Por fin es viernes

   Por fin es viernes. Esta frase, que la habré dicho cuatrocientos millones de pares de veces, no es igual que antes. Lo que son las cosas, para uno que el viernes llegaba antes que para nadie, vamos que el jueves por la noches, antes de que los universitarios empezaran sus ronditas y sus fiestas, los del Góngora de nocturno, ya habíamos institucionalizado ese día como día de fiesta. Después venía el fin de semana, pero aquí, el menda, que le gusta crearse muchas expectativas con todo lo que le rodea, así me va, veía el viernes como la panacea de todos los males. Llegaban días de gloria y asueto, lo menos dos. Exceptuando algún que otro fin de semana en que tocaba remangarse y hacer cualquier cosa, tipo pintar un piso, una mudanza, o simplemente liarse la manta a la cabeza y enjabonar la cocina de punta a punta, el fin de semana solía ser memorable. Y es que ya, el mismo viernes, o el día de antes, se empezaba una juerga que duraba hasta el domingo. Ahora, que uno anda con bastones en vez de correr, las fiestas te las encuentras en la calle de casualidad. Digo de casualidad por que a ver quien es el guapo que se mete en un follón de esos como no sea sin darse cuenta. Tu llegas, vas a ver a un amigo al hospital, y ya de primeras te extraña que no haya aparcamiento. Joder, la de gente que está enferma, es lo que piensas, debemos estar en cuarentena y no me he enterado. Después cuando ya vas viendo y te estás metiendo cerquita del hospital te das cuenta de que las ganas que habías perdido, las que te hacían estar todo el fin de semana de juerga, las que sigues buscando por cajones y papelajos, te las dejaste algún día en la calle, y allí están con los universitarios en mitad del campo, cerquita de agrónomos celebrando la caída de la primera del platanero izquierdo de la calle. Y tú, que pasas haber si te chocas de bruces con las ganas que perdiste, entras en un barullo de gente, te pides una cerveza y terminas brindando por la salud del platanero izquierdo de la calle. Las ganas no las encuentras pero deben estar cerca por que se van notando. Pero es jueves, ni siquiera es viernes, así que vuelves por donde has venido y esperas, por que mañana, si… mañana será viernes.

   Así que, por fin es viernes, pero el día no parece que sea especial. Y lo peor es que aunque si lo sea, aunque sea especial, ya no lo celebras.

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Una respuesta a Por fin es viernes

  1. Lidia dijo:

    Memorables esas fiestas en las que se celebraban como tu bien dices la caida de la primera hoja del platanero que había entrando en agrónomos a la izquierda. Casi misticas. La gente de esas fiestas "que dicen" que las han visto correteando enanos  en el parque nuevo ese que han hecho frente al de Cruz Conde, ¿como se llamaba? Por cierto también se de  otros que cuando se chocan con esas fiestas también se ponen a buscar las ganas, lo mismo un día  coincidís.

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