Contrapunto serrano.

            El complemento a mis vacaciones en la serranía fue… la playa. Me llegué a Castell de Ferro. Allí pude comprobar como conducir a una velocidad media puede llegar a ser acojonante. Mari Pepa conduce como mi padre, siempre a la misma velocidad. Lo mismo puede adelantarla un trailer en plena autovía mientras va subiendo una cuesta, que le va pidiendo paso a un todoterreno por esas veredas cercanas a su casa. Su velocidad media deben ser los noventa km/h tanto en un sitio como en otro. Así que cuando íbamos por autovía mi mente viajaba tranquilamente por el paisaje, podía ser un conversador entretenido y contar las olas de la playa pero cuando entrábamos en la rambla los cinco dedos de la mano derecha se quedaban clavados en el posabrazos de la puerta del copiloto.

            Aprovechando que volvía a estar en el campo/playa no he dejado de darme algún que otro paseo. Por la mañana en el campo, con Nona, una perra preciosa que tiene Mari Pepa y te pone morritos mientras te deja las patas en el pecho, por la tarde en la playa. Castell tiene una cafetería donde puedes pedirte una copa mientras lees un libro mirando el mar. Eso en agosto no debe tener mucha gracia, pero en noviembre si el tiempo acompaña no tiene precio.

            Por la noche, como no podía ser de otra manera, cervecitas, whisky y charlas divertidas, amén de alguna película que se ha quedado a medias por algo de sueño. Pude ver el Ágora, un pub que lleva María, psicóloga de barra con consejos estupendos y un gusto musical… peculiar. Además de cenar en el García, un lugar donde el cocinero es más que bueno, alemán para más señas, y su esposa es el icono de la feria cervecera en Munich, rubia, grande, con amplio escote y en la mano dos cervezas frías que ya quisiera el Baldomero encontrarse con una nevera así de salada.

            La casa de Mari Pepa es muy acogedora, tiene una terraza impresionante con unas vistas estupendas, ella paga el alquiler pero el amo es Pumi. Un gato blanco y canela que durante mi estancia allí me ha ignorado completamente hasta que decidió usarme como cojín. En cuanto se despiste y vuelva a lanzar una invitación… la cojo al vuelo.

            Quizá Castell no se encuentre en el ideal de pueblos peninsulares, pero la gente que he conocido hacen que se revalorice mucho. 

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3 respuestas a Contrapunto serrano.

  1. Mª Pepa dijo:

    La invitación para volver a Castell está lanzada. Esta vez ha sido Pumi que te echa de menos, nunca tuvo un cojín tan agradable. Por cierto, la Policía Loca, digo, Local de Torrenueva ha informado que por petición popular aumentarán el número de semáforos en la travesía. No te hagas mucho de rogar y vuelve antes de que el observatorio militar desista de su búsqueda de vida inteligente, creo que hace unos días tuvieron indicios y siguen investigando lo que ocurrió.

  2. Mª Pepa dijo:

    Por cierto, Lisa y Simón son ingleses de la Gran Bretaña.

  3. Francisco J. dijo:

    Apuntame para pronto… que ya mismo estoy haciendo maletas otra vez. Y Lisa y Simón serán todo lo ingleses que quieras pero con pinta de alemanes sanotes.

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