Calcutta Cup.

Todo está preparado. El próximo sábado comienza el campeonato de rugby por excelencia: El 6 naciones. Será su edición número 122. (Que se dice pronto.) Para colmo empieza con partidos trascendentes. Irlanda y Gales mostrarán en la primera jornada cual de los dos es el aspirante al Gram Slam. Francia tanteará a Italia en su casa. Y después esta “el partido”.

Escocia se medirá a Inglaterra el día 6 a las 16:50 en Murrayfield.

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Después de un mundial decente donde las injusticias arbitrales no nos permitieron acceder a semifinales para que pudiesen pasar los Wallabies. Escocia fue la única selección del hemisferio norte que dio la cara en un mundial en el que el sur se llevo todo el reconocimiento. Después de una devastadora cuchara de madera que tuvimos que tragar el año pasado en el campeonato. Después de varios años en los que la selección escocesa ha estado diluida. Después de todo eso… ¡Este año toca ganar!

Y lo primero va a ser la Copa Calcuta. Vamos a llegar sin hacer ruido. Ganando en casa con coraje, con el empuje que dan las melés escocesas. Despacito pero sin pausa, haciendo que el rival se vaya retirando a su campo.

Este año, la copa es nuestra. Y el campeonato también.

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Gilipollas en bici.

Como distinguir a un ciclista urbano de un gilipollas en bici.

Ante un semáforo rojo: El ciclista se para mira a un lado, mira a otro y si puede se lo salta. Si no espera pacientemente a que se ponga en verde. El gilipollas se lo salta sin mirar si está en verde, en amarillo o en rojo. Si es un semáforo de cruce o de giro. El que es gilipollas piensa que todo el mundo le debe la vida. Le da igual esquivar en el paso de cebra a los peatones como si fuesen banderines de slalom. Al ciclista es al que saludas cuando cruzas la calle. El gilipollas es al que le das recuerdos a su puta madre.

En la acera: El ciclista urbano intenta evitar usar la acera. Buscará el carril bici. En caso de ir por una espera pacientemente a que los peatones le brinden la oportunidad de rebasarlos. En caso de dificultad se baja de la bici y continúa unos metros a pie para no molestar ya que está “invadiendo” un lugar destinado para peatones. Se disculpara´por transitar el acerado y dará las gracias, aunque sea mínimamente con un gesto por el favor de retirarse para cederle el paso. El gilipollas dará un bocinazo, o comenzará a usar el timbre de la bici como si fuese una ambulancia con parada cardíaca esperando que todos le abran pasoNo distingue entre carril bici y acera, toda la calle es suya. Es capaz de increpar al transeúnte en caso de encontrar a algún sordo o que no se incline ante sus timbrazos.

En el carril bici: El ciclista urbano, consciente de que invade la acera constantemente, usará el timbre o alertará al usuario que se encuentre andando por el espacio reservado a las bicicletas. Si no hay inconveniente, usará la acera o el arcén para no asustar al peatón. El gilipollas es ese que empieza a increpar a los peatones que, normalmente despistados, o por no existir acerado, usan el carril bici como tal. El gilipollas solo increpará a ancianitas encantadoras y personas que no supongan un altercado en su devenir.

   Y todo esto… ¿a que venía? ¡Ah si! Pues que en Córdoba están proliferando los gilipollas en bici como las setas en la sierra. Y es necesario saber distinguirlos para no mezclar a los usuario de la bicicleta con los gilipollas. Gilipollas hay en todos los sitios y ahora también van en bici. ciclista-urbano-fumando

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19:30

¿Que es lo que quería decir?

¡Nada?

¡No! Siempre hay algo.

Una zapatilla de gime en cada pisada.

Un paraguas que no ha parado de llorar

aunque hace horas que salió el sol.

Un abuelo que se salta leyes

y endulza los dientes cariados del nieto.

Un saludo.

Una esperanza que se pasea por el vestíbulo.

Un reloj que marca la hora de salida.

Un adios.

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Necesitamos suicidarnos mas a menudo.

Es absolutamente necesario suicidarse cada cierto tiempo.

Huir de uno mismo,

perderse,

levitar,

ayunar,

sentir el cuerpo vacío, agotado, dolorido.

Mudar la piel,

beber,

vomitar,

tocar fondo, follar con desesperación y luego no recordar nada.

 

Estar ausente de todo.

 

Para después aferrarse de nuevo a la vida. Reencontrarse.

Vestir colores pastel, andar a paso ligero y sonreir a los vecinos cuando te saludan en la escalera.

  • ¿Qué tal estás preciosa?
  • Jodidamente bien, gracias.

de Ana Elena Pena

(Cambio los “colores pastel” por vaqueros y camisa. Y la expresión “Jodidamente bien” por ¡De puta madre! El resto… El resto me lo quedo entero. Genial Ana Elena Pena. Lo he encontrado en el facebook de Blanca Casanez, que de vez en cuando se lucen con alguna perla.)

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Sesión continua.

Llego a casa y pongo la tele. Después el brasero. Saco de los bolsillos una cartera, una pitillera, el móvil, un pañuelo, un pendrive y un encendedor. Mucha morralla para cargar todos los días pero uno se acostumbra y si falta algo después lo echa en falta. Como esa pierna que pica incluso cuando la amputaron.

La 2. Aparece Elena S. Sanchez, es guapa la niña, y un tipo al que he visto varias veces presentando alguna película. (No recuerdo el nombre pero es Profesor de Historia de Cine y se parece a Georges Perec.) Hablan de Sesión continua una película de Garci que estuvo nominada a los Oscar. Marsillach y Puente son los actores que sustituyen a Landa y Sacristan debido a un rifirafe de estos. (O eso dice el imitador de Perec.) Empieza la película y estoy preparado. En la mesa tengo whisky, un paquete de tabaco y el móvil por si hablan de algo que desconozco y tengo que consultarlo.

sesionSesión continua es de esas películas que ves después de treinta años, es mi caso, y te encantan. Hablan de cine pero también de los problemas de todos los días. De incomprensiones, de hijos, de separaciones, de amistad, de éxitos y fracasos aderezados con whisky y tabaco. (Creo que no me he equivocado al poner la mesa.) Tiene dialogos del día a día mezclados con los de películas. Los protagonistas a veces cuelan dialogos de John Wayne, de cualquier actor en sus discusiones. Sin darse cuenta interpretan papeles en sus vidas de otors personajes de cine.

Esta película fue un fracaso en taquilla. Supongo que en España aún no estabamos preparados para ver nuestros defectos en los personajes que interpretan Marsillach y Puente. Siempre preferimos identificarnos, como hacen ellos, con el vaquero, con el superheroe. Y solo mas tarde, cuando eres capaz de encontrar la belleza en la sinceridad es cuando una película como esta te engancha.

Se están luciendo en La2 con “Historias de nuestro cine” y nos están dejando perlas para darle en los morros a todos esos que dicen lo de: ¡Ver cine español! ¡Ni loco!

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Libros 2015.

Se acaban las fiestas. Después de abrir los regalos de reyes y comernos el roscón algunos se dedican a ponerle velas al santo de turno para que la dieta de los próximos días sea liviana. Otros piensan en criar pronto al niño recién nacido para cargárselo entre procesiones. Algunos se esmeran en preparar cuplés y pasodobles para lucirse en Carnavales. Quien más, quien menos, se está organizando los próximos eventos. Yo, de momento, acabo de actualizar la agenda del 2016. Debo ser de los pocos que siguen tirando de una agenda con sus 365 días, este año 366, en papel. (Lo que son las cosas, fui de los primeros en usar agenda electrónica.) El caso es que entre otras cosas he cambiado mis frustraciones pasadas por futuros proyectos. (Con solo volver a escribirlos en el día correspondiente.)

En la agenda del 2015 dejo muchos pegos. Mucha morralla escrita que se alimentó de meses chungos. Febrero, Marzo y Abril fueron fructíferos. Volví a recuperar los 82 kilos, y escribía casi a diario. ¡Coño! ¡Y  bien! Solo que después no han salido publicados por ahí la mayoría de las cosas.  Se queda, ya digo, algún que otro proyecto pendiente que me he vuelto a recordar en la agenda del 2016, algún dibujo,  aforismos y, también, la lista de libros que he acabado el año pasado. En esa lista hay  treinta y dos libros. Vergonzoso si fuese islandés, pocos comparados con los que caían antes y una “jartá” si lo comparamos con la media nacional. Aquí faltan los comics de este último año, los libros que he releído, los relatos que he saboreado en blogs o buscados en páginas de lectura, los periódicos de todos los días, las cien mil curiosidades que aparecen en facebook, twitter, o la madre que los parió, lo que he escrito y vuelto a corregir, o lo que han hecho otros y he corregido yo. Falta mucho y en esa lista hay libros que olvidaré pronto, que he aguantado estoicamente con esa manía de terminar lo que he empezado pero también hay otros que espero tardar en olvidar mucho tiempo. Entre esos están:

  • Edad prohibida. Torcuato Luca de Tena. Aún no hay nada que haya leído de este hombre que no me haya gustado.
  • Mortal y Rosa. Francisco Umbral. Un libro al que tenía ganas pero también mucho miedo. Este año he sacado algo de fuerzas para empezarlo y me ha encantando.
  • La loca de la casa. Rosa Montero. ¡Genial para el que le guste leer y escribir!
  • Cineclub. David Gillmore. Venía muy recomendado y ha sido de esos que sorprenden incluso cuando lo han recalcado varias veces.
  • Biografía autorizada de 007. Varios autores. Una serie de relatos para conocer mas de cerca al agente secreto mas internacional. Poco antes de estrenarse Spectre… este era el libro a leer.

weneedHan caído mas. Veintisiete mas. Entre otros dos de Roberto Bolaño, uno cansino y el otro de relatos muy entretenido. Dos de Juan Madrid que son como paréntesis entre lecturas espesas. Uno de Laura Gallego, Finis Mundi, para comentarlo con Rafa, alguno de Vila Matas, históricos como La Clave Gaudí, o La Vieja Sirena (con lo que me gusta Sampedro y aquí…). Tengo que reconocer que, a veces, tengo poco criterio en la selección de libros: Assasin de Anton Gill, Delicioso suicidio colectivo, Cuentos sin plumas de Woody Allen, Vida y milagros de un ex… entre los que he leído y me han dejado la cabeza como una jaula de grillos.

El caso es que ahora estoy intentando terminar un libro que está basado en Toledo. Tiene buena pinta y me queda poco para acabarlo pero de ese… Ya hablaré el año que viene.

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Feliz Navidad.

Ahora que acaba el día, aunque llegue tarde, solo queda por decir:

 

¡Feliz Navidad!

 

Que te llenen de regalos la vida, de esos que no se compran en los grandes almacenes, ni traen lazo, ni cuestan mas o menos dinero.

Quee llenen de regalos la vida. De esos que vienen con sonrisas y abrazos, a veces incluso con alguna lágrima, que te invadan de cariño y risas. Y que tengas ganas de recibirlos y salud para devolverlos.

 

 

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Política básica.

El PP se compromete, y quiere que los demás lo hagan, a que gobierne la lista más votada. A ver… eso significa que si no hay mayoría, que entonces el que la tenga hace y deshace a su antojo como estos últimos cuatro años, una parte del congreso legislaría esperando el beneplácito de los demás. En mi lógica no cabe eso. A ver, me dices que si somos cinco personas y dos quieren ir a Madrid, uno a la playa de Almería, otro a la de Cádiz y otro a Motril, los de playa se tienen que conformar e irse a Madrid. (Donde todo el mundo sabe que no hay playa.) Pero… y ¿si los que quieren ir a lugares de playa son capaces de ponerse de acuerdo y deciden irse a Fuengirola? ¿Por qué haya dos que quieran ir a Madrid se van a ir todos? ¿No, verdad? ¡Pues así de fácil!

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Regalo de Navidad.

Ahora que nos bombardean con el #BlackFriday ya sé lo que quiero para Navidad. ¡Lo que quiero de verdad! No eso  que me hace más o menos ilusión. (Aquí puedes pensar en un flash medio decente para la cámara, unas gafas de sol graduadas, o un kit de limpieza del sensor. También puede ser un curso de escritura, o una edición de los relatos que pululan por ahí, por no hablar de básicos y deseos de todas la vida como un coche, un viaje,… en ese plan ¿entiende, no?) regaBueno pues resulta que lo quiero de verdad es tiempo. Tú tiempo. Si, ese que gastas a veces volviendo a ver una película que ya conoces y ni si quiera te gustó la primera vez. El mismo que usas para quejarte sin darte cuenta del trabajo que no vas dejar, o de los niños a los que vas a seguir queriendo. Ese que al final del día, si alguien te pregunta que has hecho, eres capaz de decir: perder el tiempo. Ese tiempo es el que quiero. Además, prometo invertir la misma cantidad de mi tiempo que el que tú gastes conmigo. Eso si, como es un regalo para mi hay condiciones. A saber:

1.- Es necesario que quedemos en un lugar y hora que nos venga bien a los dos.

2.- Imprescindible un mínimo de una hora y diez minutos. Nada de me pilla de paso y cae una cerve rápida. ¡No! Es necesario quedar, pararse, charlar. ¡Sin prisas!

3.- A ser posible que sea un lugar despejado y sin interrupciones. Quedamos tú y yo. Sin hijos, sin novias, sin compañeros de trabajo, ni llamadas pendientes.  (Al menos en esa hora y diez minutos. Si después se acopla alguien mas… ¡Bienvenido sea! )

4.- Las cervezas o las copas las pagas tú. Al menos la primera ronda. Luego vamos a medias. En caso de que el lugar elegido sea un sendero, un paseo o simplemente quedar en el Botánico para charlar, que conste que te tocará llevar las pipas, avellanas o gusanitos si no hay bebidas de por medio.

Estas son mas o menos las condiciones básicas. Así que si quieres regalarme algo… ¡Regalame una charla! (Que no un monólogo) Y nos ponemos al día.

P.D. Salir de cervezas solo por salir… también me vale, pero eso ya es otra cosa, no un regalo.

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El porrazo.

 

Tú llegas y te metes una hostia. Da igual que sea en seco y hayas tropezado con un adoquín mal puesto por culpa del ayuntamiento, que esté lloviendo y el agua te haga patinar dos metros para después sentar las posaderas en el suelo, que el imbécil de turno ha dejado una cáscara de plátano o que hayas bajado las escaleras del tirón por un mal traspié. Da igual. Hablamos de meterte una hostia y volver a recuperar por ti mismo la compostura. Has caído, te has puesto en pie y después del primer gesto de dolor parece que controlas la situación entonces miras alrededor.

Te acompaña tu madre:

                ¡Hay por Dios! ¡Hay por Dios! ¿Estás bien? Y en cuanto recibe la respuesta afirmativa tu madre empieza a darte la bulla: Que no miras por donde vas. ¿Pero tú donde tienes la cabeza? Es que vas siempre como los locos. Como encima te hayas echo daño te doy…  Total, lo típico de una madre.

Si te acompaña tu padre:

                ¿Qué haces? ¡Ozú que torrija tienes! Y ya está. Tu padre ya sabe que eres un caso perdido.

Si te acompaña tu novi@:

                ¿Estás bien? ¿Estás bien? Te pregunta cuarenta veces, te mira a ver si tienes algún cardenal o arzobispo en la zona dañanda. Te quiere llevar al hospital y hacer una cura de urgencia (Y de paso jugar a los médicos.) Te vuelve a preguntar durante tres días seguidos y vive compungido por si hay efectos secundarios del alcohol en la piel.

Si te acompaña tu tu espos@:

                ¿Qué haces? Estás en Babia. ¿No lo has visto? Luego no me vengas con que te duele esto o lo otro que si te caes es por que quieres.

Si te acompaña un conocido:

                Te ayuda a levantarte, te sonríe y se interesa por ti. Te sugiere alguna crema para el porrazo y vuelve a sonreir como si no hubiese pasado nada.

Si te acompaña un amigo:

                Juuuaaaasss ¡Que lo repita! ¡Que lo repita! Corea varias veces. Se tirará tres o cuatro minutos riéndose a brazo partido para ir amortiguando hasta pasados varios días. Después, si no le repites ya se encargará él o ella de recordarlo a todos los demás amigos una y otra vez. Los amigos son unos cabrones y cada vez que tocas el suelo es como si lo hicieses diez o quince veces mas.

Y esto… ¿a que venía? ¡Ah si! A que soy un cabrón de esos que no he podido parar de reir durante varios minutos. Es lo que tiene salir con gente a la que conoces desde hace mas de veinticinco años.

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