29 de julio.

¡Ni hora y media lleva! No lleva ni hora y media y ya me ha hecho meterme en la cocina y preparar algo de comida, curar una herida mosquitera y limpiar la sangre del sofá. Hay siete juegos esparcidos por el salón, una play conectada (que va a ir fuera en cuanto empiecen las olimpiadas) y la música a medias entre Gabinete que suena en el Spotify y el chinchimpum de Final Fantasy VII que viene del móvil.

Hemos desayunado, bueno… he desayunado tarta de ayer. He perdido la “posturita” en el Chaise Longe y ha habido que organizar la ropa el tiempo que estará en Córdoba. De momento ya no tengo esa sensación de que no esta bien ir descalzo por el suelo. Ahora no soy el único.

Mis 44 llegan con la función padre en ON. A ver lo que dura.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

La leyenda de Tarzán.

tarzan-header-1

– Un cinco.

– ¿Un cinco a qué?

– Un cinco a la película entera. Y por que salen muchos bichos y el paisaje…

– ¿Un cinco? ¿Me puntúas Tarzán con un cinco? ¡Vamos, ni a las películas de Gordon Scott les daba yo un cinco! Y esta es un películón. ¡Lo menos un ocho!

Y es cierto La leyenda de Tarzán es un peliculón.

¡Vale! A mi es uno de esos personajes que me encantan y , como las aceitunas o el sexo por muy mal que esté, siempre esta bien.

Se luce Alexander Skargard. Primero como Lord Greystoke, después como Tarzán. No es el Tarzán salvaje que hizó Lambert, este asume su nuevo roll como aritócrata inglés pero no olvida que durante años ha sido criado en la selva. No te cuento mas. En cuanto puedas… ¡Ve a verla!.

 

 

(Un cinco, un cinco dice la tía. ¡Ni puta idea de cine tiene! Y es que de Burroughs… hasta los marcianos.)

Publicado en Entretenimiento, Libros | Etiquetado , , | 1 Comentario

Reclamación.

Estoy esperando en una ventanilla. No estoy de acuerdo con el precio que se cobra y quiero hacer una reclamación pero el tipo me dice que no tiene hojas. Entonces cierra y se va.  Llamo a la policía local y espero que vengan.Hay dos personas esperando detrás de mi que han escuchado toda la conversación. Quince minutos después el tipo vuelve a su puesto. La policía local está llegando,  yo sigo esperando.  

  • ¿Todavía está usted aquí?
  • ¡Si! Pensaba que había ido a por un libro de reclamaciones. 
  • Pues no. No tengo, ya se lo he dicho. Puede pasar el siguiente. 

Es entonces cuando la policía se presenta en la ventanilla. Empiezan a interesarse por la situación. En la cola hay mas de seis o siete personas. Las dos que había antes les han informado de la situación. La policía habla con el tipo, les dice que él no tiene la culpa, que no hay hojas de reclamaciones y que no puede hacer nada. En la cola la gente empieza a desesperarse. Me gritan que soy un “pejigueras”. Que reclamar no sirve de nada. Que me aguante y que pague lo que tenga que pagar pero que los deje irse pronto. Yo estoy a un lado de la ventanilla, la policía es la que trata ahora con el tipo , les reconoce que tengo razón pero que toda la vida se ha hecho así. Que él solo hace lo que hacen otros. Pero que me dejará el precio que reclamo. Mientras la policía trata de convencerme de que es justo, el tipo está cobrando a los que había detrás de mi. Les cobra correctamente bajo la mirada de uno de los locales que comprueban que es lo correcto. La gente sale mas contenta de no haber pagado el precio que tenían pensado y ahorrarse parte pero cuando pasan a mi lado me miran como si fuese yo quien les hubiese robado.

Me despierto. Vaya mierda de sueño que tengo. Creo que voy a dejar de acostarme tarde y olvidar durante un tiempo la televisión y los programas post electorales.

Sigo en la cama. Tengo una sensación de ahogo. Aún con el sueño en la cabeza no dejo de pensar que hay cosas que están mal. Muchas cosas. A veces tonterías que nos putean de una manera u otra. Puedo vivir con eso. No es lo que mas me duele. Lo que mas me duele es ver como una persona intenta que esa situación cambie y el resto son capaces de agredirlo solo por no querer perder dos minutos de su tiempo mientras eso ocurre. Queremos que las cosas cambien pero no queremos ser parte de ese cambio, no queremos motivarlo, y mucho menos tener que trabajar por ese cambio o ser participes de él de una u otra manera. Es mas fácil dar caña al que lo intenta que ayudarle.

 

 

Publicado en Entretenimiento, Noticias y política, Salud y bienestar | Etiquetado , | 4 comentarios

Asientos habituales.

Ella.

Él se sube una parada después de la mía. Da igual que llueva o haga sol, siempre está esperando. Se adelanta y alza el brazo mostrando la tarjeta verde del consorcio para parar el autobús. Suele ser la única persona que hay en la parada pero cuando hay alguien mas con él le cede el paso. Saluda a Manuel, el conductor del autobús, como si fuese un viejo amigo. Después en varias zancadas recorre el pasillo y sonríe dando los buenos días a los viajeros que esperamos sentados que el autobús reanude su marcha. Lleva auriculares rojos y mueve la cabeza al compás de la música. Tiene el pelo alborotado. Se entretiene con el móvil durante el recorrido y parece muy tímido. Cuando llego a mi parada salgo por la puerta de atrás. Él parece mirarme atentamente desde los últimos asientos.

Él.

Es guapa. Es muy guapa. Cuando subo, ella ya está sentada en los primeros asientos. No la había visto antes en la linea. Suele llevar un libro y a veces mira el móvil. De vez en cuando gira la cabeza y mira al final del autobús. Entonces me ruborizo y comienzo a mirar mi móvil como si me entretuviese mas que su pelo. Ella se baja una parada antes que yo. Lo hace por la puerta de atrás. Se despide de Manuel, el conductor, y entonces es cuando la veo pasar. Sonríe y saluda a los viajeros que continuamos. Cuando el autobús sigue su recorrido yo miro por la luna trasera como se aleja.

Manuel.

Ella se llama Marta. Este año ha cambiado su horario, empieza antes las clases, y coge pronto el autobús. Le encanta leer y solía sentarse en los primeros asientos.

Él se llama Carlos. Lleva varios años trabajando y es un habitual a primera hora. Los asientos corridos del autobús han sido su espacio particular desde que empezó a usar la linea.

Hasta que empezó a coincidir con Marta.

Los chicos son simpáticos, jóvenes, y desde hace una semana los dos se sientan juntos en mitad del autobús.

Publicado en Relatos | 1 Comentario

Jornada electoral.

Aún no son las diez y voy el segundo café. Hoy me ha cundido. Me he despertado temprano con una noche de pocas horas de sueño. El paseito mañanero me ha aclarado las ideas. Un desayuno con un sol simpático, antes de que se suba a la parra y no haya manera de tratar con él, y el periódico al lado para ojear las noticias han sido el preludio de mi jornada electoral.

En el colegio hay mas interventores que personas votantes.(El subconsciente me ha traicionado y pensando en políticos no los he clasificado como personas.) Algunos nos conocemos de media vida, otros están en las mesas y miran esforzandose en conocer a los votantes. (¿Como es que este tío vota en mi mesa y no lo he visto nunca?) La mañana tiene buena pinta, supongo que el resto del día no va a ser igual. Yo por si acaso y en previsión de un sol de justicia decido leer otro periódico en casa.

Es por eso que voy por el segundo café y posiblemente caiga el tercero en breve. El diario está debajo del teclado, escribo con la pantalla de la tablet y la música del Sr. Rick se escucha en casa. Queda media hora, o poco menos, para que el calor me haga levantarme de la mesa y empezar a acondicionar el salón. (Persianas bajadas, ventanas cerrradas y un ventilador, espero no tener que poner el aire antes de irme a trabajar.)

No se si este post te pillará en la cama, o estas con el desayuno, o lo mismo en la piscina, pero si no te pilla tarde y aún estás pensando si una nueva jornada electoral merece o no la pena… ¡Ni te lo plantees! Hoy toca salir y decidir. Quizá la decisión no sea la mas acertada pero sinceramente espero que no te arrepientas de ella. Y por su puesto…  que decidas algo. Esperar a verlas venir ya no es una opción. Aunque quizá el equivocado soy yo y como en el libro de Saramago termina siendo la mas acertada.

Sea como sea… Que tengas una buena jornada electoral.

289818-620-282

Publicado en Noticias y política, Salud y bienestar | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Moderado Vs Radical.

Llevo unos días escuchando, y no solo al candidato del PP, a los adalides de la moderación. Yo, que toda mi vida he ponderado las ventajas de la moderación, si acaso en algún momento de juventud no he sabido defenderla como debería, resulta que ahora, rondando los cuarenta y cuatro años, soy un radical. Que defender derechos básicos, constitucionales en su mayoría, lo convierten a uno en extremista. Media vida llevando en la cabeza aquella frase que se me quedó en una clase de filosofía: “In medio virtus”, para que ahora haya gente que le haya dado un tirón a la cuerda y me ha dejado a un lado. El problema con estos “moderados” es que se autoclasifican como virtuosos, dejando al resto en el nivel de yijadista kamikaze.

Vamos a ver… Yo puedo defender una idea, y tú la contraria.  Y no creo que ninguno de los dos seamos radicales siempre que  en esa idea no esté la eliminación inmediata de todo aquel que no piense como yo. Puede que el que hoy es un “extremista” sea mañana un valeroso justiciero. Pero eso será mañana y dependerá de que se hayan cambiado valores morales y leyes, muchas leyes. Un abolicionista de la esclavitud era un radical en el siglo XVIII, lo mismo que una sufragista a principios del XIX, igualito que un talibán lo puede ser ahora. Los extremos y la moderación van cambiando pero para eso se necesitan leyes y ahora mismo, hoy por hoy, creo que la mayoría somos lo suficientemente moderados como para defender una postura y respetar la contraria. No es necesario que la entendamos o la compartamos, pero si es imprescindible respetarla. Si queremos excluir a los demás basándonos en un radicalismo mientras usan las mismas armas dialécticas que nosotros también nos estamos excluyendo. La virtud está en el centro. Y puede ser que el centro se amplíe, que haya un centro que sea como el “punto gordo” que explicaba mi profeser de dibujo, ese en el que debían confluir varias líneas y cuando no lo hacían el punto se hacía más ancho, el caso es que cuando el centro se amplía lo hace por los dos lados.defectoexceso-de-virtud-592x355

Publicado en Noticias y política, Organizaciones, Salud y bienestar | 2 comentarios

Conil

 

 

Sigue...

Conil. Caleta del Flamingo.

Las sirenas enseñan a andar a sus hijas en las playas de Conil. Lo hacen en febrero, cuando el mar y el suelo tienen casi la misma temperatura y el oleaje se ha tragado cualquier piedra que pueda molestar a sus pequeños pies.

Para el poco tiempo que estuve en Conil, a veces llega un ramalazo en el que lo echo de menos.

Publicado en Viajes | Deja un comentario

La rebequita cordobesa.

¿Que hace ese tipo. o esa mujer, a las tres de la tarde con un rebeca bajo el brazo? ¿Son los cordobeses los nuevos congoleños y con cuarenta grados a la sombra llevan rebeca? ¡No! Para nada. En Córdoba no hay una tendencia masoca que nos haga llevar un rebequita por la tarde. Lo que ocurre es que el que ves a las tres de la tarde vuelve a su casa, pero antes, entre las seis y media y siete de la mañana el colgado con prenda invernal ha tenido que salir de ella. Y el cuerpo, después de estar sometido a unas temperaturas mas parecidas a los desiertos africanos que a una ciudad decente, no aguanta que un airecito fresco te recorra la manga del polo y se te meta por el cuerpo. Los dieciseis grados que en invierno pueden ser óbice para dejarnos en manga corta ahora lo son para que salgamos de casa al trabajo con una rebequita en los hombros.

Tú, después de acostarte a las una de madrugada, hacerlo antes es tener que usar el aire acondicionado, y darle mas vueltas a la cama que a una silla musical resulta que consigues conciliar el sueño poco antes de tener que despertar. Pero el caso es que despiertas con la sábana por encima. Con un airecito mañanero muy agradable y fresco que entra por la ventana. Te levantas como para agradecer que haya esos momentos en una ciudad donde un termómetro con cuarenta grados se da por bueno. (Virgencita, virgencita, que me quede como estoy.) Miras por la ventana con la incertidumbre de si te han cambiado de ciudad o es un sueño este fresquito después del calor de hace unas horas. Pero no, el aire, el fresco, es natural, los gorriones y las palomas, esas ratas que maldecías poco antes de levantarte y han conseguido despertarte, parecen incluso simpáticos. Así que decides salir al trabajo con algo muy parecido con lo que saliste ayer. ¡Estamos en verano, el tiempo no cambia tan rápido! Te colocas tu polo, tu pantalón unas zapatillas de esparto y a la calle. El fresquito mañanero resulta que te incomoda. ¡Joder con el calor que hacía ayer y ahora me voy a resfriar por culpa de las mañanas! Sabes que dura poco. Que el sol aparecerá tímido en el horizonte pero en cuanto coja confianza es como tener una estufa de gas en las pantorrillas. ¡Como te despistes te salen hasta cabritillas! Pero es que tú madrugas mas que el sol y hay que estar en el curro a su hora. Salir sin rebeca es buscar una destemplanza del cuerpo con la que vas a conseguir una nariz congestionada durante media etapa estival. La rebequita cordobesa se hace imprescindible por la mañana. No es ningún punto masoca del oriundo de Córdoba. Es una necesidad.

P.D. He hablado de la mañana, pero como en Córdoba la vida nocturna comienza a las diez y media lo mismo acaba algo tarde. Y en las madrugadas… ya empieza a refrescar. ¿Por que crees que te despertaste con la sábana echada por encima?

 

 

 

Publicado en Baloncesto, Uncategorized | Etiquetado , , , | Deja un comentario

¿De que escribo?

Esto es uno de esos borradores que me he encontrado por el blog. No se si es que no llegué a publicarlo o lo hice con otro título. El caso es que no lo encuentro en este blog. Así que he decidido rescatarlo así, como estaba. Mas que nada por rellenar y… ¡que coño! Por que no doy con lo que quiero escribir hoy y este me ha resultado de gran utilidad.

¡El caso es escribir!   Ahí lo dejo.

 

 

 

    Cada vez que se ponía a escribir lo hacía con más restricciones. Primero no quería hablar mal de nadie, o al menos no quería hablar mal de aquella hija de puta que le fastidió la vida y con la que  tenía dos hijos en común. Dos hijos, como podía haberse dejado convencer para que aquella arpía le siguiera jodiendo la vida a través de los dos salvajes que venían a casa fin de semana si, fin de semana no, para vaciarle la nevera, cambiarle todo de sitio, destrozarle el mobiliario subiéndose encima de las mesas o simplemente atorarle el oído con una música que rebotaba en toda el piso. No… no quería escribir sobre eso, pensó.

Quizá… de aquella chica que conoció el mes pasado. Aquella que lo había llamado para tomar una copa y con la que estuvo una tarde y parte de la noche bebiendo cerveza para terminar en una cama perdida de Miralbaida. De lo difícil que le resultó encontrar un taxi a las cuatro de la madrugada para volver a casa. Taxi Libre. Se sonrió al pensar que aún no había comprado el disco que llevaba escuchando desde ese día que quedaron. Pero… tampoco podía. Había hecho un pacto, no escrito, al menos esta vez no estaba escrito, con la mujer que lo acompañaba últimamente. Algo así como, nos lo contamos todo y él le dijo que no podría cumplirlo pero ella le pidió que le mintiese y así lo hizo. Ahora no quería que ella se fuese de su vida y tenía que volver a limitarse con lo que escribiese.

Podía hablar de los excesos de los últimos días. De que el tabaco le había dejado una tos constante y que el primer cigarro caía dos segundos después de poner un pie en el suelo. Del susto que le habían dado los análisis del último año y como el colesterol seguía subiendo en proporción inversa a la cuenta corriente. Pero ahora, también su familia leía el blog y le echarían en cara lo poco que se cuidaba, los gastos desordenados y como no, el puto tabaco. Ya se había llevado a su padre a la tumba con un cáncer de pulmón como para darle otro susto a su madre.

El folio seguía en blanco y la televisión iluminaba el salón. Como era posible que allí, a pocos metros de él se encontraba una de las personas de la que más se escribía, de la que más se hablaba. Una persona que se había ganado tanta publicidad a costa de los demás. La miró con detenimiento, después se fijó en su impoluto folio y comenzó a escribir: Belen Esteban.

Publicado en Entretenimiento, Libros | Etiquetado | Deja un comentario

02/06/2016 Amanece.

Entra el sol con un poco de vergüenza en la habitación. Piensa que va a encontrarme con alguien y viene tímido, justificándose. Cuando llega a la cama y descubre que estoy solo es cuando se desparrama por la habitación. Como un niño que después de ser aleccionado para no despertar a los demás cuando se levanta se encontrase con el permiso de los padres y con su infancia llenase todos los rincones.
Sonrío cuando veo como se adueña de todo y me despereza.
Me carga las pilas. Pilas alcalinas para un día ajetreado.
Publicado en Entretenimiento, Uncategorized | Etiquetado , | Deja un comentario