di cuenta. El chivato de la reserva volvía a dar lamparillazos.
¡Coño! Me había ido si echar gasolina. Estoy deseando de llegar a Córdoba,  y tenía que
entrar dos veces en Lucena. Así que… vueltecita y para la gasolinera. Directamente al mismo
surtidor donde había dejado el coche la otra vez. El dinero marcado seguía
allí, abrí el depósito, eché la gasolina y salí tan rápido como la primera vez.
Al lado un tipo me miraba con cara como de… “será cabrón que se va sin pagar”.
Pero bueno, ya se lo explicaré otro día.

 

            Como dicen
que no hay dos sin tres. Ayer mismo cuando llegué me dio por coger la
bicicleta. Pasaba de dejarla en la estación y ya que llevaba pocas cosas, pues…
¡que me la llevo! Me costó, por que entre la bolsa, mi viaje,  y que a esa hora en Córdoba tenemos un
tráfico más congestionado que la sala de griposos del Reina Sofía, la bici no se
hacía conmigo o yo con ella. Menos mal que es cuesta abajo y hay que darle
pocos pedales. Sustos, solo tuve uno. Cuando en el carril bici había un coche
que su propietaria había estacionado mal. Los niños correteando por ahí, que
por poco me faltó llevarme a uno por delante. Suerte que uno es prudente y no
se cagó en la madre que lo parió, por que cuando me iba me saludaron por mi
nombre. ¡Coño! Pero si es Loli, mi compi, y con la mitad de la familia. Ya
decía yo que la cara de ese cabroncete me sonaba. Así que después de un rato de
“necesitasalgo,no¿verdad?, eaquesesiente y adiosquemevoy” llegué a casa. Las llaves, la bici, la bolsa, y
un catálogo del Carrefour que había a la vista y tambien lo cogí. Por fin pude abrir y
subir a casa. Aún no había soltado todas las cosas, la bolsa en la cama, el
panfleto del Carrefour en la mesa y las llaves, ¿donde están las llaves? Si, en la puerta, y suena el porterillo, mi vecina que me da un toque:

            – Fran ¿vas
a bajar ahora?

            – No,
me quedo en casa. Hoy ni cervecita ni nada. Estoy hecho polvo.

            – No si no
es por eso… es que te has dejado la bici en medio de la calle y no tiene ni
candado ni nada.

            Afortunadamente
el porterillo de mi casa no tiene cámara, si no me habría visto ponerme
colorado del todo y dar dos golpecitos de cabeza en la pared. Con uno de esos
golpes recordé que debía bajar la basura. Al menos me iba a servir de algo
volver a coger la escalera. Inerte, solo había inerte y papel así que cuando
bajé le agradecí a Tere el aviso, y tiré la basura. Cuando ya me disponía a
cerrar la puerta del portal de nuevo mi vecina:

            – ¡¡Fran!! – Me gritó.
Y cuando me volvía me señalaba de nuevo en medio de la calle.- ¡¡La bici!!

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3 respuestas a Despistes y Fran-quejas.

  1. Teresa dijo:

    Eso es por falta de riego …que no le llega sangre al cerebro, dicen.Igual se queda en otro sitio …dicen también.

  2. Francisco J. dijo:

    Pues vas a tener razón, pero eso si, en las manos tampoco se queda. Las tengo "congelas".

  3. Mª Pepa dijo:

    Esto debe ser algo del cerebro, si, pero no te creas que eres el único. Hoy ha venido a mi clase el administrativo del cole y me dice; Oye, ¿tú has echado el freno de mano de tu coche? ¡¡¡"Hostiasnomejodas"!!! Así to junto. ¿Estás de broma??No, con eso no voy a bromear-me dice. Salgo pitando y ahí estaba mi coche, en mitad de la calle, en lugar de en el aparcamiento donde lo había dejado. Menos mal que no enfiló la cuesta, porque sino, me lo encuentro empotrado en el chiringuito de la playa. Uffffffff, qué susto!!A ver si nos vamos centrando, eh!!

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