28 de julio.

Nunca pensé en cumplir cuarenta y tres años. Bueno… es falso, si lo pensé. Nunca pensé en cumplirlos después de los dieciocho y hoy, me han cantado el cumpleaños feliz varias veces. Incluso desde la cama.

Tengo suerte. A veces se me olvida y, como esta mañana, pienso que cumplir años es una maldición del señor. Para nada, cumplir años es la única manera que tengo de llegar a viejo. Y aunque no sea una de mis prioridades si que necesito tiempo para hacer muchas cosas, y cada vez quiero hacer muchas mas. Entre otras… Tomarnos esa cerveza que estamos retrasando, así que ya sabes… Hoy es un día genial para hacerlo, pero no hay que estresarse, si no cae hoy, mañana, o pasado. El caso es vernos y contarnos.

Nos vemos. ¡Gracias!

Publicado en Entretenimiento | 2 comentarios

Pescado.

Estaba esperando en el paso de cebra a que el semáforo se volviese un tipo verde y andarín con pinta de gnoma cuando me preguntaron la hora. Me giré y vi a un pez. Exactamente una pescada era la que me miraba fijamente. Miré mi reloj y, mas sorprendido que temeroso, le dije que era la hora de la cerveza. La una y media concreté. Seguía mirándome con atención. Entonces la misma voz que me había preguntado la hora volvió a responder: Gracias. No era la pescada quien hablaba, era un tipo alto que la sostenía. Los dos comenzamos a andar a la vez cuando apareció el gnomo del semáforo. La pescada llevaba mi ritmo. Era agradable sentirse observado en la calle. ¡Si! Siempre pensé que sería una chica con escote impresionante y guayabona la que me giñase un ojo y estuviese pendiente de mi pero ahora, con los años, casi prefiero que sea una pescada la que me ponga ojitos. La hora de la cerveza pensé. Le pregunté al tipo que acompañaba a la pescada si estaría de acuerdo en suscribir algún tipo de contrato con mi persona. Que me había gustado su pescada. El me dijo que no tenía inconvenidnte, pero que ella era libre para ise con quien quisiera. Entonces parando al tipo miré el pescado y le pregunté si le gustaría venirse conmigo.

Aceptó encantada y ahora los dos andamos por las calles. Los días de lluvia está radiante.

Publicado en Alimentos y bebidas, Relatos | Etiquetado , , | 2 comentarios

Volver a casa.

Abro la puerta y me encuentro a la rutina. Está esperando como una maruja cabreada. Los brazos en jarras, la pierna derecha golpeando impaciente el suelo una y otra vez. Como si acabase de venir de una juerga a las cuatro de la tarde y la comida ya se hubiese enfriado. Intenta arrastrarme a los quehaceres diarios. Lavadora, limpieza, plantas… Tiene una lista interminable de cosas pendientes. Me dirijo hacia ella y la abrazo, le doy dos besos cariñosos y la despido.. Le tenía ganas pero aún no es el día de empezar a llevarla como bandera. Me quedan unos días de vacaciones. Seguro que vuelve pronto, pero hoy no.

Publicado en Uncategorized | 2 comentarios

Correr no es de cobardes.

No hay ganas. Pero la inactividad en el sofá ya no encuentra mas justificaciones. Ni siquiera la lectura te lleva de viaje. La pereza gana a la imaginación. Un cuaderno al lado. El bolígrafo separa una página en blanco de otra que lleva datada varios días. Incluso la música parece confabularse para que las piernas se sitúen en el suelo en vez de seguir en posición horizonal. Sade es la que canta y parece empeñarse con su voz dulzona en que también me levante. Aunque sea para quitar el ipod.

Sierra de Aras. Curva de la Paella.

Sierra de Aras. Curva de la Paella.

Como un resorte al que le ha llegado la hora de disparar el muelle me levanto. Las zapatillas están cerca. Solo necesito calcetines, un bañador y una camiseta para salir a correr.

Nadie en la calle. No son horas. El parque está solitario. El sol es el rey. Mas que una carrera lo mio es un trote cochinero. Ni siquiera llevo medio kilómetro y ya tengo la camiseta empapada. El sofá, ese elemento que antes se mostraba hostil parece ahora, mientras voy llegando a los setecientos metros un amigo del alma. Sigo corriendo. ¡No! No va a poder conmigo la pereza. Necesito moverme, salir de los pocos metros cuadrados del salón. Mil quinientos metros. Siempre que salgo a correr con calor recuerdo a aquel irlandés que estuvo tres semanas en coma por un golpe de calor. Pero no. Yo voy preparado. Voy con … ¿ganas?. Estoy para llegar a los kilómetros. En mi cabeza hay dos tipos. Uno blanco, otro rojo. No se ponen de acuerdo. ¿Otra vuelta? ¿Otra siesta? Ni siquiera se cual me dice una cosa u otra. El de rojo debe estar como en casa con este calor. Mis pies trastabillean. No es necesario pensar. Son ellos los que me devuelven a casa antes de tiempo. El sofá me espera.

Correr no es de cobardes, pero de muy listos tampoco.

Ducha y siesta del obispo. Habrá que preparar la comida.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Masterchef, televisión y Rafa

Que dice Rafa que ya va siendo hora de hacer una entrada. Una de esas en la que salga él. Me lo dice, cambia dos veces la televisión (con una película medio decente en La 1 y Montalbano en La 2) para terminar poniendo la  final de MasterChef. Mientras tanto se mete un bocata de de lomo con mahonesa y se descojona con las tonterías de los cocineros que, para colmo, ya hemos visto.

Le pregunto que de que quiere que escriba. Me responde que no sabe. Que le da igual, pero que quiere aparecer en la entrada. Lo dice con la boca llena y mahonesa en el bigote. Que podría hablar de Mastercheff, ya que es lo que estamos viendo.

A mi el programa no me gusta. Desde el primer día, que no lo vi pero me enteré de lo que era un león comegambas, sabía que no era mi fuerte. Luego… bueno después de ver los dos últimos programas con Rafa tengo que reconocer que tiene su punto. Que no lo voy a ver en la siguiente edición pero que si a este le gusta y al menos encontramos un tema de conversación… ¡Bienvenido sea el puto programa! (Si no puedes con tu enemigo únete a él.)

Coincidimos los dos en que lo mejor que tiene Sally, la finalista del programa, es su marido. Un tipo que le dice a la pequeñaja que choque la mano con el rival y después le desea suerte al contrario, tiene todos nuestros respetos. Todo lo contrario que la competitiva de su esposa.

También nos gusta la novia de Carlos. Tiene braquets, como Estrella. Aunque nuestra predilección se la lleva Eva González, por completo.  Ahora empieza el problema. No porque empieza la final de MasterCheff en el Clan, si no porque hay que recoger la mesa y todo lo que hay lo ha dejado Rafa. Le toca recoger y ya empieza a desmarcarse. El tío para colmo me pone los dientes largos, así, como el que no quiere la cosa me dice que sigue en instagram, y lo sigue a él también,  la tipa esta, Andrea, la tercera finalista del equipo.

De momento espero que le de el punto y me cambie la televisión aprovechando que ya ha terminado de comer. Me enseña el móvil. Es cierto, Andrea sigue a Rafa en Instagram.

¡Ya empezamos con los problemas! Lee lo que llevo escrito y ya está la censura en marcha.

– ¡Papá, ya! ¡Borra lo de la mahonesa! – Me insiste mientras empieza a escuchar a un youtuber en el móvil. – (Y diráss que que es lo de la mahonesa para tener que borrarlo.  Así que ya sabes quien manda en este blog.  Mando yo que para eso lo he vuelto a editar.)

Creo que mejor dejo la entrada y empiezo con  una película. Este se me acopla al lado y me critica cada linea que voy escribiendo. ¡Un coñazo! Y así no hay quien escriba.

Publicado en Alimentos y bebidas, Entretenimiento | Etiquetado , | Deja un comentario

¡Madre de Cristo!

¡Como unas castañuelas! En el sentido que quieras puede leer esta primera frase. Tan alegre como unas castañuelas, de esas flamencas que van de la mano de un niña gitana y suenan bien. Así estaba ayer cuando salió del templo de San Pedro la imagen de La Soledad de Priego. El vello de punto, como escarpias. La cámara disparando fotos como si fuese una Rock and Roll Star. Desde el Viernes Santo que no estaba así.

Eso si… si quieres también puedes pensar que estaba como unas castañuelas, de esas que el mes de diciembre están calentitas y agradables que pasas de mano en mano para reconfortarte el cuerpo. Con el inconveniente de que ayer era junio. ¡Calor! Una mijita. Hay que ve que huevos valor le echan estos de la cofradía para ir con traje negro a las ocho de la tarde por las calles de la Axerquía de Córdoba.

Soledad a su paso por Plaza del Potro.

Soledad a su paso por Plaza del Potro.

El caso es que ayer con esa historia que se inventó el obispado consiguió hacer felices a muchos cordobeses. Tengo que renconocer que no tenías todas conmigo esa de la Magna Mariana. Que después de como se dio las procesiones de la Fe hace unos años… No sé. Pero desde luego ayer fue uno de esos días grandes que se quedan la retina. Impresionante el paseo de la Soledad. ¡Que gustazo! Con gente de Priego y Córdoba mezclados en la calle Lineros, paseando a su vera, acompañandola hasta la carrera oficial.

Luego… Bueno, no puede llover a gusto de todos. Una vez dentro de la Mezquita, perdón Catedral, se les fue la mano a los curas, o el tiempo o lo que sea pero el caso es que parecía que tenían retenidas las procesiones. Lo entiendo, yo hubiese hecho lo mismo. Lo que pasó fue que entre una cosa y otra no empezaron a salir hasta muy tarde, muy, muy tarde. Pensaremos que fue un despiste de organización en vez un gusto que se dieron los que ya estaban dentro. (Nunca me ha cuadrado a mi eso de una carrera oficial en el que fuese obligatorio entrar a un templo donde no puede acceder todo el mundo.)

Cuando el Sol se apagó pareció dar una tregua y entonces si, entre terracitas, procesiones y Córdoba volvía a ser esa ciudad acogedora donde se puede mezclar un gintonic con una marcha procesional.

Un gustazo el día de ayer. Estaría bien eso de repetirlo, a ver si en la próxima les da a los Aracelitanos por apuntarse. Conmigo que cuenten. Aunque por este año… ya esta bien de procesiones.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

De turista en Córdoba.

Creo que fué el primer año que estuve en Córdoba cuando decidimos dar una vuelta por la ciudad en plan turista. A mi la idea me gustaba. Salir y pasear por las calles de la judería sin saber donde te iban a llevar. No andar por los caminos de siempre. Entrar en una calle y no saber si tiene, o no, salida. Si hará una vuelta escandalosa o al final de ella una fuente con un chorrito diminuto es la sorpresa. Pasar un dintel que está abierto buscando que al lado opuesto te comunique con un callejón que desconoces, eso es fácil que pase, o encontrarte en un patio donde una señora te mira con cara de: “¿usted que vende?”. Tener que suplicar unas disculpas y salir de esa casa particular con unas chapetas coloradas. ¡Quien te manda a ti meterte en casa ajena! Pero esas cosas se les perdonan a los turistas. Así que de vez en cuando para conocer Córdoba bien hay que salir de turismo. Ver lo que tiene como si fuese la primera vez.

El otro día Mariola y yo volvimos a salir en plan turista. Nos plantamos en la Mezquita y aparcamos en la puerta del Palacio de Congresos. Después con premeditación y sin alevosía nos dirigimos a la Torre de la Mezquita. (El alminar, aunque de esta estructura queda muy poca cosa.) Nos dieron hora para las diez y media y como nosotros íbamos con tiempo nos dio tiempo a disfrutar de un cafelito en Juda Leví. (Que es muy de guiris, aunque a mi sea uno de los sitios que mas me gustan.)

Ciento noventa y un escalones (191) son los que te llevan hasta la terraza superior de la Mezquita. Con tres paradas. La primera al cupulín barroco, la segunda al cuerpo de campanas y la tercera a la terraza superior. Donde se encuentra la campana gorda de la catedral, esa que se te cae encima si no das el aguinaldo en Navidad. La vista es impresionante, las escaleras no cansan y yo me he propuesto volver a ir en breve. Si no has subido, tardas. La vista es espectacular.

Como no había hartura seguimos hasta la puerta del puente. (El Arco del Triunfo.) Otros poquitos de escalones para subir hasta la sala de exposición que hay en la puerta, esta vez solo sesenta y seis (66). La de historia que se puede encontrar viendo grabados antiguos y dibujos. Lo que nos quejamos por como se hacen las cosas ahora y resulta que no es nada nuevo, que solo hay que tirar de historia para saber que el camerín del puente lleva allí siglos, solo que a  nosotros nos pilló la época en la que no estaba y pensábamos que toda la vida había sido así. Y es cierto. ¡Toda nuestra vida! Que comparada con la vida del puente se queda solo en unas vacaciones de verano.

IMG_20150619_121312Para terminar, nuestra parte de turista se diluyó un poco. Hay horas que apetece un martini y en la plaza del arqueológico están de muerte. Así que esta vez, y volviendo a dudar entre calles, nos dirigimos a Jerónimo Paez para pedir uno de esos vermús que hacen ellos. Morirse un ratito en disfrutando del día y de las copas en una de las plazas de Córdoba está permitido solo a los oriúndos, los turistas tienen que seguir con sus prisas conociendo el lugar. Nosotros entonces nos volvimos cordobeses de nuevo. Nos quedamos tranquilamente viendo crecer las buganvillas de enfrente. Podríamos haber esperado un tiempo pero también sabemos resucitar antes de tres días y volver a casa con tiempo de hacer la comida.

Tengo ganas de volver a ser turista en Córdoba, así que si te das una vuelta por aquí… ¡Llama! Que voy.

Publicado en Alimentos y bebidas, Entretenimiento, Salud y bienestar, Viajes | Deja un comentario

Hablar

Sales una noche de verano de un día cualquiera. Es temprano y no hay prisa. Desde la boca del metro de Lavapies, a la sala Mirador hay unos quinientos metros y muchas historias. Esas historias nos la cuenta Oristrell con una sola cámara. Historias cómicas, trágicas, de amantes y esperanzas, de amistad. Historias donde los personajes  no paran de hablar. Algunos solo una palabra. (Como esa señora que solo dice: Gracias) otros ni siquiera abren la boca, quizá solo para sonreír.  (Como el papel de diva y esposa de Carmen Sampietro.)

Cartel_HABLAR--490x700Son historias de hoy, del día a día. De esas que nos hacen decelerar el paso y escuchar a los que tenemos detrás para enterarnos de que piensan, de que sienten. Joaquim Oristrell coge su cámara y las va siguiendo por Lavapies como las hubiésemos seguido nosotros de tener la oportunidad. Las entrelaza, las esquiva y las vuelve a retomar. Porque las historias no se repiten pero algunas si vuelven para traer mas datos, nos van aportando a medida que avanzamos una claridad de los personajes. De que es lo que buscan, que quieren, a quien temen.

Es curiosa la visión de este verano que trae Oristrell pero muy familiar. Dan ganas de salir una noche por el centro. A un teatro, a un cine de verano. Seguro que vamos a encontrar las mismas historias. Gente que se nos va a repetir en la misma noche. En el autobús al centro, en el bar frente al cine, quizá pidamos un bocata de pimientos con lomo mientras ellos, o ellas ya están a tu lado eligiendo una ginebra para el gintonics. Puede que, con los pocos garitos que quedan abiertos en agosto por Córdoba, vuelvas a coincidir en una pista de baile. Y esa persona que subió tres paradas después de la tuya termine siendo un personaje del que conoces parte de sus gustos. Solo es necesario mirar un poco alrededor y añadir algo tuyo a su historia.

Publicado en Entretenimiento, Pasatiempos | Etiquetado , , | Deja un comentario

Papel pinocho.

He escrito mis secretos en papel pinocho. Hay palabras amarillas, algunas tristes, muchas tienen olor de colonia Nenuco y quizá haya varias que sean de fuego. Son palabras que fueron apareciendo sin llamarlas. Hubo que ordenarlas pero también hay palabras rebeldes que se han ido a otro párrafo. Incluso uno no quiere ser escuchada y se ha ocultado tras una nube de tachones.

papel-pinochoEs difícil decidir cuando estás solo. Y estas palabras no quieren ser testigo de una rendición. Aparecen mas pero es complicado encontrarles el hueco que necesitan. Se empiezan a amontonar. Casi no dicen nada. Y los secretos se van perdiendo como aquellas canicas infantiles. De poco a poco.

Quizá no fue buena idea escribir en un papel que tiene nombre de muñeco embustero.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Feria Córdoba 2015

¡No! No me voy a quejar esta vez de Feria. Hacía tiempo que no pisaba tantos días el Arenal. Empecé temprano.

El sábado coincidió que después de un paseo con Rafa por el centro estuvimos un rato en la calle del Infierno. Algún disparo en casetillas de tiro, este niño tiene mejor puntería que yo, alguna caseta vista en tiempo record y poco mas. No me ha salido el vástago muy feriante y yo con un ratito me quité el gusanillo.

El martes si que caía y como a mi me gusta. Salir por la tarde con Mariola, dimos una vuelta, tomamos unas cervecitas y a las diez ya estábamos dispuestos para volver a casa. Luego quizá nos retrasamos algo mas pero nada importante. Un saludo a la gente de la estación que entraban mas tarde en el turno de noche de feria, un concierto de los Tabernícolas y llegar a casa siendo persona.

feria-de-crdoba-2015El miércoles tocaba el Canijo de Jerez en la caseta municipal. Después de una tapita con Estrella fui con hora al Arenal para ver al tipo. Allí había quedado con la familia y se me cruzó una caseta por medio. La Becerrá. Encontré a media familia allí. De nuevo los Tabernícolas y como además conocíamos el repertorio hasta que no acabaron no salimos para la municipal. El Canijo había empezado y estuvo bien aunque ya veníamos cansados. Cuando acabó el concierto ni lo pensamos. Directos al bus. Directos a casa. Directos a la cama.

El jueves era el día indicado para salir. Desde medio día hasta que el cuerpo aguantase. Mucha gente en la feria, encuentros con personas que llevas años de no ver, charlas de esas trascendentales que se dan precisamente cuando decides irte y… te alargan la jornada. Fue un buen jueves de feria. A mi solo me faltó ErDani.

Bonus Track. El viernes no era un día en el que tuviese pensado pisar el Arenal pero… Que mejor excusa para hacerlo que acompañar a gente que viene de fuera para tomar al menos una cerveza. Fue un día extraño. Una forma distinta de ir a la Feria. El recorrido habitual al Arenal se hizo un poco mas largo. Los Vallecillos, Estrella y Cristina, tienen una visión diferente de feria de la que tengo yo. No tienen ese “ansia” por llegar, ni se emocionan al pisar el albero, pero una vez puestas son capaces de bailar con la “mano arriba” y disfrutar de una caseta como el que más. Lo del viernes fue un ratito, con lluvia incluida, pero una sensación agradable. A mi la feria, ya digo, me gusta en todas las versiones. (Hasta cuando he tenido que ir a montar casetas.) Fue mi último día.

Se nos acabó la Feria. Se acaba mayo. Y si me apuras… creo que también se acaba una etapa. Una de esas en las que toca organizar un poco la vida, centrarse, o simplemente… ordenar la cabeza. Limpiar el piso, tirar trastos, dejar solo para las fotografías antiguas las  ideas de hace años. Para no olvidar lo que fuimos pero sabiendo que ahora somos mas, o menos, pero otros.

Pufff… Me estoy poniendo melodramático y solo se acaba un mes. Acabo la historia. Queda todo el verano por delante y aunque no traiga promesas de diversión sin límite… no pienso desaprovecharlo.

Publicado en Entretenimiento | Deja un comentario