XX Edición del Feminario

 
   La XX Edición del Feminario no ha dejado más que perlas en versión lingüistica. Despues de escribir un rato sobre lo que pienso en el blog de la estación me voy a reservar y cortar ligueramente para hacerlo público. Basicamente por que creo que cosas como pedirle a las monjas "que se quiten el burka", no son muy correctas decirlas en público. Sobre todo si está financiado por dinero estatal.
 
   Que coño… esto es lo que he escrito en el cuaderno de la estación:
 

            Feminismo imbécil.

 

            La primera, en la frente. Titular de hoy en el El Día: Las feministas piden que las mojas “se quiten el burka” para ver “que igualdad se vive”.

 

            Esto es lo que se saca en claro de del XX Edición del Feminario (es curioso el Word me cambia la palabra por Seminario, tampoco el programa la había visto antes), esto y que los, las, políticos, políticas, no saben hablar. Palabras como miembras, ponentas, y seras humanas, se dicen con una a-normalidad asombrosa. (Aún no he cometido ninguna falta de ortografía y tengo la pantalla con más letras en rojo que mi cuenta corriente).

            En casa, en mi familia, lo del feminismo nos viene de serie. Mi madre para tener los años que tiene nos ha educado a todos igual, si yo he tenido suerte y me he librado de algunas tareas no ha sido por ser chico, si no por ser el cuarto. Lidia que es más pequeña se ha librado de más cosas que yo. Y si alguna vez he tenido alguna posibilidad de llegar más tarde a casa o poder hacer viajes fuera, no ha sido por que mi madre dijese: es que es un niño. No. Es por que Mariola se ha saltado alguna que otra regla, lo dicho, Lidia es la que más fácil lo ha tenido pero por ser la última. En casa la cadena de mando es por edad, no por sexo.

            A mi me han hecho tan igual a cualquier tía que, en baloncesto, cuando había que marcar a alguna me tocaba a mí. Y me ponía a marcarla yo por que si había que estar tocándola para que no se fuese, Pilar era muy buena, lo que hacía era eso, tocarla para tener la referencia de donde estaba, no me la ponía dura hacerle un marcaje serio por que lo que quería era ganarle la posición, o no perderla, lo mismo manoseaba a Pilar que a Cerrato o a cualquiera, lo mismo le hacía un tapón, que le daba un codazo. Lo mismo, que me lo hacían ellos, ellas,  a mí.

            En la estación más o menos igual. Y mira que aquí alguna vez he escuchado algo así como yo es soy una tía y no puedo, o no tengo fuerzas para hacer eso. ¡Una mierda! Aquí cobramos todos la misma porquería, así que o todos moros o todos cristianos. Exceptuando las bajas por maternidad, que son las únicas que yo no puedo pedirme, los demás… igualito.

            En mi taller de escritura hay algunas mujeres que han estado frente a Asociaciones y Colectivos durante muchos años. Son mujeres que se han currado y muy bien la historia de la igualdad. Que han educado a sus hijos en esa idea, y que en su casa han tenido que mantenerse firmes frente a padres, o maridos que podían no entenderlas del todo. Vamos que le han echado más huevos que ellos en muchas ocasiones. Hasta ahí bien. Ahora están algo desencantadas con tanta chorrada, tanto politiqueo que lo único que hace es acentuar diferencias entre una persona y otra. Y digo una persona y otra, no entre un hombre y una mujer, por que estas feministas estúpidas es lo que hacen (Ojo, no digo que las feministas sean estúpidas, digo que hay algunas que lo son y ponen a las demás,o los demás, en un aprieto, lo mismo que hay nacionalistas gilipollas, comunistas imbéciles, o madridistas incompetentes), acentuar diferencias entre las mismas mujeres.

            Digo yo… si a Pepito le da la gana de ir todos los días con un zapato rojo y otro verde. ¿Quién soy yo para meterme con él? Que si, que lo puedo hacer, que le puedo decir a Carlitos en el bar mira que tío más hortera, pero de ahí, a afirmarlo públicamente en un Congreso de Feminario, casi mejor no. Y si a ese Pepito le da por entrar en una asociación de zapatos rojos y verdes y es obligatorio que vayan así, ¿Quién soy yo para cambiar las normas de esa asociación? ¿Acaso estoy dentro de esa asociación y me molesta? ¿y si lo estoy y no me gusta, por que no me borro? ¿tanto me molestan los zapatos rojos y azules? ¿o es que todo el mundo tiene que ver la vida con zapatillas de deporte? Que si, que podrán ser muy cómodas, que es el calzado que más me gusta, pero allá cada uno, o una.

 

            Para ser una cosa en la que tengo las ideas tan claras, me estoy mareando mucho… ¡ahí se quedan! ¡Que sigan sacándole los cuartos al estado mientras puedan!

 

            El BC2016 ha ganado su cuarto partido seguido. Eso es lo importante, lo demás…

 
 
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