Chocolatinas

            Traigo una bolsita con un montón de chocolatinas distintas. Algunos dicen que el chocolate es el sustituto del sexo, así que voy a hartarme de follar. Cojo una chocolatina, las tengo en la bolsa y no se cual me va a tocar, miró a una tía que me gusta y aquí mismo, desde control, le echo un  polvo, vamos que me meto una chocolatina en la boca. ¡Ummhh! ¡Que güena! Desde hace tiempo que no como chocolate, así que lo disfruto.

            Busco otra, otra chocolatina, y otra tía. Desde Puente Genil, a toda prisa, baja un guayabón, morena, alta, lleva pantalones de pitillo y unas botas con un pedazo de tacón, una chaquetilla torera o algo así, no sé, está de vicio. Me meto la chocolatina con ansia y la muerdo.

            ¡Joder! ¡De menta! ¿Pero quien coño ha metido esta porquería aquí? La escupo a la papelera. Mira que me gusta el chocolate, pero esta guarrería de meterle cosas dentro, que no sea más chocolate, no la entiendo. La de Puente Genil, se me ha ido. Esto de liarse con cualquiera tiene esas cosas, que no la conoces y te llevas un chasco.

            Por un momento se me quitan las ganas de seguir. Pero las chocolatinas parece que me hablan.

            En la dársena diez, hay una mujer. Nada de niñatas anoréxicas, ni piernas de gimnasio, ni un tipo escultural, ni nada que te haga perder la cabeza en un segundo. Pero, si la sigues, ves que es guapa, que los rizos de la cara le brillan y sabe sonreír, que camina conociendo donde se dirige, que podrías enamorarte de ella. Se enciende un cigarro, y cojo otra chocolatina. Esta vez la voy chupando lentamente, y noto un sabor más agrio. Chocolate con setenta por ciento de cacao, mi favorito. La voy siguiendo mientras en la boca se van mezclando todos los sabores. Quiero más. Paso de gilipolleces y, mientras centro la cámara en esa mujer, voy buscando las mismas chocolatinas. (De paso tiro dos que he encontrado de menta.)

            Esto ya no es sexo, es hacer el amor, y el autobús no sale hasta las seis.

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Una respuesta a Chocolatinas

  1. Mª Pepa dijo:

    Y te dirás que qué hago leyendo en febrero. Ea, que me gusta y tengo tiempo libre, demasiado. Este post me parece simplemente genial. La primera vez que yo probé chocolate con menta fue ese que se llama "After eight" Pensé; "Buajjjjjj, qué asco". No puede decirlo pues me lo habían ofrecido en una casa a la que fui de visita, y eso hubiera estado feo. Aunque creo que se notó en mi gesto.Y la verdad es que donde se ponga un buen chocolate negro, auténtico, incluso con trocitos de cacao puro… fuerte, intenso, de esos que solo puedes comer de vez en cuando. Lo mejor de estos chocolates , es que dejan un buen sabor de boca y el deseo de volver a degustarlos.

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