30julio

Hoy es 30 de julio. Son las cuatro de la tarde. Acaba de irse el autobús de Madrid. Leonard Cohen suena por toda la estación y se me ha vuelto a quedar colgado el programa nuevo.

Esta mañana me levanté regular. El ánimo debió de caerse en algún bache con la bicicleta. El caso es que desde ayer no lo encuentro. Debería buscar en algún rincón de la casa, por si quedaba alguno de hace tiempo, pero temo encontrarme con algo que me haga recordar. No, hoy no es un buen día.

 

En el juzgado, esta mañana, la volví a ver. Otro pellizco en el estómago, voy a ayuno por día que me la encuentro. El problema es que estoy en los setenta y ocho kilos, o por ahí, así que no me puedo permitir seguir con este ritmo. Tengo que empezar a comer como una persona normal. Eso sí, gastando menos.

           

            “Dance me to the end of love”.

Sigue sonando Leonard, pero creo que acaba de ganarse una temporada en la carpeta. Voy a cambiarlo por Estopa.

 

Entra Cáceres. Me gustó cuando lo vi. En el viaje de novios. Deben quedar algunas fotos por ahí de eso. Las que no se llevaron. Bajan varias personas, no es un destino habitual en este tiempo. Dos niñas aparecen por detrás, son muy guapas, van de la mano y saludan a otra que llega alborotando. Un grupo de marroquíes no deja de mirarlas.

 

Una señora camina lentamente apoyándose en una muleta. Lleva un vestido blanco. Otra, con vestido naranja, la espera y cuando se pone a su altura vuelve a dar varios pasos más rápidos y se separa de ella. Se gira. cuando le ha sacado unos metros la apremia para que continúe. La señora del vestido blanco sigue dando cojetadas lentas para llegar a su acompañante. Cuando consigue alcanzarla de nuevo la otra se adelanta. Entonces, mientras camina, en esos dos segundos en que no la mira, parece descansar el peso de todos sus años en la muleta. Dos segundos de tranquilidad, dos segundos de sueños, dos segundos de esperanza para volver a notar su voz, retumbando en la cabeza, instándola a seguir.

 

Matilde pasa la mopa. Le veo de espaldas. Va dando pasos largos y cuando llega al final, no se como lo hace, la gira muy rapidamente. El uniforme gris la hace mayor. La cabeza fija en el suelo, se acerca de frente hacia control. Ahora mira hacia arriba, sonríe, y levanta la mano derecha. Siempre hace igual. También yo respondo igual. Levanto la mano derecha, hoy no tengo bolígrafo. No puedo devolverle la sonrisa.

 

            “Don,t worry, be happy”.

No recuerdo quien canta esto, pero esta bien. Me gustaba más la versión de Los Inhumanos. El autobús de Priego está a punto de salir. No conozco a nadie, solo al conductor. Es Molina. El autobús de Puente Genil trae a gente que parece muy cansada. Caminan despacio, solo una chica de amarillo corre. El chico al que quiere besar se apresura a quitarse el cigarro de la boca.

 

El teléfono me da un aviso. Está quedándose sin batería. Hoy he hablado tanto como el día de mi cumpleaños. Supongo que el tema de hoy es más novedoso. El otro, el del cumpleaños lo llevo sufriendo treinta y seis veces. Espero que sean muchas más. El más puntual, la felicitación de El corte Inglés, y eso que llevo tres meses que no lo piso. Cortefiel, me mandó un cheque regalo que no esperaba. Chelo pagó las copas en la Posada del Mandoble. Después me abroncó. La estaba esperando, sabía que tenía que llegar un día de estos, y es la que más me duele. Y lo peor es que, como siempre, tiene razón. También sé que faltan otras, que nadie se va a quedar con las ganas.

 

Tiempo, tiempo. Que harto estoy del tiempo. Ya pasará, ya pasará. Pero no pasa, y si paso ¿qué? ¿Acaso se van a solucionar los problemas? Me gustaba más la frase de mi padre: “Aprovecha el tiempo”. Lo malo es que ahora lo llevo regular. Si me pongo a estudiar no me concentro. Si estoy limpiando el piso o cualquier cosa así doy cuarenta mil vueltas, voy a por el cepillo, lo olvido y cojo otra cosa, después lo vuelvo a recordar. Dejo las cosas a medias. Eso sí por fin he podido comprar el puto suavizante. Aprovechando que no tengo ni pizca de hambre me he ido al Mercadona de aquí al lado y ya ha caído.

 

2008. Año olímpico. Rafa está aquí.

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Una respuesta a 30julio

  1. vanessa dijo:

    Guapetón que ganas tengo de verte… mil besos

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