Arroz hindú

 

            No
me gusta cocinar. Más bien lo odio. Desde que tenía que hacer la comida todos
los días, tenerla preparada a una hora, comprar los ingredientes que faltaban,
y… ¡vamos! Lo que han hecho nuestras madres toda la vida. En esa época me di
cuenta que la cocina no iba a entusiasmarme. Después, quieras o no, he tenido
que seguir entrando, preparar alguna cosa que fuese algo más que un bocadillo o
una pizza.             Últimamente,
incluso le estoy viendo su punto. Por que claro, lo de cocinar es como todo.
Primero, para que sea divertido no puede ser una obligación, eso es esencial. Segundo,
el tiempo, por que no es lo mismo tener veinte minutos para hacer unos
macarrones que terminaran saliendo pastosos y colorados, que tener tiempo de
sobra para poder esmerarte en la preparación de un plato. Tercero, los
comensales, y este si que es importante. Si solo voy a comer yo… ni entro en la
cocina, me quedo en la puerta del frigorífico y me organizo con queso,
salchichón y poco más. Si es Rafa por el que tengo que currármelo… poco más de
lo mismo. Entro, busco los ingredientes que sean variados dependiendo lo que
haya comido anteriormente, y los preparo. Por mucho que uno quiera a su hijo,
donde no hay no hay, y el amor a la cocina no me va a llegar por Rafa. En eso
el peque ha salido como yo, si le dan una pastilla que tenga las vitaminas, los
complementos y todas esas cosas que proporciona la comida se la toma sin dudar
con tal de el monstruo de turno no le gane la partida. Sin embargo, el mismo
plato se lo preparas a Lola, mi sobrina, y da gusto ver como se lo come. La
última vez que preparé arroz a la cubana la niña hasta repitió. Rafa se lo
comió a regañadientes, y yo… sin ganas y de mala leche por no enfadarme con el bicho.

            ¡No!
Dios no hace disfrutar con el arte culinario.

            De
todas formas, y como uno no tiende a conformarse con lo primero que hace, sobre
todo si sale regular, el lunes volví a meterme en la cocina. Ni la casa era la
mía, ni los ingredientes los había comprado yo, ni tenía idea de que podía
hacer con lo que allí había. La cocina no será mi fuerte, pero imaginación no
me falta. Así que me esmeré. Empecé a abrir cajones y me asusté, allí no había
pizza por ningún lado. Buscaba macarrones, otro de los básicos, pero tampoco
daba con la pasta. Encontré un arroz hindú aromático ¿esto que es? ¿Dónde está
el SOS de toda la vida? ¿Esto será arroz de verdad? Por si acaso lo saqué, ¡hala!
¡A la vista! Seguí buscando. Me hice con una tableta de caldo, en casa, hace
poco, tiré una que debería haber caducado allá por el pleistoceno, pero esta
vez la dejé cerca del arroz hindú. El caso es que, entre una cosa y otra, fui
descubriendo ingredientes, cuando encontré los huevos en el frigorífico las
cosas cambiaron. Un abanico de posibilidades se abría ahora. La cabeza comenzó
a funcionar, un plato, otro, total que después de barajar varias combinaciones,
jugando con lo que había, comencé a hilvanar resultados. Terminó saliendo una
comida variada; tomate de aperitivo, con una cervecita y aliñado con sal,
aceite y un poco de pimienta en grano que tuve que hacer polvo. Un arroz
hervido con un caldo de mi invención, algo de atún y una tortilla que conjuntaba
el plato y más que alimento parecía un adorno. El pan lo presenté de dos formas,
hubo que echar mano de la barra del día anterior,  así que… tostado, seguro, y con un toque de
ajo y aceite para parte de la barra.

            Una
pena no tener el mascalzone ese, el
queso italiano, para preparar algo de tiramisú como me enseñó Aurora. Le sale
de vicio. Pero creo que para una vez que me meto en la cocina, no quedó tan mal
la cosa. Además el tercer factor, el de los comensales, ya dije que es
importante. Si encima se enrollan… que más quieres.

            Esquivel
lo dijo en boca de un personaje: El
secreto está en hacerlo con mucho amor.

            Espero
que algún día me salga.  

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2 respuestas a Arroz hindú

  1. Mª Pepa dijo:

    Poder preparar un plato comestible con los ingredientes que dices, es todo un logro, desde luego. Este tipo de arroz, creo que te refieres al arroz basmati, está rico de cualquier forma… bueno, quizá no es apto para paella valenciana!! Para lo demás, funciona de muerte, sobre todo si lo preparas con mucho amor.Sabes, Basmati en hindú significa "Reina de las fragancias". Bonito, ¿verdad?

  2. Francisco J. dijo:

    Mari Pepa… donde se ponga el arroz amarillo, el que hace media España los domingos para juntar a la familia, nada. Bueno si… los huevos fritos con chorizo. Me callo que son las doce y media y me entra hambre.

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